lunes 19 de octubre de 2009

EL MISTERIO DE LOS GUANTES



El misterio aumenta cada día desde aquella mañana de sol radiante, en la que después de una jornada larga de viaje, Celia desempacaba interrumpidamente, acomodando las cosas en el armario, mientras nombraba cada sueño y despertar que sucedió durante la noche de autobús, donde es difícil que los sueños nos acompañen, por el sobresalto que nos consume la vigilia del arribo.


Las piernitas del niño se estiran con dificultad, que no llore, va a despertar a medio mundo…
Una plegaria sedativa para mantenerlo callado; duerme niño.
Ha caído la luna como flash, pero la rechazó el cristal de la ventana.
El conejillo saltó nuevamente al precipicio de una bestia, la sombra: ¡calma niño, estoy aquí!
El ruido del motor se vuelve imperceptible ¿qué estará pasando?...la mujer se esfuerza por recuperar el oído y…en la labor de desempacar se topa con un par de guantes grises: -¡Diablos! no recuerdo haber empacado esto.


Cuando el niño ve los guantes en las manos de la madre, da unos pasos hacia atrás atemorizado… un ¡uy! casi nulo fue su reacción.


Celia no toma importancia, el hecho algo ridículo de llevar guantes invernales a la costa, le parece gracioso. Pero hay algo que no sabe explicar, una sensación desconocida, cada vez que alguien cruza el umbral del armario, se siente una fuerza extraña, como si alguien vigilara desde alguna cerradura secreta.


El mismo hecho de retrasar el relato, me consterna. Han transcurrido cinco días desde el primer intento, aún no logro articular secuencias.


Ocurrieron entradas y salidas de barcos en la marina, cambios de habitación, llamadas a la recepción, presencias que vienen y van, pero nadie logra todavía abrir el armario. Quizá sean las presencias otro misterio en el guante.



Beatriz Osornio Morales, imagen de la red

15 SALTOS:

BEATRIZ dijo...

Algo de misterio nos pone siempre las pilas en la imaginación. A imaginar se ha dicho.

Saludos y bienvenidos a todos.

jordicine dijo...

Me ha gustado mucho. Y todo a partir de unos guantes. Bien! Un beso.

Jota Ele dijo...

Pues... Veremos si se resuelve el misterio.

Interesante relato, Beatriz.

A partir de este momento, tendré cuidado con los guantes que me ponga.

Un saludo.

Lorena dijo...

Es rarisimo pero interesante, me ha gustado el final.

Saludos

Trovator dijo...

Los misterios pueden venir de muchos lugares... de ahí que la vida se nos hace tan intrigante...

Un relato muy agradable.

Un abrazo!

Pablo Lacroix dijo...

te dejo mi huellas... que estes bien... y que sigan esas letras.

Anabel Botella dijo...

Lo que pueden dar de sí unos guantes que no dejan huellas... Misterioso, pero sugerente, Beatriz ;)

merce dijo...

Curioso relato, interesante.

Los guantes...o el armario que guarda tantas sensaciones adheridas a las prendas...


Gracias por ir a mi blog y así descubrir el tuyo.


Un abrazo.

Diego P. dijo...

Beatriz.

Muchas gracias por escribirme. Como siempre tus historias hacen que me enganche desde la primera frase.

Es curioso como, cuando tengo noticias de alguien que viaja o que ha dejado su casa para irse a otro lugar, siempre dicen que se han dejado cosas pequeñas en su antigua casa (como en tu caso, el libro y esos "otros tesoros"), cosas pequeñas pero que siempre echamos en falta. Quizá sea por tener una escusa para de nuevo volver, aunque solo sea a recogerlo...
Lo digo porque llevo ya mucho tiempo pensando en irme vivir a otra ciudad, buscarme la vida y hacer algo. Pero no veo el momento de coger la maleta e irme, lo veo difícil, pero las ganas son cada día más fuertes. Mi ciudad me gusta cada día menos y cada vez veo que me no me ofrece nada. Es cierto que aquí tengo mis estudios mi trabajo y mi familia, pero los estudios puedo seguir en cualquier ciudad, y mi trabajo... creo que me van a echar. Por lo que sólo echaría de menos a mi familia. No sé cuál es tu caso específico, ni sé por qué dejaste México por EE.UU., pero sí reconozco que a mí también me gustaría cambiar de ciudad, pero en mi caso, iría a una ciudad europea.

Aun que sé que Miriam no lo va a leer, porque ella no entra en mi blog, en el fondo estoy esperando a que lo lea y me escriba un comentario... Pero la mayoría de las veces los deseos no se cumplen...

Un saludo para tí y gracias.
Diego.

LLLBALBI dijo...

muy bueno!! q imaginacion!! ahora me quedo pensando q pasara si abren el armario??

angélica beatriz dijo...

Hola querida Beatriz, encantada de saludarte de nuevo.

Tu relato tienen ese tono nebuloso que hace que la piel se ponga chinita.

Un besito.

Proyecto María Castaña dijo...

Beatriz, me gustó el asunto de los guantes, esa presencia extraña rompiendo la cotidianidad es justamente una de las características principales de los relatos fantásticos que aquí en mi país cultivaron como nadie Borges, Cortázar, Bioy Casares y Silvina Ocampo. De Cortázar te recomiendo la lectura urgente del cuento "La puerta condenada"; ya vas a ver que le vas a hallar un parentesco con tu texto.

EMN dijo...

Misterios !

donde menos te lo esperes, lo vas a encontrar y va a llamar tu antenciòn anque no lo quieras.

saludos

José Del Moral De la Vega dijo...

Un relato lleno de misterio -como los que te gustan componer- que engancha, y que lo deja todo suspendido...
Muy bonito.
Un abrazo

Jonathán dijo...

Interesante relato. Volveré pronto.