lunes, 3 de agosto de 2015

Entre la mañana y la tarde



Aun las frases quebradas son indicación de que hay algo vivo aquí, donde todo estaba inerte, sumido en el silencio. Después de todo no fue imposible jugar a las palabras, hacerlas salir y entrar por una ventana mediocre, pequeña para el tamaño del edificio, por donde solo una esquina de techo y pared con la oscura fronda de las coníferas, entran en esta mañana nublada donde muchos sin saber, estamos instalados. Los alambres de la electricidad dividen el paisaje en cuentas horizontales que también se cruzan a medias con las palabras. Pero una lámpara apagada en el poste y otra incrustada en la pared del edificio, son los únicos elementos que entran completos en el marco del ojo. Afuera todo parece escueto,  aquí adentro, la vida bulle de salón en salón, provocando mis nervios al punto de una emoción creativa cada minuto más irresistible; observar es siempre un buen estupefaciente contra la ebriedad del vacío interior, los cambios repentinos de planes, la fuerza de la corriente del sistema humano o el auto desconocimiento.

El salón de clases es un enjambre de voces cuando se suponía ser una tumba por el examen nacional de fin de semestre. Al parecer les jackearon el sistema computacional y los administrativos están apurados en repararlo. La maestra de Mate está explicando ecuaciones en otro salón. Su explicación se sale de tono y traspasa las paredes y puertas cerradas. No es para mí. Lo de enseñar a chicos malcriados. Yo monitoreo la paz de los pasillos, para lo cual mato el tiempo escribiendo frases interrumpidas, mirando de una lado a otro, busco sin buscar, o sin saber qué, de la ventana a los muros, las filas de lockers, la bandera a mitad del pasillo, frente al reloj que lee 8:36 am, el am lo imagine yo, el reloj solo tiene números y manecillas. La pared es blanca con mosaicos color crema en la parte inferior. Sobre la ventana, en la pared hay un cuadro amarillo como fondo de un paisaje marrón, donde un velero con vela izada cruza justo frente al horizonte; podría ser amanecer o bien podría ser atardecer, el sol es gigante en relación a los demás elementos del cuadro. Al lado derecho del cuadro en mayúsculas y en forma vertical, también en rojo, se despliega la palabra POQUOSON, el nombre de este distrito.

Sincerándome, es fácil matar el tiempo con palabras. Antes de que empezaran los exámenes, pasó por aquí el director de la escuela, y viendo que me había sido asignado monitorear, señalo que debería haber traído un libro, un libro atestado de palabras naturalmente, es la mejor arma contra cualquier posible ¿Mal tiempo? Le respondí que había olvidado mi libro. Como no quedaba ya tiempo de bajar a la biblioteca a pedir uno prestado, decidí hurgar,  y hurgar los más hondos silencios, los cuales resultaron ser necios en mostrar mi debilidad para sacar algo de sus minas. Pero con algo de la determinación que solía poseer años atrás, logré juntar suficientes cuentas dialécticas, y extraer de mi polvoso estado mental estas frases sin pulir, quizá un día brillarían como piedras preciosas en una hermosa alhaja, quien sabe.

Por lo pronto, sé que ha sido embriagador sacar ventaja de un cambio desafortunado, escribir es mucho más estimulante que leer o asistir una clase donde la mayoría de estudiantes no quieren aprender, a esas alturas del año, Mayo 21 todos están hartos de cumplir con el requisito de asistir a la escuela día tras día. Estoy convencida nuevamente de que escribir es lo mío. Decidido y asentado.

Entre el horario de la mañana y la tarde, tenía media hora para comer y transportarme de la secundaria a la primaria, donde cubriría la segunda mitad del día. Estoy sentada en el carro frente a la escuela, espero y nuevamente la necesidad de matar el tiempo se agarra a las palabras. Leí lo que había escrito en la mañana, aunque podría haber tomado siesta, mi estado emocional está demasiado activo para dormir, que se friegue el cuerpo cansado, seguiré escarbando el paisaje y construyendo sobre silencios. Me encanta la música, ha comenzado a lloviznar y yo escribo apoyada en el volante.


B.O.M. Imagen de la red.

Aviso: Para aquellos que gustan  de la poesía y deseen pasar por el sol de los ciegos, les aviso que hay post nuevo, dejo el enlace para que lo visiten cuando tengan un espacio: www.elsoldelosciegos.blogspot.com

11 comentarios:

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Cuando la febrilidad d escribir se apodera de uno, no hay lugar que se lo impida. Yo escribo en servilletas, pedazos de periódicos, papel higiénico, cuadernos viejos...no hay que dejar que la imaginación pierda sus imágenes, y he la palabra hecha grafía. Un abrazo. Carlos

Rafael dijo...

A veces escribimos desde sitios muy diversos, quizás sin darnos cuenta.
Un abrazo.

Jorge Ampuero dijo...

La inspiración suele llegarnos y sorprendernos en los lugares menos pensados pero igual, siempre vale la pena escribir.

Un abrazo.

Esther R dijo...

Me gustan todas esas cosas.

Escribir te libera de las reclusiones sociales y a veces, hasta de nuestro propio interior. Se cumple en el mundo porque nos obliga a cumplir, pero después... escapamos, al menos, yo siempre lo intento y escribir es una de las diversas formas de escapar.

Un saludito.

Jo dijo...

Escribir parece ser un buen pretexto para refugiarse o huir del silencio aunque no lo crean muchos o aunque digan que escribir no tiene nada de difícil.... No dejes de escribir querida Beatriz

Abrazos y besos

mikkonoss dijo...

Hay un momento para escribir, y es ese y no otro.
Si no lo pones en letras y palabras ... in due time... lo condenas a vagar por la eternidad buscando otro instante que ya no será.

RECOMENZAR dijo...

Me encanta tu intensidad y el ritmo de tus letras
mil besoso

FJavier dijo...

Ante todo, escribir es una necesidad situada entre el placer, la inquietud y la fascinación. Crear, desde un lugar desconocido y situado en el interior de nosotros mismos, es un acto que nos hace merecedores del Olimpo. No importa si el resultado gusta, nos gusta o no.
Disfruto con la lectura de tus textos cuando siento en ellos el placer que estás experimentando al escribirlos.

Gracias por compartir esa afición con nosotros.

Te deseo un feliz descanso y que no dejes de poner en el papel todo lo que sientes.

Un afectuoso saludo.

**kadannek** dijo...

La lluvia parece haberse detenido ya, pero así te imaginé, lluviosa, contemplativa a la vez que emocionada. Cuánto amor por las letras6,te comprendo y acompaño en ese sentir. Muchas veces las letras me han salvado. La escritura me ha dado el valor de o al menos la tolerancia para lidiar conmigo y estar un poco más en paz con el mundo.

Enca Gálvez dijo...

Hermoso tedio el tuyo que te hace escribir tan bello... Amiga sigues escribiendo,saber expresar todo lo que se lleva dentro es un arte y tu lo tienes. Desde Andalucía un gran abrazo

Ruben Yague dijo...

Escribir es un desahogo

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