domingo, 26 de junio de 2011


Bocanada



Estuvimos todo el día en la niebla; los arboles, nosotros, las

 calles, la ciudad entera en penumbras. Teníamos unos ojos de

 niebla, flotando entre las ramas desnudas; estábamos solos, sin

 compañero de asiento, compañera de cama, de trabajo, allí

estamos

 solos sin otro pensamiento que la neblina, gris, tierra

 flotante, edificación de nubes en la garganta.

 Anocheció sin que lo supiésemos. El cigarrillo se extinguió,

 borró más el paisaje.


Nuestros cuerpos eran un vapor cálido en la niebla nocturna,

hasta que vino el alba y dividió los rayos que disipan las

 formas.



Beatriz Osornio Morales.



NoTA:Anduve ocupada la semana pasada, disfrutando de unos visitantes canadienses, viviendo y dando vida.
Con todo y lo bien que lo he pasado, estoy feliz de volver.
Feliz semana a todos y todas.




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