lunes, 26 de abril de 2010

DIARIO DE ABRIL



Día 7


El recorte en la compañía me ha venido bien, desde mi despido escribo más. Hace tiempo que necesitaba hacer un plan de al menos dos semanas completas, dadas las circunstancias se cumplirá mi sueño de viajar al Viejo Mundo... Ni tenían que portarse amables conmigo, sé que no he sido la más puntual los últimos meses, así que era de esperarse el despido.


Mi marido venía insistiendo desde que estamos juntos, que debíamos hacer un viaje a Inglaterra, pero mi adicción por el trabajo nos impedía planearlo. A veces el destino tiene razón al poner trabas.




Día 8


La magia de Inglaterra desaparece a nuestra llegada. Manchester asoma cubierto de nubes desde el amanecer, su forma se ha hecho visible hasta apenas unos minutos del aterrizaje, antes sólo se distinguía una masa gris como si fuera parte del Océano Atlántico.


En el aeropuerto tenemos tiempo para desayunar, como siempre Ariel me da unos momentos para escribir las primeras impresiones, pero todo el tiempo estuve con las manos sobre el teclado sin saber dónde empezar.

A penas llegamos y ya siento que me voy con las manos vacías, tengo el corazón adormecido, no puedo escribir entre paredes de cristal, movimiento incesante de pasajeros, bullicio de ingleses y esta ilusión de desequilibrio mental en las voces.

Me gustaría hablar de sucesos pasados entre paredes sólidas, sombrías, sobre edades incrustadas de moho en las vías del tren, el chic-chic de locomotoras en marcha...a eso vine y espero que valga el despido.




Beatriz Osornio Morales. Imagen de la red

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