sábado, 20 de agosto de 2016

Hablando de Máscaras II


        
        Te propongo algo, hablemos otra vez de máscaras. Lo hemos hecho antes y hemos cruzado con nuestras máscaras fronteras insospechadas: ¿Recuerdas lo de Paris, El Moulin Rouge, El museo del erotismo? ¿Recuerdas Chiapas? allí fue donde nos desconocimos por segunda vez porque un extranjero te llamó estúpido sin que te dieras cuenta. Ahora es mi marido. La primera vez que nos desconocimos fue cuando llamaste para decirme que andabas con otra mujer.
¡Vámos, no seas tímido! Eso ya paso.

        Cuentame en qué momento descubriste tu fascinación por las máscaras. Lo mío fue en la infancia y con resquemor. En un evento de danzas regionales se explicaba el significado de los atuendos antes de cada danza; tras la explicación del significado que se le daba a las máscaras, a cada máscara, había algo de sobrenatural que se posecionaba en dichos artefactos, entonces, fue demasiado para una mente infantil sobre ponerse al impacto de la primera impresión.

        Hoy ha sido un día de gran improductividad, que raro suena esa palabra. No pude empezar algo concreto, ni limpieza, ni preparativos de nada, ni concluí asuntos en proceso, en fin, un desperdicio, pero viví, me ocupe de nosotros, tome un par de fotografías que no son la gran cosa, pero son algo para darnos cuenta del paso del tiempo, mi pelo crece desaliñado. Los niños siguen sin dejarse fotografiar, así que los resultados son estos.
Salió el sol, la temperatura atrajo muchos pájaros y ya se notan los brotes en los rosales de enfrente.

        Si no quieres hablar de máscaras, ya veo que te resistes, quizá quieras abordar otro tema, uno más directo, de la actualidad. Rusia y los Estados Unidos están aun en conflicto desde la situación en Crimea, Ucrania, que Rusia reclama como suelo ruso, y muchos ucranianos están de acuerdo. A mi se me hace que ese reconocimiento de Ucrania a Rusia, es con el fin de debilitar la posibilidad de que USA quiera imponerse como aliada de Ucrania, para engordar su poder contra cualquiera de las otras potencias fuertes en la economía, especialmente Rusia, rival desde la Guerra Fría.
Aunque no escuches hablar mucho sobre ese conflicto en estos días, el conflicto sigue, es otra guerra fría, en receso.

         ¿Lo ves? no es tan difícil hablar de máscaras. La política es otra máscara de la modernidad. Si yo fuera tu, el artista artesano, haría una máscara para representarla.



Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

6 comentarios:

jfbmurcia dijo...

La vida es un teatro, y como tal, las máscaras están a la orden del día. Un saludo a todos mis amigos de Ucrania y un abrazo para ti. Bea.

Buscador dijo...

Se suele dar el caso de ir disfrazado por donde quiera que vaya: enmascarando sus pensamientos,adoptando posturas esquivas....conozco muchas máscaras que no saben bien disfrazarse en la realidad pero, tambien conozco mascaras que lo hacen tan bién, que yo de conocen a ellos/as mismos.

Esto de la mascara es algo muy delicado...Por supuesto, no vayas de sincero porque pareces el mayor embustero.

Un abrazo.

José A. García dijo...

Las máscaras no mienten, quienes las usan siempre lo hacen.

Saludos,

J.

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Recuerdo que un día me dije no soy yo, me miré al espejo y no estaba allí mi cara, o al menos no era del todo la mía: había amanecido con la más-cara del fingimiento. UN abrazo. Carlos

**kadannek** dijo...

Para los Asiáticos existen tres tipo de máscaras básicas o fundamentales: La primera es la que te pones ante los demás para evitar que vean lo que realmente eres, una especie de autocensura complaciente y miedosa. La segunda es la que te fabrican otros, para limitarte, para que seas como ellos esperan. La tercera máscara es la que te pones a ti mismo para no enfrentar tus miserias, desacuerdos, deseos, fortalezas reales y debilidades. Esa sólo te la quitas de tanto en tanto.
Yo no digo que debamos andas plenamente desnudos, simbólicamente hablando, y tampoco reniego de mis máscaras, que más que eso, son escudos y armaduras. Y aún, más que eso, son simplemente facetas. Distintas situaciones y contextos, nos permiten desarrollar facetas diferentes, eso es enriquecedor. Pero de eso, a un autoengaño y una personalidad fabricada a punta de maquillaje y otras vestiduras artificiales, te alejan demasiado de tu verdad y de tus potenciales.

Ahora, hablando a un nivel más literal, me encantan las máscaras de distintos carnavales, me gustan las del medioevo, me gustan las de animales, las de yokais, que son seres sobrenaturales de Oriente. Te acercan a mundo invisibles.

taty dijo...

Bea, como que es verdad eso de que la vida es un carnaval. A mí las máscaras siempre me han causado incomodidad, me atrevería a decir fobia. Sobre todo cuando cuelgan de las paredes, sin alguien que las lleve puestas.

Un beso.

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