miércoles, 28 de abril de 2010

DIARIO DE ABRIL


(Inglaterra)


En abril, narcisos y tulipanes encantan los jardines ingleses, colorean desde los patios de las casas hasta el extremo de las veredas junto a las vías del tren, como si alguien siempre olvidara los bulbos fuera de temporada en el lugar menos pensado, y al llegar la primavera aquellos no se preocuparan de brotar al olvido humano, eso hace que los trayectos del tren sean más placenteros.

En el trayecto de Manchester a Newark hay una fábrica generadora de energía eléctrica, los múltiples cilindros despiden gordas bolas de humo que se funden con las nubes grises.

El alta voz dice que se aproxima la parada a Lincoln, donde nos espera el primo de Ariel.

Ariel piensa que los círculos de humo son de vapor...eran hace unos minutos, en el tren las cosas pronto ya son pasado.

Plataforma numero 6. El viento solpla de forma inconsistente, aspirando partículas de polvo y retazos de cielo nublado, pero en el puente que une las plataformas, se percibe el aire más fresco y húmedo por una brisa filtrada de distintas corrientes, se adivina desde abajo, donde Ariel y yo intercambiamos miradas, y una sonrisa tímida logra asomarse de entre el cansancio.

La puerta del vagón se cierra, el tren en el que llegamos avanza, despacio incrementa la velocidad, mis ojos ya observan desde un puente elevadizo sin comprender la sensación de abandono que deja tras su partida.




Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.




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