martes, 22 de febrero de 2011

Hablando de Máscaras


En la red abundan las noticias mutantes. Cada vez que damos clic en la página de entrada aparecen frente a nosotros distintos iconos noticiosos, que si en México siguen los carteles en control del orden, que si Anthony Hopkins el actor y el hombre. Lo que no debes perderte. El caso Cassez. ¿Quién luce mejor un mismo modelito en la alfombra roja? Las rivales de la farándula, etc. Cuando regresas, las noticias han cambiado, la lista es otra vez larga y distinta. Pero nunca encuentro en mi página principal noticias de ti. Tengo que recurrir a un enlace para entrar a tu blog y saber de ti lo que no cuentas al mundo.

Hablando de blogs, he leído en ocasiones cosas sobre la falta de honestidad en la red. Se dice que las palabras se utilizan como máscaras para ocultar lo que realmente somos, ¿Lo que somos? ¿Cómo podríamos ocultar con palabras lo que somos frente a la pantalla? ¿Es que somos algo distinto a lo que decimos que somos? ¿Cómo cuando asistimos a un carnaval de máscaras y lucimos una imagen escogida (casi nunca al azar) para formar parte de una representación? ¿Somos entonces algo distinto a lo que proyectamos?

A raíz de eso, quiero hacer hincapié en la idea de que lo que somos (más allá de una apariencia física) solamente podemos proyectarlo precisamente por medio de máscaras, o formas de expresión. Algunos eligen expresar su interior por medio de un modo de vestirse, escuchar cierto tipo de música, hablar de dicha manera, cantando, haciendo música, manualidades, etc.

Recientemente, expresarse escribiendo se ha ido facilitando en los medios de la red, de tal manera que éste modo creativo parece andar de moda. Así como en mucho tiempo se creía que las modas eran exclusivas a una manía de superficialidad femenina. Maquillarse, usar joyería, estilizarse el cabello, depilarse, arreglarse las uñas, eran actos pensados para las mujeres, pero en realidad, todos sentimos la necesidad de expresar como nos sentimos por dentro. Con el paso del tiempo, el buen vestir, buen pintar, bien hablar, y bien escribir también se ha vuelto un modo de sofisticar nuestra apariencia, sin importar el género.

Hay veces que una máscara, con su aparente misterio, nos expresa mejor que toda presencia física.

A lo que voy es que, no importa el medio de expresión que elijamos, por las razones que sea, siempre expresará mucho más de lo que nos damos cuenta, y a pesar de que nos neguemos a decir nuestros nombres verdaderos, el heterónomo que nos representa, explicará toda emisión de palabra expresiva, o en su defecto, toda omisión de honestidad.

¿Quién se expresa mejor sino el hombre que recibe en su casa a su ex amada, y frente a su mujer, descuelga de la pared un objeto extraño, detrás del cual baila, sonríe, y quizá respira agitadamente, con el corazón rebozando de sí mismo para la amada? Su mujer se escandaliza de principio, siente vergüenza ajena, no sabía que se encontrara entre gente de confianza, no dice nada, pero el hombre y su ex amada saben bien el verdadero significado del ritual, por el cual se establece la intimidad que ambos desean en algún lugar recóndito de su ser.

La honestidad de la máscara está clara, la de la mujer que calla pasa desapercibida. Así que como forma expresiva, la palabra es la mejor máscara. Los lazos se establecen con los que entienden el mensaje. El emisor presumiblemente sabe a quién está dirigiendo su mensaje. ¿Y Tú, a quien finalmente encuentro, qué opinas de las distintas formas expresivas?



Beatriz Osornio Morales.

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