miércoles, 15 de junio de 2011

OLAS

 

La conciencia de ti

a veces llega junto al mar,

ignorante, ciego para los hombres.


El agua sólo sabe del agua; todo

aquello que revela ignora,

como el espejo ignora lo que refleja.

Tu conciencia es ola.


Yo he de pensarte, a ti

a ciertas horas, del océano

pendiente, suspender


sedas miradas de tu tacto,

como una prenda

que se tiende a secar, secar

el mar de tus ojos, y ver claro,

sentir.


Por maldecir a deshoras…

frente a frente se nos abre el vacío;

y si tú pones un dedo en la llaga

del extranjero, la vacuidad duele.


Sobre el mar grito, de sí mismo

verso, siempre azuzan gaviotas,

desvelados sudarios marinos.


Con su baba, las medusas

prenden antorchas

que azotan los acantilados.


A  orillas  del  horizonte,

traspasado cuerpo de luz,

un viento fétido, hunde

velas en la proa submarina.


El chocar, todo y la conciencia de ti,

perdura, unos segundos por siempre,

para rendirse al fondo del océano,

región astral de encuentros,

olas, sal, tumbos.



Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

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