domingo, 15 de febrero de 2015

ALGUNAS CIUDADES



Hoy pienso en las ciudades que me formaron, que me dieron a beber su aliento de vida y traigo aun, un poco diluido en las arterias del corazón, cosa de nada. Describirlas, encuentro que es una cosa que no puede decirse tal cual, porque se trata de decir algo que va más allá de lo físico, algo que no ha aprendido el abecedario. No he podido encontrar la llave que abre la cerradura que guarda el misterio. Pero voy a balbucear como un niño sobre ello a ver quien entiende. 

Morelia es una ciudad con misterio, allí crecieron mis anhelos adolescentes, entre los siglos de sus edificios de cantera, se me despertó algo en la piel. Todavía me deleita el misterio de sus calles nocturnas donde deambulan mis pasos ilusos.

Hampton carece de misterio, es una urbanía peninsular de lo más ordinario, a donde no llega la conmiseración de dios, y dios es el mismo desconocido de siempre, el trago de la gracia entre conciencia y ebriedad, sus veleros parqueados por meses ininterrumpidos. Hampton es invadida cada anochecer por el ruido estruendoso de los aviones de milicia que practican hasta altas horas. Un aire sin misterio asfixia.

En un día soleado he visitado York City,  la original de Inglaterra. Sus calles angostas se estrechan más en los segundos pisos de las casas, York me hace pensar en el olor de las panaderías. Hacia arriba la estrechez incrementa como un abrazo a punto de darse, contrario a Nueva York que con sus rascacielos, expande el espacio, o brinda la sensación de levedad, el cristal nos muestra los nuevos ideales del espíritu que vive en elevadores de tiempo, y de ruidos urbanos. Ascendí por una mirada, subía hasta los campos de olivos en España, y me conmovieron los aromas de Granada. En una mañana fría, bebí el chocolate de Sevilla, su recuerdo es todavía un abrigo en invierno. Londres es la ciudad de los laberintos, nunca pudimos salir de ella, no en la luz del día, sino en la luz artificial del metro que nos llevó por túneles y pasajes radiales. Tengo la sensación de que debo volver para encontrarme con Ginia, y ver nuevamente los jardines reales de tulipanes, y esta vez, cruzar cada puente del Thames.

Chicago, en su tiempo fue un momento fugaz de clarividencia, no sé de qué otro modo describir su imagen clara y su simetría elegante. Wasington DC es una ciudad holgada, cosmopolita y con cierta movilidad que escapa a las palabras. Madrid, es un parque de esparcimiento, su arquitectura  invita a descubrir  el lado noble de su cultura. La vida fluye  en Madrid, se  detiene en los barcitos de tapas, en la Plaza del Sol, en sus museos, es un continuo encuentro la vida en Madrid.  


Este es mi granito de arena, espero escuchar de sus ciudades lejanas, porque hay ciudades que encantan.


BOM.

18 comentarios:

Rafael dijo...

Quizás todos debiéramos hacer una pequeña reflexión así, como la que tú nos ofreces.
Un abrazo y feliz semana.

Natalia H. Fontijn dijo...

Interesante tu post Beatriz. Yo pienso en Caracas. Mi ground zero, como la llamo. Lo demas es casi irreal. Seguire reflexionando en el tema.
Un abrazo

Ester dijo...

Un reconocimiento a tu pasado, o paso por distintos lugares, está bien eso de recordar como fue, si fue a causa de la ciudad o de un estado de animo. Me gustó. Saltos y brincos

Andres Lopez dijo...

Las ciudades donde hemos vivido nos han hecho como somos AQUELLAS DONDE HEMOS SIDO ESTUDIANTES TIENEN ALGO ESPECIAL, FORMARON JUVENTUD Y ADOLESCENCIA,
nOS HAS BRINDADO UN HERMOSO TEMA PARA REFLEXIONAR.
bESOS
aBNDRÉ

Cielo dijo...

Que sería del poeta o el escritor
sin las ciudades, casi nada.

un placer pasar por aquí.

Juan L. Trujillo dijo...

Buena reflexión de la que tomo nota, a pesar de que nunca sabré si seré ecuánime a la hora de escribir sobre "mis ciudades", me temo que a mi edad esas ciudades que viví, estén hechas de sueños y deseos.
Un abrazo.

Luis García Romero dijo...

Ibiza es la ciudad-isla que me dio el primer soplo de aire. Luego recuerdo la maga Barcelona o Madrid poeta, o París eternamente joven. Y en mi Andalucía; Còrdoba amiga, Granada compañera, Sevilla vecina o Málaga fresca. Jaen con Úbeda, Almería de Mar, Huelva salvaje y Cádiz libre. En América el Caribe y un avión de océano.

Me ha gustado volver por aquí también, como a un pais. Un saludo desde la carretera secundaria y ahora también desde los ríos de tinta.

jfbmurcia dijo...

Como mexicano adoptivo que soy, nací en Morelia justo donde da comienzo tu catálogo de geografía. Mis ciudades, trabajando a caballo de más de una treintena de países, son un rosario interminable de emociones y de rostros. Del purépecha al estonio pasando por el socorrido inglés todos los idiomas me suenan a chino. El castellano y el viaje nos unen, lo demás es ropa sucia y dinero.

Leticia dijo...

Ay que diario de impresiones más evocador y sugerente. Bea... ya contaré del paraíso que me acoge, el que por supuesto tiene su infierno que me quema. Un abrazo bella muchacha michoacana.

BEATRIZ dijo...

Gracias amigos, por hablarme de sus ciudades entrañables, obviamente hay muchos lugares que uno recuerda, y muchos otros por visitar, pero qué rico es hablar sobre ellos con los ojos abiertos.

Saludos, muchos.

Conchi dijo...

Una entrada estupenda Beatriz y buena descripción de los lugares.
Córdoba, es mi ciudad de origen, bella, elegante, cálida, donde otras culturas dejaron una huella perdurable, en ella viví mis primeros veintiuno años, después pasé a una de las ciudades más cosmopolitas de España (Barcelona), majestuosa, rica en monumentos, acogedora y un montón de cosas más..
Un beso.

Amando García Nuño dijo...

Sé de una ciudad interior cuyos callejones me sumen en el desvarío, cuyas plazas de invitan al sosiego, cuyos semáforos se encuentran siempre en ámbar. Esa ciudad es la que me vive.
Abrazos, siempre

Maritza dijo...

Más que ciudades...si viajo bien lejos, a mi infancia, recuerdo mi casa, la primera, la potente de emociones, que nacían bañadas de olores a frutillas, tomates, duraznos... y el alma solitaria y un tanto sufrida que allí también nacía, escondiendo e imaginando, entre plantas, columpios...y tantas cosas que vienen a mi mente.
A uno se le pega el alma de las cosas; sus olores, sus colores, y su espíritu. A este último respecto, tengo que referirme a una ciudad que sin duda alguna marcó otra etapa, más adolescente, un poco más madura en experiencias, aunque si es por intensidad, ya antes las había vivido. Es Valparaíso (Chile); mi ciudad natal. Valparaíso tiene esa geografía escandalosa para muchos. Tiene esfuerzo, historias, bohemia, COLOR, su gráfica: parlante indiscutida de su gente...(la responsable de mi examen de tesis!). Valparaíso es mar y cerros.Es puerto. Inspiración de poetas, pintores, fotógrafos... Valparaíso es visita obligada del turista abierto a TODO...

Te dejo mis dos recuerdos más potentes: el alma de mi casa de infancia y todo lo que ahí viví. Y mi experiencia sintiendo el espíritu de Valparaíso. Y mi crecimiento afectado de esta ciudad que enamora.

ABRAZO INMENSO, mi querida Beatriz.

taty dijo...

Qué idea tan buena, escribir no sobre las ciudades y sus edificios (bastaría visitar Lonely Planet), sino sobre las impresiones recibidas. Me la llevo a mi diario :)

Caracas me amamantó los sueños con el Ávila de testigo.

Florencia se escribe con F de Felicidad.

Barcelona me hace pensar en el Museo del Perfume, con su botella de Nirvada de Bichara, el perfume de mi heroina de novela más querida. Me hace pensar en la alegría pueril de abrazar al gato de Botero, que antaño me estuvo prohibido en el encierro de su museo.

Byron Bay es para mí el sol con su alegría ineludible, una especie de luna de miel con la vida.

Bea, gracias no sólo por dejarnos un escrito hermoso y personalísimo, sino por invitarnos también al ejercicio de la memoria.

Un gran beso!!

Alondra dijo...

Ningún lugar te deja indiferente, aunque a veces, siempre hay alguno que prefieres pasar un tupido velo porque lo único que viene a tu memoria es dolor. Y como eso me paso al leer tu escrito hoy, prefiero no comentar, otro día ¿Ok? en mi blog tengo una etiqueta "ciudades y costumbres" esos son mis buenos recuerdos.
Saludos afectuosos

José A. García dijo...

¿Realmente te parece que los rascacielos expanden el espacio en lugar de volverlo tan pequeño que tienes que salir huyendo de esa ciudad tan opresiva con quienes en ella viven?

Será que pensamos de maneras diferentes...

Saludos

J.

BEATRIZ dijo...

Si Jose A García, pero solo metaforicamente, los rascacielos son puramente humanos y representan ese ascenso que el espíritu se empeña en soñar siempre.
Además yo disfruto la vida en las grandes ciudades, es muy estimulante.

Fina Tizón dijo...

Una reflexión que me hago: ¿ somos imparciales a la hora de escribir o, por los menos pensar, en esos lugares donde hemos vivido...??????, y me formulo esta pregunta consciente (por lo menos en mi caso) de lo que voy a responderme. Creo que no, que el lugar donde vivimos nuestra primera infancia y también nuestra adolescencia, marca mucho y suele derivar la balanza en su favor. Otro tema distinto es la riqueza cultural y humana que nos puedan aportar esos otros lugares donde hemos vivido o donde hemos viajado, las experiencias recogidas, en definitiva, lo bueno o lo malo que hayamos encontrado al paso.

Abrazo cordial,Beatriz

Fina

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