miércoles, 25 de febrero de 2009


LAS CIUDADES DE ADAN Y EVA

Don D "The golden bridge"


II

Un día, a las puertas de Adán se presento una mujer, refirió venir de tierras lejanas en un lugar llamado Norte América.

Los centinelas no sabiendo que hacer ante la petición de alojo de la hermosa mujer, llamaron a los jueces. Los jueces vinieron y preguntaron a la mujer porqué quería vivir en la ciudad. La mujer contesto que en una ciudad debe haber edificios parlamentares, leyes, catedrales, rascacielos, puentes y las viviendas están más cerca unas de otras, no como en la mayoría de los suburbios norteamericanos, donde lo que interesa al comprar la casa, es que este lo mas separada posible de la del vecino, dijó que las ciudades de Norte América están decayendo, a nadie le preocupa la arquitectura, las construcciones son funcionales, cuadradas y rectas.

Los jueces, pensando que la mujer estaba extraviada y se había equivocado de ciudad, preguntaron, si no le importaba vivir en un lugar ruidoso, atestado de posibles crímenes, espacios reducidos, precios altos y enfermedades, muchas enfermedades.

Esta contesto que “No, que la razón principal para querer habitar en una ciudad, es sentirse atraído a mirar los edificios, las distintas arquitecturas, los puentes, cruzarlos una y otra vez hasta encontrarnos en los sueños de otro tiempo. En una ciudad la vida de los individuos, las panaderías, las tiendas de chocolate, sus fragancias son parte del mismo complejo. En los suburbios no se mira nada, el mundo es disperso, suceden cosas entre las personas, eso es lo que se recuerda, cosas similares a las de uno. Pero la ciudad se descubre cada mañana.

Después de eso, los jueces decidieron intentarlo, hablar con el Marshall para que firmara un acurdo, donde se estipulaban los cambios en el libro regulatorio. Se anexaría un capitulo que declara que “Todo individuo es libre de emigrar”

Acto seguido.

La mujer extranjera sufriendo desilusión al entrar a la ciudad de Adán, y encontrar solo una modesta arquitectura, y habitantes sin ninguna otra ambición que la realidad presente, se fue. Los habitantes de Adán y Eva empezaron a emigrar de un lugar a otro, y las ciudades a crecer la una en la otra. Ciudadanos de lugares remotos también vinieron a contribuir en el crecimiento desorbitado, a despertar las curiosidades de Adán y Eva, con esto las ciudades se esparcieron hacia otros lugares del mundo.


Beatriz Osornio MoralesPARADOXIA

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