jueves, 16 de mayo de 2013

ATRAPA SUEÑOS


ATRAPA SUEÑOS

-¡Espera, no abras esa puerta! -Exclama Daniel,  interponiéndose entre la puerta  del closet y su madre que sostiene una pila de ropa doblada –

-Cariño ¿Qué pasa?

-Pase lo que pase, no abras esta puerta, mami, ¿ok?

- Dani, sólo quiero guardar la ropa limpia. ¡Anda,  abre paso!-impera la madre que esta  retrasada en los preparativos para la cena. Ignorando la seriedad del niño, intenta moverlo físicamente  con la mano que tiene desocupada.  Daniel,  con una fuerza sorprendente opone resistencia,  moviéndose apenas un poco a la altura del hombro,  dejando al descubierto por un instante la perilla de la puerta, atada alrededor con un hilo rojo. Joseline sigue con la mirada la longitud del hilo,  ve que en la otra punta del hilo rojo, cuelga un juguete de peluche, el chango café con los brazos largos,  con el cual  ya poco juegan Daniel y su hermano Sebastián, quizá por ser muy viejo y raído. El chango parece estar abrazado a la pata del caballete.

-Dani ¿Qué tipo de juego es este?
-¡No es un  juego mami!  allí he puesto los sueños malos que había en mi cuarto- Argumenta el niño con grandes ojos, lo cual sorprende y enternece profundamente a Joseline.

-¡Oh, cielo! -exclama la mujer poniendo la ropa sobre la cama,  y acariciando la mejilla del niño, mientras se dispone a escucharlo. –A ver, cuéntame sobre esos sueños…¿tienes sueños malos por las noches?
-Bueno, sí, y pues los he atrapado con el atrapa sueños que hicimos en la biblioteca hace tiempo,  en la sesión de artesanías ¿te acuerdas?

-¿Este?- pregunta Joseline, señalando el anillo de cartón grueso coloreado en crayola verde, con ornamentación de plumas blancas,  amarillas y azules,  colgando en la parte inferior del círculo,  en el interior hilos índigo entretejen  simetrías que atraen la mirada y supongo que también a  los sueños. El objeto pende del techo en el centro de la habitación.
-Sí, ese.
-Ah! ya entiendo ¿y son muchos los sueños malos?-

Joseline se arregla el tupe que le ha crecido demasiado e interfiere con los ojos cuando se agacha.
- Uff! mami, te digo que son muchas las bestias. Pero los he ordenado quedarse allí encerrados. Afortunadamente creo que ya son todos.

-¿Y tú crees que les moleste si entro a guardar la ropa? Prometo no tardar ni un zumbido de luz.
-Lo haré yo mismo mami, porque si te ven a ti, se ponen como locos, escapan y hacen  otro tiradero en el cuarto. Luego tengo yo que recogerlo -Se queja Daniel.
-¿Y contigo no se alarman? lo mismo da que entres tú o que entre yo- argumenta Joseline.
-No, no es lo mismo. Yo sé cómo tratar esos sueños. Además,  ¡son muy feos!
-¡Ya veo!- exclama Joseline sonriendo un tanto desilusionada-Entonces, ¿ves la ropa en la cama? quiero que la guardes cuanto antes para que no se desdoble. Y gracias por prevenirme de los malos sueños, eres muy valiente -concluye.

El niño afirma con la cabeza, se gira y hace una mueca hacia el atrapa sueños, luego abre la puerta despacito, y voltea asegurándose que Joseline este saliendo de la habitación.
-Recuerda mami, hagas lo que hagas, no abras esta puerta.

Los brazos del juguete, estirados alrededor del caballete  parecen  más largos de lo que en realidad  son,  finalmente, al ser jalado el hilo, el fieltro que une las dos manos del peluche, se separa y el hilo rojo empieza a subir. La puerta se abre un instante, Daniel entra. Al cerrarse la puerta,  el juguete retoma su posición de guardián de los sueños.


Beatriz Osornio Morales




19 comentarios:

maria del carmen nazer dijo...

ESPECTACULAR BEATRIZ !! No hay nada más tierno y hernoso que un niño... y un atrapasueños... Me fascina la creatividad del niño, no tiene límites. trabajé 32 años con niños, más de una vez me dejaron "fría" ante una narración o unos versos. y éste , tu niño, seguro atrapa sus malos sueños. Ni lo dudes.
hermosa prosa. ¡FELICITACIONES !!
Besos de inocencia... :)

Ester dijo...

Una bonita historia, un niño con poder de convicción y las ideas muy claras. Un abrazo

Fina Tizón dijo...

Tierna y preciosa historia sobre la imaginación que puede llegar a tener un niño. Te felicito, Beatriz.

Un abrazo y feliz noche

Fina

Natalia H. Fontijn dijo...

El dreamcatcher, por estas tierras se ve mucho. Tengo uno en la puerta, me lo regalo mi hija.
Linda historia!
Abrazos

Leticia dijo...

Beatriz, me gustó esencialmente la confianza en que se desarrolla tu relato, esa que tanto esta ausente en la actualidad entre un niño y su madre. Bonito tema, y deliciosa lectura . Te cuento que tengo un par de aretes atrapa sueños, yo diría escudos contra las pesadillas. Y por cierto, nunca deseo abrir esa puerta, soy obediente como la mamás del niño.

Sombragris dijo...

Me has atrapado con tu relato como con un Atrapasueños (por cierto yo tengo varios distribuidos por la casa)...Me he quedado prendado de los dos personajes...LA dulzura y complicidad de la madre y la determinación y fortaleza del hijo...Sencillamente delicioso...Besos

Juan L. Trujillo dijo...

No sabía de la existencia de esos atrapasueños.
Pero yo, si he quedado atrapado por la luminosidad de tu prosa, por la brillantez con que están construidos tus personajes.
La imaginación siempre es el mejor material para que los sueños sean buenos y factibles.
Un abrazo.

Rendan Laveriz dijo...

Bonita historia, ojala fuera tan facil librarse de los malos sueños.
Un abrazo compañera.

Sandra Garrido dijo...

Me encanta. Ese mundo de los niños, esa imaginación desbordante, como uno busca sus propias defensas, ya ves con que sencillez, la vedad que los adultos nos complicamos tanto la vida.

un abrazo

Maritza dijo...

SIEMPRE ES NECESARIO UN ATRAPA SUEÑOS (PERO SUEÑOS POSITIVOS)...NO PODEMOS VIVIR SIN ELLOS, Y HAREMOS LO QUE SEA PARA RETENERLOS, SÓLO NOSOTROS SABEMOS CÓMO,PORQUE CREEMOS EN ELLOS...

Muy hermoso, dulce, encantador e inocente;pero muy válido.
MIL "ATRAPA BESOS" PARA TI.


Luis García Romero dijo...

Todas las verdades están en los niños, y en los ojos de niño.
Puras, ya sean negativas o positivas para nuestra percepción de adultos.
Un abrazo, Beatriz

Luis de Burg dijo...

hermoso relato lleno de inocencia, mi madre no era tan amable, me empujaba a dormir solo, y me repetía que tenía que luchar por sobrevivir, que si moría en mis sueños también moriría en la realidad, que dejara de correr en mis pesadillas, que tenía que detenerme y luchar, que siempre existirían armas en los sueños, en el piso, en mi bolsillo, en mi cintura, una piedra, una espada, una pistola laser, que el único ser poderoso era yo, el resto sólo vivían de mis pensamientos y se alimentaban con mi miedo, si yo lo deseaba, simplemente se morirían, hoy he matado a casi todos, y creo que es la razón por lo que en estos días no sueño... :)

Leovi dijo...

Una maravillosa historia, voy a ver si consigo atrapar al menos un sueño malo! Saludos.

Miguel Bueno Jimenez dijo...

Qué suerte poder atrapar los sueños reales en un cuarto oscuro, para que no vuelen arrededor nuestro.
Besos
Piedra

César dijo...

Si no os volvieseis como niños, no entraréis en armario alguno...

Morgan Nascimento dijo...

Hola, felicidades por tu blog!
Si usted puede visitar este blog:
http://morgannascimento.blogspot.com.br/
Gracias por su atención

FJavier dijo...

Me atrapa tu magnífico sueño, Beatriz, de este niño que atrapa sueños y el estilo inconfundible con el que lo cuentas.
Sea dormidos o despiertos, los sueños nos acompañan siempre desde esa región inmensa e inexplorada de nuestra mente que es y siempre será el niño que fuimos. La pesadilla surge después, cuando asomados como adultos al escenario común nos sobrecoge el vértigo de una sospecha: esto que llamamos realidad bien pudiera no ser sino el sueño en el que soñamos que vivimos.

Un cariñoso abrazo.

Narci M. Ventanas dijo...

La imaginaciín infantil siempre puede llegar a sorprender. Y además es una imaginación repleta de lógica, interpretada a su manera, pero lógica a fin de cuentas.

Entrañable historia maravillosamente narrada.

Besos

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

NO he perdido la capacidad del asombro: tu relato me lo ha puesto en evidencia. Bellamente infantil. Me encanta eso del atrapasueños, lo tines ahí, en tu cuento, y aquí en el departamento de Santander, en un municipio, donde trabaja una hermana de juez, el pueblo es atrapanubes...ellas se juntan descienden sobre Betulia,,,siempre. UN abrazo. Carlos

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