miércoles, 27 de mayo de 2009


Alegrías Disimiles

Hoy tengo un dejo de amargura, primero por no saber contar bromas, escribir bien lo que escribo, ser capaz de reirme de las cosas, por ejemplo; no sé escribir vaselina en la forma y el momento adecuado, cosa que debería tomar con humor en lugar de enfado.

Consecutivamente, hoy abrí las carpetas del pasado y leí el mundo Heraclitiano en mis escritos, mundo de piedra y fuego ese que duele pero tiene vida, ese del que nadie quiere oir.

Hoy leí a cerca de la gente que anda siempre feliz en la calle, me cuesta creer en lo que se ve por allí. Pienso que la felicidad que se echa a andar por las calles con brillantina en el pelo y listones de colores para reflejarse mejor en la luz natural, es exterior, es temporal, es una fiesta; el color es luz y atrae a la luz. La gente triste prefiere quedarse en casa para no ser juzgada, para sufrir íntimamente; ¿Por qué se juzga mal a los tristes? No es necesario sentir lástima por la tristeza. La tristeza es otra felicidad. Toda alegría es gradual.

Por último, hoy leí que a estos lugares viene la gente a relajarse del estrés diario en el trabajo y en la casa. Hoy quiero decir a los lectores que hoy, me gustaría tener un sauna para que vengan a vacacionar de todo eso, a recuperar la elasticidad de la alegría, pero, ¿qué quieren que les diga? Hoy sólo tengo un dejo de amargura.

Beatriz Osornio Morales. Imagen de la red

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