Farewell Por ahora Paradoxia.



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Estimados lectores,

Recientemente he venido experimentando problemas de ediciòn.
Cada vez que intento publicar una entrada nueva, la publicaciòn
no respeta màrgenes y se publica sobre todos los demàs gadgets.

Por dichas razones me veo obligada a despedirme hasta nuevo
aviso. Los he extrañado y los seguirè extrañando a todos
ustedes que me han acompañado desde siempre, aun a los que
no hace mucho que nos encontramos.

Por el momento pueden seguirme leyendo en El Sol de Los Ciegos
aquì en blogger.

http://elsoldelosciegos.blogspot.com/

o en Una Luz Màs en Wordpress

https://osorniobeatriz.wordpress.com/2018/06/20/la-pesadilla/

https://osorniobeatriz.wordpress.com/


Hasta ya,

Beatriz.




A los Amigos de Paradoxia



Amigos de Paradoxia, todos:


Auroratris
Benja García
Mis Libros y Tu
Sylvia Path
BLANCANIEVES NEGRA
Sakkarah
silvioafonso
Filipa Silva
Mara
Pitt Tristán
Jorge LP Logan
Elza Interaminense
Julia López Pomposo
Ana Gento
Jl Jlo
Ocaso De Luna
Nino
Carlos MxAx
Miguel
Chitón







Quiero invitarlos a darse una vuelta por este espacio emergente que estoy haciendo 
desde hace un año.

Lo màs reciente lo subì apenas ayer y es una entrada sobre la paràlisis tras de un infarto 
o derrame cerebral. Me vengo dando cuenta de que es una enfermedad màs comùn de 
lo que se cree. En casa lo sufrimos con mi propio padre en Marzo. Afortunadamente 
pude ir a verlo y se recurperò bastante bien. Al corto tiempo le sucediò al padre de una amiga y lo
que empecè en aquel cuarto de hospital, lo terminè en En Una Luz Màs.

Espero que puedas ir:

https://osorniobeatriz.wordpress.com/https://osorniobeatriz.wordpress.com/2018/06/14/timbres-de-mirada/

Los espero.


Beatriz


ESTIVAL






Abre su flor de lili
mostrando intricados santuarios de luz,
el perfume impregna la habitación
en el ensueño sempiterno.

Con el corazón en la boca,
enervado por la fragancia
 despierta, como cuerpo
partido por un rayo del amanecer,
alienta el fantasma
de la hermosa flor;
en la mesa, el computador inverna.

Al abrir nuevamente
las persianas que separan el mundo de los ojos,
tiende los brazos
contra la luz ciega,
que obstinada sigue puliendo las formas,
intenta explicarse de donde proviene
aquel perfume,
aquella sensación
de haber escalado montículos de niebla,
en el cuerpo
tan extraña,
tan suya.


Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.


EL MUNDO DE LOS CONOCIDOS




-Tú y yo sabemos que un día vamos a morir y a enterarnos de cosas que no sabíamos el uno del otro.
- Pero, ¿A qué con eso?
- A que en once años de matrimonio nunca habías mencionado lo de los entrenamientos en cámara de gas- Respondí sin ánimo de reclamar, simplemente como alzar la ceja ante un acontecimiento.
-¿Cuáles entrenamientos?
- En la fuerza aérea.
- ¡Ah, esos!  ¡Nunca preguntaste! además es cosa del pasado- Argumenta Leynn mientras termina de colgar su ropa en el guarda ropa, asegurándose de que la corbata roja vaya donde están las corbatas rojas. No le gusta revolver prendas de distintos colores.
- Pero ¿cómo podría ocurrirse me una pregunta así?  No sabía y aun no comprendo cómo se las gastan esos cuerpos militares para lavar cerebros y alzarles según ellos, el carácter a los reclutas.
-¡Eso no es nada. Solo una experiencia! Y ya que insistes te lo diré ¿Estás lista para lo que sea?
-Listísima.
-Bueno. Te meten en la cámara que es un cuarto pequeño,  sellan las puertas, sueltan el gas lacrimógeno y en seguida sientes el ardor y la irritación, primero en la nariz, los ojos, la piel, y poco a poco todo se nubla. Lo peor viene segundos después cuando el gas alcanza los pulmones, es una sensación de asfixia tremendamente dolorosa. Te entrenan para saber qué hacer en caso de que un día en batalla o en zona de guerra tengas que pasar por algo así.
-´¿Te dicen qué hacer antes de mandarte adentro? increpo,  mientras me siento medio desnuda en la orilla de la cama, pero sin perderlo de vista. Me gusta ver a  la cara de la gente cuando habla. Él ha sacado la pijama azul cielo con rayas de azul más oscuro.
- Claro. Te dicen que hay equipo que puede servirte para soportar y aliviar la reacción del gas. Observan tus reacciones por un cristal, pero no pueden asistirte hasta el final de la práctica. Allí adentro (o afuera) todo dependerá de ti.
- ¿Qué clase de equipo?
- Una mascarilla de oxigeno, un respirador y agua deben encontrarse a la mano. Técnicamente no están  a la mano, dispersan las cosas, no están a simple vista y tú tienes que buscarlas en su momento. Pero sobre todo observan tu resistencia y  habilidad de mantener la calma, eso incrementará tu posibilidad de sobrevivencia.
-¿Y cómo saben que mantienes la calma? Yo pienso que por efectos del gas puede llegarse a perder no solamente la calma, sino también la conciencia.
-Precisamente observan eso, que tus reacciones sean conscientes.  
-¡Hmmm!-Suspiro, dirigiéndome hacia el tocador y dejando en claro mi falta de convencimiento.
- Pero ¿Cómo supiste lo del entrenamiento?-
Tardo unos momentos para contestar la pregunta, me quedo mirando a Leynn por el espejo mientras termina de vestirse la pijama, y todavía esperando mi respuesta se mete a la cama:
- Me enteré en la fiesta de Yeilan. Cuando tú te saliste, después del pastel y los regalos,  Rayan estaba argumentando con doña Ross y don David (más bien solo con doña Ross)  el hecho de que ya no se practique esa parte del entrenamiento. Excepto con fuerzas especiales o empleados consulares.
-¡Por supuesto que las utilizan! es de entrenamiento estándar- Argumenta Leynn remarcando las líneas que se le hacen en la frente, tan características de  él.
- Eso era lo que argumentaba Rayan con su madre que parecía estar mejor informada en el asunto, según ella, se acababa de enterar por fuentes de primera mano.  Mira,  juzga por ti mismo:
“Doña Ross: ¿Qué crees Rayan? Me acaba de decir fulanito (mencionó un nombre que no recuerdo) que ya eliminaron las prácticas de la cámara de gas de la fuerza aérea.
Rayan: ¿Qué? No lo creo. Eso era lo más divertido de ser militar.
Yo: ¡No sabía que hacían prácticas en cámara de gas!
Doña Ross: ¡Ah, sí! Tu marido debe haber pasado por eso.
Yo: ¡Nunca lo ha mencionado! En realidad no menciona nada sobre su periodo de entrenamiento, y rara vez habla ya de la fuerza aérea.
Rayan: Definitivamente esas prácticas eran de lo mejor,  junto con la de dos hombres en un hoyo cavado en la tierra, los cuales debían pelear a puño pelado hasta que uno de los dos se diera, dijera ¡ya basta! o hasta que pasara el tiempo estipulado por los superiores.
Rayan, da puñetazos al vacío como si estuviese peleando.
Yo: ¿En serio?
Todos ríen. Yo bebo el último trago de mi seven up, deseando que fuera whisky”
Afuera  todo parece haber quedado en silencio, no se oye ni tráfico, solo el ladrido del perro de la vecina irrumpe la casa.
- Es crudo hablar de eso en una fiesta de niños ¿no te parece?-objeta Leynn.
- A mí me lo parece, pero era el cumpleaños de su hijo mayor. Ya sabes que Rayan pretende irlos adoctrinando poco a poco en eso de ser “tough” rudos, y creo que Rebeca sustenta esa práctica, mira que los ha llevado al cine a ver una película PG13 cuando el menor tiene apenas 4 años. Pero bueno, sabemos que Rebeca,  no tiene mucho sentido común.
-¿Cuántos años cumplió Yeilan?
- ¡Diez, es de la misma edad de Kevin! Lo hemos discutido cada cumpleaños de alguno de los dos.
- Ok. Ok. ¿Y Don David qué dijo?
-¿Sobre la película?
- ¡No! sobre la práctica suspendida.
- Don David como siempre se quedo callado, asintiendo supongo. Aunque, yo nunca  sé bien si su silencio es de asentimiento o de reprobación.
- ¡Siempre con su poker face! ¿y cómo no con esa mujer que habla hasta por los codos?
Risas. Me meto a la cama y  recargo la almohada en la cabecera,  para leer.
-Sí, Doña Ross fue la que continuo contándome de cuando Rayan tuvo sus entrenamientos:
“Doña Ross: Recuerdo cuando Rayan regreso de sus entrenamientos, fue duro, traía los ojos lagrimosos, la nariz escurridiza, la cara hinchada e irritada, y eso que ya habían pasado tres días.
Yo: ¡Auch!
Doña Ross: Yo creí que tenía gripe,  intente apapacharlo con cuidados pero me mando a la goma: “No estoy enfermo (me dijo en tono de gendarme) es solo que tuve mi entrenamiento en la cámara de gas, pasará pronto” “Pero debe haber algo que se pueda hacer para aliviarlo, ¡Anda, te preparo una mascarilla de pepinos!” “No insistas, madre, ya te he dicho que pasará pronto” remeda Doña Ross.
Rayan: ¡Esos eran los días buenos!
Doña Ross: Lo serían,  pero me alegra que hayan terminado.
Yo: Entonces ¿De ahora en adelante no habrá más de eso?
Rayan: Me imagino que sí, pues nadie quita la posibilidad de encontrarse en situación de necesidad, en un atentado o...
Doña Ross: Al parecer, según fulanito (el nombre que sigo sin recordar) solamente las fuerzas que se enlisten para servir en zona de conflicto, una vez confirmada su participación, y funcionarios consulares necesitarán ser entrenados para esto.
Rayan: ¡Una pena,  realmente!
Doña Ross: Tú deberías estar al tanto, trabajas para la fuerza, hijo.
Rayan: La verdad no he escuchado nada,  y es raro porque ya sabes que las cosas no clasificadas circulan de inmediato. Debe ser asunto clasificado”
Silencio total.
-Pues a mí también me cabe la duda- Reacciona por fin Leynn con los ojos cerrados en actitud de quererse dormir.
-¿Quién habrá inventado ese tipo de prácticas… para ser ejecutadas también en Inglaterra…?
-..Y en China, ellos escribieron los principios de las ciencias de guerra… claro, se le han ido haciendo agregados y modificaciones conforme al país –Concluye.
-Por eso te decía  que un día vamos a morirnos y a enterarnos de…
- ¡Shhhhhh! Olvidemos el tema, hay cosas que es mejor no saber; apaga la luz y déjame abrazarte.



Beatriz Osornio Morales. imagen de la red.

LOS COLORES DE LA FORMA



Habìa una ola gigante sobre el atardecer,

y había que bordear las incontables gotas

con los colores de la forma;

la oscuridad marina,  sus líneas

difuminadas en el espacio,

donde estalla el abrazo,  un sol rojo

se refugia, perfil sangrante

replegado a la parte ligera y gaseosa,

inclinado en el prominente acantilado,

desde donde la ola salta

en impetuoso vuelo.


El lado oscuro del mar se curva

semicírculo y espuma,

sin rozar el otro extremo, queda

el instante  suspendido

en la imposible disolución del  rojo,

ola gigante, se abre

volando  en el atardecer.




Beatriz Osornio Morales

MULTITUD






Alguien ha muerto,
dejò de respirar el mismo aire
en nosotros.

Sus mejores amigos le abandonaron:
el fuego se fue,
el aire cerrò la puerta,
el agua se congelò
en sus venas, todos se fueron,
acaso la tierra lo espera aun
en las cèlulas moradas
de un dìa.


¿Què le pasò a su vida?
pregunta la multitud que soy,
como si una vida fuera cuerda
al arpa del corazòn.

Su vida era cuerda, claridad y sombra
aire,  luz que se filtra y nutre
el territorio de los cuerpos.

Ya nada le conecta a existir;
acaso su nota en la memoria
de los que le aman, tensa aun
gime larga, larga...
y una dèbil ilusiòn encendida
en mi mente, diminuta luminaria
promesa,
despuès de ver su foto
en el periòdico...
leìmos su obituario.  



Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

Cangrejos y Sombras




Recuerdo el día que me amigue con una sombra. Era la tarde antes de mi cumpleaños en Carolina del Norte.

 Comimos en Fish Heads, un restaurante que está construido en uno de los malecones, erigido sobre la arena y el mar, elevado con unos postes y tablas de madera, de tal forma que el armazón es lo único que evita que las mesas y los comensales estén en el agua, bueno y unos cuantos metros de vacío, donde juega el viento a esconderse del azul. En fin, después de comer regresamos al hotel a descansar un rato, los niños y L decidieron darse un remojón en la alberca. Yo preferí dar un paseo por la playa frente al hotel.

La tarde estaba cayendo y la brisa era encantadora.  Saqué la cámara, a veces ver a través del lente completa la experiencia del momento. Pero ¿A quién iba a fotografiar? había mucha gente desconocida, unos tomando el sol, otros nadaban o jugaban con las olas, y uno que otro pájaro de arena se paseaba en la orilla dorada, cerca de los bañistas. La transparencia del agua reflejaba un azul turquesa casi como de Caribe.  Camine unos metros por donde las olas mojan la arena, a ratos las olas alcanzaban a mojarme los pies.


De pronto note algo que se movía rápidamente en el piso,  era un pequeño cangrejo que corría de hoyito en hoyito, era diminuto y albino, casi ni se distinguía del color de la arena, excepto por el movimiento. Fue cuando note que otra cosa se movía conmigo. Una sombra larga y fina  se inclinaba hacia el agua. Me moví a propósito para ver que hacía, la sombra se movió. La capte en el lente, la sombra posó entusiasmada y continuamos un rato intercambiando movimientos, cambiando de pose ella se dejaba empapar por la espuma, era linda en su vestido de espuma que a mí me hacía cosquillas. Los que miraban desde su lugar a la mona que fotografiaba el piso  parada en un pie y después en el otro, seguramente pensaron que estaba loca.

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Semanas después, cuando escribía para no olvidar, ella, en la que se convirtió el recuerdo, se sentía tan triste, que al intentar proyectar  la sombra, se tambaleaba y caía cada cambio  de pie. Es como si aquella figura ágil y alargada, hoy sufriera osteoporosis. Costó invertir un tiempo considerable acomodando cada pose y movimiento para completar lo ocurrido. A diferencia de aquel día, hoy, los que observan a la mujer que toma fotografías del piso, no ven la sombra,  asumen que le gustan los cangrejos de playa. El hombre de la pareja de asiáticos que observaban desde su silla bajo un parasol, salió a perseguir a los cangrejos en actitud infantil, se doblaba por la cintura para poner el lente de la cámara más cerca del hoyo, y así, ver de cerca cuando el crustáceo  saltara a la superficie. Correteaba el hombre de un hoy a otro, mientras la mujer jugaba en las orillas, sin dejarse alcanzar por las olas.


Beatriz Osornio Morales.
Nota: Esta es la segunda versión del texto publicado previamente en Una Luz Màs, mi otro blog, donde tuvo buena recepción, espero les guste.














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