lunes, 26 de septiembre de 2011

ERMITAÑA



No habiendo cruzado palabra con alguien externo por al menos cuatro días, me desvío ligeramente del silencio. Apelo al sonido de las cosas, a las voces ocultas en los objetos presentes y pasados, apelo a una nueva lengua que permita reaprender el idioma.

He decidido salir a la puerta y hablar con cualquiera, pero sé que nadie me enseñará la lengua de los grillos, ni el vuelo de mosca, ni sabrá diferenciar entre el lenguaje de los pájaros y los graznidos de animal que echo cuando río.

El mensaje subliminal que siempre hallan los optimistas en el universo, no me dice nada. Tampoco creo en el mal. Creo que es necesario oír bien, ver mejor, palpar, vivir solos. Me asusta un poco esta ermita, estar lejos de los hombres y sentir comodidad.

¿Y si realmente no creo en nada? ¿Y si realmente estoy sola? Al mundo le parece imposible la existencia sin creer en algo, como la eternidad del alma de sus mascotas, o la del espíritu que prevalece a la muerte, el amor y los buenos amigos del colegio ¿Cómo sucede dejar de creer? Pues sucede y ya. A veces por desilusión, irse lejos cambia, dicen, por un dolor repentino, porque el gato no nos comprende, quedarse también apesta, otras veces es imposible creer por el olvido de lo que somos. Hay muchas formas de alejamiento. Dejar de creer es una forma de alejamiento y es la peor de todas. No siento desilusión, dolor, memoria, ni tengo mascota, simplemente estoy bien aquí.

Ni podría asegurar que no creo en algo, por eso la pregunta retórica, por eso mejor alejarse, por eso enumeré y rotulé cada una de las posibilidades para desecharlas, pero las palabras me son imposibles hoy.



Texto y foto de Beatriz Osornio Morales.


17 comentarios:

Jo dijo...

pronto
ojalá me llegue la racha en que no deje de hacerme preguntas... pero pueda decir con paz tranquila
lo bien que estoy conmigo misma..


abrazos beatriz.
entre un rayito de luz

Pluma Roja dijo...

Siento que al final buscamos ser ermitañ@s es lo mejor. Me encanta estar así y allí.

Besos.

Hasta pronto.

Maritza dijo...

Tal vez estamos donde tenemos que estar en este momento; ya mañana quién sabe...sólo aceptando nuestros estados y etapas nos encontraremos.
No podemos dejar de latir, hay algo superior a nosotros que lo hace y nos impulsa a seguirlo.

Abrazos grandes,Beatriz.

Claudio Ariño dijo...

De nada sirve correr cuando estamos prendidos fuego. Donde vayamos el fuego nos sigue. Por lo tanto, es mejor apagarlo.
Me encantó tu escrito.

tecla dijo...

Cuando hablamos, lo mejor que nos puede pasar es que no se nos ocurra nada que decir, porque es entonces cuando el verbo aflora y cuenta Verdades como puños.
Has hablado con la sabiduría de los Dioses, Bea, y no te has enterado.
Cómo me alegra leerte.

Vagamundo dijo...

Al principio todo es desorden, luego se complica.
Si la única estructura de supervivencia aprendida es que siempre hay que dar un paso adelante, cuando estamos al borde del abismo nos hallamos en un bucle paradójico que se retuerce sobre sí mismo.

Miguel Bueno dijo...

Qué más, soñar estar bien donde se esté.
Hoy volví a ver los azules y verdes de Pacanda, leo tus letras y el gato ronronea a los pies. ¿Estaré soñando?

Besos
Piedra

Esmeralda Torres dijo...

Una fotografía completamente expresiva! saludos

Eleanor Smith # dijo...

"El mensaje subliminal que siempre hallan los optimistas en el universo, no me dice nada."

No te preocupes: a mí tampoco *

Un beso o 2 #

Sebastián Hernández dijo...

Me encantan los momentos, y las horas y los días de soledad, de no hablar con nadie, de escuchar, de interiorizar, de no pensar, de dejar la mente en blanco...

Maritza dijo...

Si puedes, contáctame al mail,por favor.

Besos.

No decir dijo...

Estamos hechos de preguntas.

BEATRIZ dijo...

Lo intentaré Maritza, hasta pronto.

Gracias a todos los que han hecho patente su presencia por este post. Aprecio esa señal.

Que tengan todos un bonito fin de semana.

Leovi dijo...

Yo creo que tu crees en tus palabras, y no es un juego de palabras, creo que tienes el instrumento para desahogarte, de expresar y darles luz a tus sentimientos, y eso es mucho, besos.

José Del Moral De la Vega dijo...

¡Qué triste es el vacío! ¿Verdad, Beatriz? Pero esas noches del alma son comunes a todos los hombres, precisamente porque nos hacemos preguntas. Los estados de pesimismo/optimismo, creencia/agnosticismo, ilusión/desilusión, etc, no son lineales.
Si lees un poema de Valente que incluí en este post, a lo mejor te sirve
http://www.aasafaubeda.com/index.php?option=com_content&task=view&id=694&Itemid=1
Un abrazo

Ferk dijo...

uno no elije en lo que cree,es lo que nos comforma, muchas veces es imposible ser pensado como se piensan las cosas, es más, temería que en lo que creo pudiera ser acotado en pensamientos. Usa la palabra como herramienta no como finalidad y comprenderas mejor todo. Pd.: me ha gustado mucho tu entrada

FJavier dijo...

La fotografía es magnífica, Beatriz, y la reflexión sobre esa soledad que nos distancia de las certezas en busca de uno mismo, me parece de una contagiosa clarividencia. Es el único punto de partida válido.

Espiritual entrada que se vuelve especialmente oportuna en este inicio otoñal en el que nos encontramos por aquí.

Un afectuoso saludo.

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