martes, 7 de diciembre de 2010

Semiótica

Curtiendo una piel

I

Pensar en hacer poesía es a veces una contraposición; no se puede ser categórico en que la poesía deba ser sensible o pensada, vivida o soñada, descubierta o inventada. No hay proporciones determinantes. La receta de un poema es el poema, y no podrá repetirse, por lo que se anula el término “pensar el poema”

II

Escuchando el término de “sueño lúcido” pienso en el onirismo; una atmósfera entre la realidad y el sueño, sin caer en un acto de fantasía o ficción, en una tierra de nunca jamás.

III

Sentir sin pensar, no es necesariamente libertad, irracionalidad. Yo diría que experimentar el impacto de una sensación sin razonar, es simplemente inconsciencia.

IV

Saber que hay una puerta por donde ha de llegar la posibilidad de escribir, que en un instante se trazará el dintel y se abrirá un universo, es saber que se está en espera de ello.

V

Vaya, el realismo no es hablar de formas simétricas, de cosas inanimadas, sin vida ni movimiento; el realismo es más bien saber encontrar el movimiento de lo estático, despertar la vida. El silencio habla.


Texto e imagen de Beatriz Osornio Morales


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