miércoles, 10 de octubre de 2012


Adversidad


La torpeza es lo que yo llamo adversidad.

Los cálculos no se dan a pesar de la tenacidad con que había planeado poner el azúcar en la taza, sin regar gránulos en la mesa.

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”oh, amor, sabes que no me hago el ánimo de comer sopa de lata”

“querida, basta de quejarnos, compraremos vegetales frescos para la sopa, yo solo quería ahorrarte  trabajo”

“el trabajo es comerse eso que ya no tiene cara de comestible ni de zanahoria y sabe a metal aguado…¿te llevarás el coche?”

“claro, como siempre ¿por? “

“pensaba que si tomas el micro, yo puedo ir a hacer las compras en el carro, y si quieres te recojo a la salida del trabajo”

“hoy no querida, ya estoy retrasado y el micro bus  no sé cada cuánto pasa,  he escuchado que tienen nuevo horario”

“es lo malo de hacerse dependientes del carro, ya no sabes nada de cómo corre la vida allá afuera”

“a ti no te sucederá, me llevo el coche,  no tendrás que irte acostumbrando, ni tienes que  ir por mí”

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No sólo el azúcar, también la palabra puede derramarse fuera de lugar, y salpicar gránulos que atraerán hormigas, palomillas y cucarachas.

Nada de esto sucedería si ya hubiésemos comprado el otro carro… aunque la torpeza puede acarrear muchos tipos de adversidad.


Por ahora tendré que conformarme con la sopa de lata. Hago las compras mañana.



Beatriz Osornio Morales.  imagen de la red



17 comentarios:

Zavala dijo...

Oye Beatriz, qué sensación más extraña me deja su lectura. Un poco confundido, o de algo que chirría, no se, como una leve irritación.

Me cae mal el marido.

Un saludo!!

Rafael dijo...

Quizás son diálogos frecuentes y la diferencia en el criterio reflejada en una conversación mañanera.
Es triste que esto pase en personas que hasta hace un tiempo empleaban la palabra "amor" y hasta creían en ella.
Un abrazo en la noche.

Natalia H. Fontijn dijo...

Hola Beatriz
Me gusto mucho la metafora de que a veces las palabras se derraman fuera de lugar. A mi me pasa todo el tiempo.
Besote, ya de vuelta, cabizbaja, a mi hogar.
Leonor

Miguel Bueno Jimenez dijo...

Qué dura la rutina diaria, ¡oh, amor!
Besos
Piedra

Ricardo Miñana dijo...

Hola Beatriz, a veces siempre viene bien romper la rutina.
que tengas un buen fin de semana.
recibe un abrazo.

Juan L. Trujillo dijo...

La rutina es la verdadera torpeza. Aunque a veces esa rutina nos es necesaria.
Un abrazo.

Luis de Burg dijo...

excelente entrada, me ha gustado mucho como pausadamente haces la conversación, como si fuera parte del guión de una telenovela, simple sin momentos altos ni bajos, sin irritación, sin gritos, sin molestias, la vida pasa como un simple viento a nuestro favor, que nos da frescura, pero a la vez azota las ventanas y pensamos que está en nuestra contra, los pensamientos humanos siempre son cotidianos, sobre todo los que insinúan que la vida los trata mal, muchos no tienen auto y tienen que caminar horas enteras hasta llegar al mercado ya que no cuentan con el servicio del bus, y eso cómo lo llamaríamos? y es que nos quejamos de lo poco que tenemos pero olvidamos dar gracias por todo lo que la vida nos da, como la de comer una sopa de lata acompañado de alguien, mucho la comen en solitario y completamente fría..... besos!!!!!

Julie dijo...

Se aprecia lo bueno, cuando no se tiene... Me ha encantado.

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Me envuelve esa atmósfera cotidiana, en la cual la pareja, encuentra motivos para hablar, a partir de algún problema, que aparentemente puede ser simple, pero que lleva dentro el malestar: no haber comprado el otro carro. UN abrazo. Carlos

teca dijo...

Gosto do dia a dia em forma de letras... intimista relato.

Obrigada por sua visita ao Sedimentos.

Beijo carinhoso.

Menteinvisible dijo...

Cuando la rutina es eso ..
eso ya no es vida, es sonambulismo.
saludos
m.i.

Vagamundo dijo...

Acabo de agobiarme.
Menos mal que no tengo... coche.
Y que no lo necesito.
Ni lo otro.

mj dijo...

Las palabras se derraman y a veces confunden más que aclaran. Todo es un depender de alguien o de algo.
Nos pasamos la vida conformándonos, y la inercia es la que manda.
Un beso

Luis de Burg dijo...

te vuelvo a leer y vuelvo a pensar en lo mismo, es una excelente entrada, aunque ahora pienso en los que ni siquiera tienen una maldita sopa a la mano, mientras se acobijan bajo un cartón en alguna esquina de algún callejón inundado de orines....

te invito a pasar por mi camara oscura, espero que te guste el nuevo diseño, un beso!!!!!

ana dijo...

Desde luego que no sólo puede derramarse el azúcar, y la sal, y el agua...pero una palbra cuando de derrama siempre deja huella para bien o para mal.

BESICOS Y BUEN "LO QUEDA DEL DOMINGO.

"Romu" u (Omar) dijo...

Me condujiste a la escena no perfecta pero si en donde la cordura para bien no se desató, es verdad las palabras al derramarse rapidamente atraen a los insectos mas viles, mas venenosos, mas sucios, debemos de limpiar rapido esos residuos ya que si no lo hacemos estas piltrafas nos tomarán como rehenes y claro que podemos salir pero siempre hacen algo que nos hace arrepentirnos cuando la cordura vuelve!!

Que buena lectura has ofrecido estimada Beatriz!!

Unknown dijo...

palbra derramada, ya no hay vuelta atrás.
Saludos
David de observandocine.com

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