martes, 16 de febrero de 2010

ENCUENTROS VERDADEROS



Siempre tienes una sonrisa de sueño cuando te veo dormir a mi lado, mientras leo y redimo de algún paraíso de letras una historia un tanto hermosa. Duermes hacia mi costado derecho. Un brazo inmóvil sostiene la hoja anticipada y ese sueño tuyo antes de voltear la página.


Me pregunto al mirarte de dónde es que le viene tanta paz al cuerpo vertiginoso. La sangre sigue su cuenta de misterios, dispersando las formas de la mente en aluvión, deshaciendo la cordura de voluta en voluta. La congruencia no existe ya, el conocimiento es delirio, la lucidez del corazón es más aguda en los sueños, por fin es posible hablar el mismo idioma.


Si es que sabes que sueñas, lo que sueñas, cuando sueñas, debes saber que decido ir a tu encuentro, como ir a una cita sin concertar de imprevisto. Has de saber que duermo para ir a donde estás tan placidamente sonriendo. Hasta ya.


Por la mañana recordaremos lo que hemos estado haciendo toda la noche, o quizá no; de sueño en sueño, entre la lluvia que moja la ciudad iluminada por faroles o, sentados en un parque de fuentes aéreas, corriendo por mitad de la calle para alcanzar el metro juntos, yo con la blusa replegada de lluvia y tú con la cabellera escurriendo. Y si en esa travesía de seres que se sueñan nos perdemos, si alguna distracción malograra nuesta ilusión de que tú me llamas al sueño, y yo te sigo; el amanecer nos traerá de regreso a reencontrarnos en el despertar.



Beatriz Osornio Morales. Hampton, VA. Febrero 2010



El tiempo llega para todo. Con motivo del mes del Amor subo éste pequeño relato, escrito en forma de carta petitoria. Si, ya sé, debí haberlo subido antes del 14, como dije antes me alcanzaron las fechas más pronto de lo que pensaba, disculparán, no soy muy buena planeando.



Les deseo lo mejor para esta media semana. Sigan disfrutando del amor, los que no, de la amistad. Me gusta la amistad.


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