martes, 3 de octubre de 2017

El Otro Einstein




Como a mediados de Julio leì una nueva novela (para mì era nueva) “The Other Einstein” de la autora americana que firma como Marie Benedict. Habìa leìdo unas 30 pàginas y ya estaba comprometida con la trama.


La historia està narrada por el personaje de Mileva “Mitza” Maric Einstein, una jòven fìsico matemàtica serbia que estudiara en el Politècnico de Matemàticas de Zurich, Suiza, al mismo tiempo que el conocido Albert Einstein.
Resultado de imagen



Tras haber roto moldes en su natal Serbia, donde la ùnica expectativa que existìa para las mujeres era la del matrimonio y la maternidad, e ignorando esas expectativas, se enlista en el campo de la fìsica, un àrea entonces dominada por los hombres, y logra convertirse en una promesa intelectual. Su gran potencial logrò el respeto de sus contemporàneos en la universidad, incluyendo el amor de Einstein con quien contraerìa matrimonio en momentos crìticos de su carrera.


La novela està escrita en forma de diario, por tanto tiene el encanto de desenvolverse en primera persona.


El libro da comienzo con un breve pròlogo de apenas dos pàrrafos narrados por la propia Mileva Maric Einstein.


“Agosto 4, 1948
62 Huttenstrasse, Zurich, Switzerland.


Se acerca el final. Siento que se acerca como una oscura y seductora sombra que extinguirà la luz que me queda. En estos momentos miro hacia atràs.
¿Còmo extravìe mi camino, còmo perdì a Lieserl? (Lieserl fue su primera hija)


La oscuridad se apresura. En los pocos momentos que me quedan, como un arqueològo meticuloso, escarbo el pasado en busca de respuestas. Espero aprender, como sugerì hace mucho, si el tiempo es verdaderamente relativo.”


Firma Mileva Maric Einstein.


De allì parte la narraciòn en retrospectiva, utilizando fechas y flashbacks como los elementos principales de la forma de esta particular obra.


El padre de Mileva fue de gran influencia en su amor por la ciencia desde temprana edad. Meleva recuerda que a los 7 años ella ya discutìa los tratàdos de Newton con su padre:
“Papà y yo discutìamos los tratados de Newton sobre la fuerza de los objetos en movimiento, y las variables que los afectan -màs sencillamente- ¿Porquè los objetos se mueven de la forma que lo hacen. Newton me intrigaba porque sospechaba que podrìa ayudarme a entender porquè mi pierna se arrastraba, mientras las piernas de los otros niños, brincotèaban ligeramente por las calles”


Mileva naciò con una pierna irregular, cojera o deformaciòn de nacimiento. Creciò con ella y con la bùsqueda de una explicaciòn matemàtica universal.


En la universidad, los compañeros y maestros que al principio la tomaban a la ligera o la ignoraban, incluso aquellos que intentaron hacerle la vida difìcil por el simple hecho de ser mujer, con el tiempo acudìan a consultar las teorìas màs serias y respetables de su tiempo. El propio Einstein acudìa a consultar teorìas fundamentales sobre la relatividad. Quizà de allì surja la especulaciòn sobre quièn es el verdadero autor de la teorìa y los principios de la relatividad.


Con todas sus dificultades, sus aciertos y desaciertos, encontramos que esta novela con un personaje adelantado a su tiempo, es muy de nuestro tiempo. Muchos  puede que se sientan identificados e inspirados con este libro hoy en dìa, en especial las mujeres, quienes sin duda se sentiràn aludidas en màs de una ocasiòn.


En cuanto a Albert Einstein, aquì se llega a conocer aspectos que quizà la mayorìa desconozca, sobre todo los menos alagûeños.


El libro cierra con un epìlogo igualmente fascinante al comienzo. Tratàndose de  personajes de tendencias matemàticas, traducirè aquì la parte que en mi opiniòn captura una de las formas como opera el pensamiento matemàtico.


“Agosto 4,1948
62 Huttensttasse, Zurich, Switzerland.


Todo mundo continùa en reposo o en movimiento en una lìnea recta,a menos que sea obligado a cambiar por fuerzas impuestas. Encuentro esta primera ley del movimiento hermosa y profunda, una elegante afirmaciòn de una de las verdades de Dios, descubiertas por el hombre. En mi juventud percibìa el principio como aplicable sòlo a los objetos; solo màs tarde me di cuenta que la gente opera tambièn de acuerdo a este principio. El camino de mi infancia, cientìfica-solitaria- continuaba en una lìnea recta hasta que actùo en ello una fuerza; Albert fue la fuerza que se imprimiò en mi camino recto.


La fuerza de Albert actuò en mi de acuerdo a la segunda ley del movimiento. Fuì jalada en su direcciòn, a su velocidad, y su fuerza se convirtiò en la mìa al tomar los roles de su amante,  madre de sus hijos, su esposa, y su secreto compañero cientìfico. Le permitì recortar todas las partes que no cabìan en su molde. Expandì otras para que èl realizara sus sueños, para èl mismo. Sufrì silenciosamente cuando mis deseos no eran los mismos que los suyos, como el sacrificio de mis propias ambiciones profesionales por su ascenso estelar, como renunciar a mi propia habilidad de mantener a Lieserl a mi lado.


Hasta que ya no pude tolerar màs la fuerza de Albert. La tercera ley del movimiento atinò, y ejercì una fuerza igual en magnitud y  en direcciòn opuesta a la suya. Recuperè el espacio que me pertenecìa, lo deje. Desde entonces he permanecìdo  inmòvil, desafiando todas las leyes del movimiento.”


El texto continùa dando particularidades sobre la relaciòn entre los dos genios. De esa manera creo que las matemàticas se sienten màs accesibles al pensamiento comùn o inexperto en el campo de la fìsica.


Es un libro con tema polèmico quizà, lo cierto es que seas hombre o mujer,  su lectura no te dejarà indiferente,  pues no es la primera vez que sea por lo que sea,  el potencial intelectual de una mujer se subleva ante otros aspectos de la vida.


“El Otro Einstein” revela a la mujer olvidada, cuya luz se perdiò en la enorme sombra de Einstein”


Texto y traducciòn de citas: Beatriz Osornio Morales, Hampton, Va. Julio, 2017

9 comentarios:

Ester dijo...

Seguimos a la sombra, a igualdad de inteligencia el varón triunfa por delante de la mujer. Un abrazo

ana dijo...

Gracias Beatriz por pasar por mi blog. Te sigo en el tuyo. Yo también leo mucho. Un abrazo

Elza Interaminense dijo...

Li seus comentários em blog amigo e vim conhecer seu blog. Amei e já estou seguindo com o blog da biblioteca em que trabalho. Seja bem vindo a conhecer e seguir se gostar. Tenha uma tarde feliz. Abraços

Ramón Sánchez dijo...

Hermoso, gracias.

José A. García dijo...

Una relación atómica, sin dudas.

Si, lo sé, es un chiste pésimo...

Desconozco este libro, veremos qué más se puede saber de él.

Saludos!

J.

Adriana Alba dijo...

Que interesante reseña.
Hacía tiempo que no te visitaba Beatriz, no me arrepiento de haberlo hecho.
Te dejo un fuerte abrazo.

Conchi dijo...

Si lo encuentro en la biblioteca lo voy a leer, quiero saber más de estos dos genios. Gracias Beatriz.

Un beso.

jfbmurcia dijo...

Desigualdad hasta la saciedad. Qué triste realidad. Saludos.

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

El escribir a manera de diario tiene la relevancia de que el lector asume la historia como si no fuera ficción y se engancha. Como ocurre con La tregua, del maestro uruguayo, Mario Benedeti. Lo confieso, no conozco nada de esta autora estadinense, Marie Benedict; pero desde tu análisis y reseña del libro, ya hablas de una novelista bizarra, que se arriesga con un tema difícil, como es el de de tratar en la ficción, personajes de estatura como el físico Einstein, y la serbia Mileva, que estudia a la par con él, en en Zurich, y terminan casados.

Interesante, que el libro desmitifique la figura de Einstein, y la ponga en el lado humano, con sus debilidades y virtudes, y ponga a flote la de Mileva, que quizás haya sido opacada sin razón, por la de Einstein. Habrá que abrevar en el libro, y me pongo a la caza suya, en las librerias de mi ciudad. Muy buen post. Un abrazo. carlos

Entrada destacada

El Tiempo en un Instante

De entre las horas del dìa rescate un instante... pensar en ti. Abrì la ventana y saliò el sol, estaba tierno; un p...