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Mostrando las entradas de enero 31, 2012
Subirse a las resbaladillas


A Kristian Javier.

Cuando espero turno para la resbaladilla, sea para subir o para bajar, se me ocurre siempre la misma cosa; un movimiento involuntario, un ligero desvío de la mano, un truco en la cuenta de manzanas, y la niña del vestido naranja lanzaría un grito de felicidad anticipada. Pero hay distracciones que pesan más que cualquier empujón hacia la risa. Esta vez fue la ola de calcetín alrededor del cuello de sus pies pequeños, es diferente, es una idea linda, una ola, o a la mejor sea la misma cosa que el empujón.

Los padres siempre nos previenen de algo,el fuego, el agua, el vacío, la caída, el silencio, la lluvia, los otros, como si además de ser pequeños y no poder explicar las cosas a la manera de los grandes, estuviéramos ciegos, inválidos,e insensibles. Mi madre dice que a los niños de ésta ciudad no les gusta que los toquen, es lo que me detiene en adelantar la cuenta, el desvío de la mano pero... quizá ésta veztambién se equivoque.
Un empujón r…