jueves, 24 de abril de 2014

HACIA ADENTRO




Los peros de la realidad


No puedo explicar la sensación de nausea que siento cada vez que abro los ojos y la realidad me da con la puerta en la cara.

Hay un hombre que se confunde con mi media naranja,  él no lo sabe ni me conoce. La semana pasada nos encontramos en la red de la ciudad. Ante mis intentos de hablar y decir “Hola”  se dio la vuelta y yo quede  hablando sola,  sintiéndome una mierda, naturalmente, ingenua mierda…reprochándome su indiferencia.

No tuve más remedio que alejarme a un lugar en el recuerdo donde   “Aprieto las piernas contra su dorso, su cuerpo desnudo se mueve bajo el mío, yo mantengo el ritmo con las caderas mientras él presiona su pelvis para alcanzar a tocar donde no alcanzan a tocar las palabras. Un gemido y la respiración agitada opacan los ruidos de afuera”

No podría explicar la sensación de nausea. Abro los ojos. El hombre no está, el hombre se fue. El hombre nunca estuvo pero “Mi boca cubre su boca por completo, las dos bocas ensamblan a la perfección, nuestros cuerpos, la piel suda a chorros, otro gemido encalla en espasmos los dos cuerpos que se contraen juntos, por dentro,  hacia el mar de un suicidio mutuo”

Explicar, quizá con un poco más de esfuerzo podría explicar, pero seguramente él se fue pensando que soy una loca  por verlo como lo vi en la calle. Pido una disculpa a los suicidas.



Beatriz Osornio Morales.

18 comentarios:

Leticia dijo...

Me trae a la conciencia, momentos como aquellos cuando frente a frente con quien entablamos un diálogo, nuestro comentamos al interior por ejemplo; que feo sonríe, es gordo,bonitos dientes, tiene los senos caídos, cómo será en la intimidad, a qué huele ... entre otras cosas. Hoy compartes un momento que se ha vuelto perdurable a través de tu estilo.
Interesante,sobre todo el perdón a los suicidas que cierra una paradoja.Gran y breve relato. Besos bonita escritora.

Rafael dijo...

La realidad es así y es diferente a lo que la imaginación y nuestros sueños nos hacen ver.
Un abrazo.

Maritza dijo...

Ese final, querida Beatriz...ese final es todo un acierto.
Qué buen texto,amiga, por Dios... Me ha sabido tan humanamente reconocible, poético, intenso, directo, y a la vez liviano, suave y respetuoso. Me provoca infinidad de sensaciones, la verdad. Sé, sólo porque lo siento porque no soy escritora, que aquí hay algo GRANDE en prosa, algo digno de conocerse y reconocerse. Pero lo que más me gusta cuando visito a los amigos blogueros, es percibir el crecimiento de algunos de ellos, y tú entre ellos hoy me has dado una grata sorpresa.
Sigue adelante, Beatriz, que tienes tanto para dar aún!...
FELICITACIONES!

ABRAZO GRANDE Y BENDICIONES.

Ester dijo...

Nos reconocemos, en algún momento hemos pasado por ello y ahora al leerte nos damos cuenta. Que deprisa vivimos. Eres una escritora estupenda que con unos párrafos nos encadenas a tus letras.
Saltibrincos

Natalia H. Fontijn dijo...

Hola Beatriz, como siemore, muy intrigante tu relato y por eso mismo, muy bueno. Crea tension, tiene fantasia, realidad y pasion...na'guara como dicen en una region de mi tierra.
Bueno al menos asi lo recibi,
Un abrazote y felicitaciones!

Luis García dijo...

Es esa sensación, me atrevo a intentar explicarla, que te aprisiona como si tuvieras encima una tapa pesada y haces esfuerzos pero sólo consigues gesticular... Bueno, recuerdo experiencias y me han venido al leerte, Beatriz.

Salud

Vagamundo dijo...

Del placer de un orgasmo a la desazón de su indiferencia media un largo trayecto de mil ferrocarriles sin trasbordo.
Como sea, es todo parte de un recorrido.

jfbmurcia dijo...

Atrevido y magnífico relato. Decía Bukowski: "No era mi día. Ni mi semana,ni mi mes, ni mi año. Ni mi vida. ¡Maldita sea!.
Un abrazo desde Murcia, amiga Bea.

Gizela dijo...

Ufffff!!!
¡Bravo!!!
Me ha encantado tu relato!!!!!
Corto,ardiente, contundente y GENIAL!!

Besossssss y lindo finde!

Julie Sopetrán dijo...

Y pasa, y pasa a cada instante... Me encanta la frase final. Y me sirve todo el relato de reflexión. Muy bueno, Beatriz.

Rendan Laveriz dijo...

El que algo quiere algo le cuesta, nunca tires la toalla hasta que veas que esta todo perdido. Un abrazo Beatriz.

Elsa dijo...

Excelente relato Beatriz.
Me quedo pensando...
Un abrazo

Narci M. Ventanas dijo...

ES que la realidad a veces es muy cruel, y para colmo bastante mal educada. Menos mal que siempre nos quedan los sueños o los recuerdos.

Besos

José A. García dijo...

Todos vivimos una sensación semejante al menos una vez en la vida. Todos, y el que lo niega, más que nadie.

Saludos

J.

Lapislazuli dijo...

Entre fantasías y realidad surge un profundo relato
Abrazo

Esteer dijo...

Me identifico :)

Antonio Torres Márquez dijo...

De nuevo por tu casa, disfrutando de tus cosillas.

Saludos.

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Qué bien lo expresas...esa necesidad de un ser que colme la ansiedad del amor..lo haces relato y poesía alternos...UN abrazo. Carlos

Entrada destacada

La Mancha era un intento de Consolación

Solté la mano que me sostenía, tuve que perderle el miedo a los adverbios de cantidad, y empecé a dar pasos como un niño que aprend...