viernes, 28 de octubre de 2011

Convaleciente

Este octubre no es como otros otoños
en que habría sido poeta del aire,
de esos que escriben poesía de la nada
de las moscas azules, hijas de la lluvia
larvas de una muerte solitaria, esas
que sobreabundan la ciudades de concreto
con su luz enloquecida.
En otros otoños habría descrito
rascacielos como montañas rusas
en las copas de los árboles.
Habría construido la máquina del amor
con voz propia, o con la voz del viento
que chilla en los cables de electricidad.
Mas este octubre está convaleciente,
lo he rescatado de entre lunas rotas
en los campanarios de san marcos, al pobre,
y de ese aroma a crema en manos de mujer;
harto estaba de los días acumulados
en la cuenta de madrugadas frías,
que pasan la noche en las aceras
leyendo el periódico entre bromas y cigarrillos,
sin ayer y sin mañana.
Habría hecho poesía, lo sé
pero me falta sentido del humor
para hablar de sus nostalgias, tiene
las manos frías y entre las mías tiembla.

Beatriz Osornio Morales

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