domingo, 3 de agosto de 2014

Ruidos en la Casa





El ruido que oí hace un momento es de otro tiempo, debe serlo, no de tiempos distantes quizá, pero sí de una hora paralela donde crece una flor en la tecla equivocada, así, mientras yo esperaba que ya todos durmieran, resulta que el impropio forastero hace sonar una manija invisible,  un como desarmador con sonido grave y claro, ante el cual,  salgo a prisa del baño a la habitación, y escribo para buscar meticulosamente el escupitajo. 

Donde creí haber escuchado el ruido no hay origen perceptible, al menos que se pueda apreciar con los ojos del cuerpo. Maldigo para  mis adentros, punto y seguido. Luego salgo al pasillo sigilosamente,  con la esperanza de interceptar el huidizo origen del ruido que escuche antes. Me detengo en seco porque creo oír el ruido en otro punto de la casa, esta vez es algo como una hoja que es arrastrada por el viento,  no logro esclarecer dónde, pero definitivamente es dentro de la casa.

Releo el texto inconcluso y me doy cuenta de que he cometido muchas erratas. Entonces, deslizo el cursor en la pantalla, colocándolo en cada error; borro, corrijo, reedito. Listo para imprimir.

Algo me dice que la flor empieza a abrirse mientras bajo las escaleras en busca del ruido que  aun no localizo. Tendré que acostumbrarme a vivir y a escribir con una flor oculta y ruidos de hojas, manijas, desarmadores en la casa.




Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

11 comentarios:

Rafael dijo...

A veces los ruidos son ecos o impresiones de recuerdos que vuelven.
Un abrazo.

Cielo dijo...

mmmm un texto lleno de frescura y talento

un placer su lectura

enhorabuena!!!!!!!!!

Ester dijo...

Es la flor de tus recuerdos, que nunca te abandona, son los ecos de tus alegrías. Abrazos

Miguel Bueno Jimenez dijo...

Quizás el eco de Malinche, como mujer enamorada, te de las gracias a través del tiempo.

Expresiones

Piedra

Vagamundo dijo...

Por eso es bueno dejar reposar las letras una vez sacadas del...horno.
Para que se enfríen.
Y para cerciorarse de quién más, aparte de nosotros, ha metido los dedos en su masa.

Natalia H. Fontijn dijo...

Rilkeano tu escrito de hoy, ese genio que alguna vez se refirio al ruido que hace que hace la Primavera al entrar en los jardines, en los Cuadernos de Praga.
Saludos y abrazos fluviales

José A. García dijo...

Nada más placentero que acostumbrarse a vivir y a escribir...

Suerte

J.

jfbmurcia dijo...

Para ruidos los que hay en esta playa. Cuesta trabajo leer y escribir. Saludos.

Enca Gálvez dijo...

Genial!!
Un abrazo

Rosa Mª Villalta dijo...

Ruidos que desorientan, que se rechazan, que inquietan, que no se sabe su causa...
Gusto leerte.
Abrazos. Rosa.

BEATRIZ dijo...

Los ruidos puede que desorienten, pero a veces los ruidos también sirven de orientación.

Gracias por comentar.

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