lunes, 18 de enero de 2010

GUARDA BOSQUES NIÑO


A lo lejos del jardín espeso, se ve venir la silueta de un hombre cansado, cansado de andar bajo el plomo de las nubes caedizas, no sé de dónde viene pero creo que lo conozco; sí, es abuelo Eusebio, ahora recuerdo ese bastón curvo de mezquite, sus pies descalzos de aventura, sus ojos invisibles para sí mismo, ocultos detrás de unas gafas de fondo de botella.
-Abuelo!!...abuelo!! Te vi muerto, ¿recuerdas?
-Sí, hace unos años, no recuerdo cuántos creo que ahora sí ya me falla la memoria...
-¿Recuerdas?...yo no olvido todavía la aparición del diablo que tú conociste, ni el nombre del puente muerto donde tuviste tus últimas apariciones.
-No creas hijo, acá hace frío pero todos los días en la mañana nos desnudamos y nos tendemos a la caricia del sol que todavía no muere.
-Abuelo, yo tengo un jardín espeso y una casa perdida, la he buscado a la sombra de todos los árboles, pero qué te digo a ti, si en efecto es tu jardín, el que sembraste en vida, la casa que construiste como herencia. Ah! que bueno que viniste abuelo, a ver si tú sabes a dónde van las casas perdidas.

Las raíces de los árboles empezaron a salir de la tierra como bestias voraces que han sido agredidas. Mis pies se transmutan como dos tiempos distintos, mientras son arrollados por la bestialidad del reloj asesino que suena veintiún campanadas de noviembre.

-Abuelo! te vi muerto...¿recuerdas?

Pero el hombre había muerto invisiblemente, inalcanzable a los mortales.

El jardín se fue disolviendo, los árboles se cristalizaron en paredes de rascacielos intrépidos, las nubes se tendieron a sus pies, y el cielo es sólo un reflejo de aquellas nubes y melancolía de futuro. Los pájaros ya no cantan, ahora zumban y dejan su halito de humo atravez del gris. Otra cosa, las tortugas son autos veloces que aplastan luciérnagas y pipiolas. El hombre se convierte en robot sin infierno, el único diablo que conoce es el hombre sobreviente a si mismo.

Hay un mar que fue azul y ahora es un enorme basurero de desechos inorgánicos,, pero... Yo tengo una oruga en mis manos/capaz de escalar los rascacielos. /Un arma frágil /que aniquila corazones de hierro, tan/ brevemente.. como el amor.

Nadie sabe que mientras el mundo se convierte en una maquila dora de armas, que un día no tendrán a quien destruir, la oruga será mariposa desafiando la frialdad punzante de grandeza para levantar vuelo.

-Quizá entonces abuelo, encuentre mi casa perdida, confinada en el calor futuro, donde todavía uno se viste para desnudarse y experimentar el escalofrío de ser descubierto verdadera mente. Y ¿a ti te gustan los jardines? te sembraré uno de tierra y saliva para que reposes en tu mecedora de pinos, tendrá plantas para el olfato como te gustan. Un poco de albaca, mejorana, hierbabuena, ruda y manzanilla, son tus placeres. No habrá flores para la vista, de nada serviría. Yo sé que tu conoces por el tacto, el oído y sí, tu excelente olfato canino. Es asombroso, me persigue tu olfato.

-Yo te vi muerto hijo...cuando naciste.
-Lo recuerdo abuelo, yo soy tu melancolía futura, el sembrador de jardines espesos, el guarda bosques destruidos, el que aún no existe.

Beatriz Osornio Morales

19 comentarios:

BEATRIZ dijo...

Un nuevo comienzo de semana bienvenido sea

les dejo un cuentecito de transformación, lo escribí hace tiempo y creo que en la situación actual, se necesita soñar en un futuro mejor.

Tengan una linda semana todos.

Eva Magallanes dijo...

Sí Beatriz me ha llegado como un cuento inciático, esos que simbólicamente nos hacen ver esas verdades veladas para los ojos de este mundo. Sentí como la vida y la muerte no son caras anversas de una misma moneda, si no la misma cara; lo no nacido y lo muerto son Uno, sentí como los muertos que hay en uno perviven en el jardín que plantaron y cuidaron,flores que se enraizan en nuestra alma para darnos su aroma nutritivo en todos los momentos que sepamos volver a ese sitio fuera del mundo conocido.

Un abrazo!

Duna dijo...

Amiga, me ha venido bien leerte.

Muchos momentos son crudos, y tristes, y soñar hace que sigamos viviendo. Soñar es la savia que alimenta nuesto corazón.

Besos.

El Museo de la Luna dijo...

Os leo y a ti y a Eva y me mareo un poco... Creo que mi pobre intelecto no da para estas profundidades poéticas del misterio de la vida. Por eso necesito tanto de escritos como éste. A ver si ahondo y me sirve de inspiración para vivir con más sensibilidad y comprensión.

El Drac dijo...

Es una desgracia lo que sucede y más aún la incesante cobardía de losmandatariosdel mundo que se ponen de rodillas ante los grupos de poder económicos; hasta ahora EEUU (el mayor contaminante a nivelmundial)no firma NI FIRMARÁ el tratado de Kyoto y nosotros los ciudadanos de a pie nos seguimos echando la culpa los unos a los otros ¡¡¡¿pero es que estamos ciegos!!!?????

Jota Ele dijo...

Quizás el difunto abuelo y el nonato nieto están en el mismo nivel astral.

Es un bello relato, Beatriz, que habla de amor y de esperanza.

Que la mariposa metamorfoseada de esa oruga levante el vuelo y nos haga comprender la sinrazón de tantas cosas.

Un abrazo.

RMR dijo...

A comenzar se ha dicho :)

Pluma Roja dijo...

Beatriz, me gustó tu cuento. Yo tengo uno, no parecido pero si de un abuelo.

Placer leerte, Hasta pronto, un besiño.

LUIS TORRES dijo...

Aja... la muerte... esa frontera que en algun momento cruzaremos.

el recuerdo los que quedan vivos son los que verdaderamente vale.

Saludos..

Proyecto María Castaña dijo...

Me impresionaron esos parlamentos en donde ambos personajes "recuerdan" verse muertos. Me parece que lo que en realidad está muerto es el mundo que no permite que ellos se comuniquen en ese jardín soñado, símbolo del Edén perdido.

Trovator dijo...

Excelente, la conversación profunda y el desespero de un futuro que se ve comprometido. Pone la piel de gallina y la cabeza a pensar, pero no lo sufuciente para no dejar de vivir.

Un abrazo grande!

BEATRIZ dijo...

Eva,
El cuento lo escribí pensando en mi abuelo materno, se fue quedando ciego a -relativamente temprana edad- fue el que inspiró muchos momentos en mi pequeña entonces imaginación, por él entendí que en algún lugar había otros seres como las ánimas que revelaban tesoros secretos y, como una vertiente lateral había otros que oscurecían los tesoros, los demonios...pero también por él comprendí que sus sueños eran imposibles en una realidad que él ya no podía ver, no creo que conociera mi cara sólo por el tinte de mi voz infantil, quiza por ello siempre tengo tendencia a tratar con tiempos distintos, aunque quizá lo sean sólo en apariencia, como mejor lo explicas tú. Gracias por enriquecer la lectura con tu comentario.

Duna,
La realidad también a veces es cruda y dolorosa, pero siempre queda esa capacidad que tenemos los humanos de soñar algo mejor, gracias por venir.

Museo de la Luna,
Por Eva tienes razón, es muy sabia pero yo a penas intento expresar algunas visiones de mi infancia y de mi ahora. Agradezco tu amabilidad.

Drac,
Pues si se siente la impotencia y el coraje de quedarse viendo nomás...ojalá se firmara el tratado de Tokyo y todos respetaramos más nuestros recursos de vida, para que dure más nuestro planeta. Saludos.

JotaEle,
Mi abuelo tenía esperanza en sus sueños, mi abuelo murió pero algo queda cuando los sueños se cuentan, le debo mucho a mi ambuelo, no sé si donde está se piensa o se sigue soñando, espero que al menos se recuerde la vida....a saber. Eres muy amable en comentar.

RMR,
Alguien digale a RMR que he ido a su blog unas cuantas veces, lo leo pero no puedo comentar, hemos de tener distintas versiones de blog...no sé, si alguien visita su blog comentenele que hay algo raro en el formulario de comentarios.

Pero sí RMR...YA COMENZAMOS felizmente. Un abrazo. Espero que no pienses que soy payasa.

Pluma,
Seguro que algo bueno ha de ser, conociendo algo tu estilo...gracias por el besin, otro igual.

Luis,
Esa frontera tan imposible de imaginar es algo, pero yo hablaba de lo que queda, lo que sueñan los vivos y se queda inconcluso, eso es lo que asusta o quizá la esperanza con la que se muere.
Ahora sí te hago caso, el recuerdo es de los vivos, gracias.

Paula,
Talvez inconcientemente hablaba del Jardín del Edén, aunque mi argumentación un tanto circunstancial, intentaba homenajear al recuerdo de mi abuelo que como dije antes, se le fueron llenando sus ojos de cataratas, hasta que oscurecieron completamente, él no sabrá que yo guardo los sueños que nos dejó ver en sus cuentos de diablos y ánimas buenas pero yo insisto en que quizá en algun momento lo que fue se reencuentra con lo que es. Igual su recuerdo es algo fantástico, me gusta. Muchas gracias por venir mujer.

Trovador,
Es como un despertar el recuerdo, ver lo que sucede puede impactar al extremo pero con valentía, enfrentaremos lo negativo para lograr vivir los sueños por más insignificantes que parezcan.
Me alegra que volvieras, en verdad gracias.

Pablo Lacroix dijo...

Hola beatriz... gusto pasar nuevamente por tu espacio... un abrazo y una flor.

José Del Moral De la Vega dijo...

Un breve relato interesante; y el poemita que intercalas: precioso. Una idea muy bonita, expresada de manera concreta, con las palabras justas y el ritmo adecuado.
Me ha gustado mucho, Beatriz.
Un abrazo

jordicine dijo...

Me ha gustado mucho. Espero que acabes la semana igual de bien que la has empezado. Un beso, Beatriz.

MAJECARMU dijo...

Beatriz,te felicito por este cuento simbólico,que muestra la nostalgia y melancolia de la naturaleza por lo que fué..Esas cuidades frías con su materia gris han borrado la esencia y el alma de las cosas.. Y tu abuelo vuelve a ti,susurrándote su recuerdo y su cariño,porque vive en ti y tú en él..El sentimiento une los tiempos y las personas.. y aparece la oruga-mariposa como un milagro de esperanza para darnos fe y calma..Todo será de nuevo porque no ha muerto,la casa y el jardín viven en tí.. y se reflejan en todos nosotros,que lo hemos visto Beatriz..!!

Me ha encantado tu cuento y aunque aún no he vuelto,vengo a agradecerte tus comentarios y tu cercanía.. Sigo contigo amiga.

Mi abrazo siempre,escritora.
M.Jesús

LUMPENPO dijo...

Los muertos y los ancianos tienen la historia, esa que ya nos rebasa, como en Rulfo el vivo encuentra a los difuntos, donde cada uno tiene un pedazo de la gran historia. Tienes el don de evocar a tu abuelo que llega, premonición de un destino que nos alcanza. No niegas tu origen de magia, de profecías, de muertos que escogen iniciados para dar los mensajes de la vida.

Abrazos, un gusto siempre leerte. Besos desde la escalera de mi balsa.

Javier Herque dijo...

Gracias por la ternura, por las emociones, por todo lo que encierra tu texto…por hacerme recordar a una persona que fue , también , un buen maestro en mi infancia y del que fui un mal discípulo:

mi abuelo.

Gracias por traer mí ayer a esta fría mañana.

Beso.

LLLBALBI dijo...

Me trasladé a los recuerdos de mi abuelita! q dulce texto!

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