sábado, 20 de agosto de 2011

SEDUCCIÓN


La tibieza de un cuerpo es imposible de anular

con el tacto de las sombras; incluso es más intensa,

al roce obscuro su calidez cobra forma,

su brazo de luz resiste invencible al sombreado,
voluptuoso.

El rostro eclipsado parcialmente de barba

elucida un misterio insondable,

que arranca al pecado la mitificación

de las palabras.



Entre líneas, abatida la tempestad,

se diluye en forma

corpórea de luz.

Lo demás es nido de arañas.



De rodillas bajo las sábanas blancas,

que te recuerdan estando ausente

y te acarician estando juntos, amante,

no sé si deseo tu cuerpo macerado, ese

que desnudo moldea las sombras del vacío,

y las penetra,

o ese otro ser, obscuro que soy, que no es nada sin ti.

 Eres el todo donde existe la posibilidad

de un todo, eres, haces que sea, y

somos horizontes descontinuados, irrompibles

juntos.

La salamandra del silencio

ave fenix resurge

de no estar contigo,

belleza atroz.

Caigo a los pies del diluvio

por tu cabellera, me resurges

de entre los brazos abiertos, sol.


Beatriz Osornio Morales


Queridos todos, estoy viajando por mi país ¿les conte antes? bueno, ya casi se acaban las vacaciones y estaré al día con sus visitas y agradecimientos. Un caluroso saludo desde una hermosa vista al mar.





Entrada destacada

Ese instante no duele

duele el tiempo en el reloj; un cuerpo violentado, o pensar cuando es imposible pensar: querer sacarte el corazón ...