jueves, 24 de abril de 2014

HACIA ADENTRO




Los peros de la realidad


No puedo explicar la sensación de nausea que siento cada vez que abro los ojos y la realidad me da con la puerta en la cara.

Hay un hombre que se confunde con mi media naranja,  él no lo sabe ni me conoce. La semana pasada nos encontramos en la red de la ciudad. Ante mis intentos de hablar y decir “Hola”  se dio la vuelta y yo quede  hablando sola,  sintiéndome una mierda, naturalmente, ingenua mierda…reprochándome su indiferencia.

No tuve más remedio que alejarme a un lugar en el recuerdo donde   “Aprieto las piernas contra su dorso, su cuerpo desnudo se mueve bajo el mío, yo mantengo el ritmo con las caderas mientras él presiona su pelvis para alcanzar a tocar donde no alcanzan a tocar las palabras. Un gemido y la respiración agitada opacan los ruidos de afuera”

No podría explicar la sensación de nausea. Abro los ojos. El hombre no está, el hombre se fue. El hombre nunca estuvo pero “Mi boca cubre su boca por completo, las dos bocas ensamblan a la perfección, nuestros cuerpos, la piel suda a chorros, otro gemido encalla en espasmos los dos cuerpos que se contraen juntos, por dentro,  hacia el mar de un suicidio mutuo”

Explicar, quizá con un poco más de esfuerzo podría explicar, pero seguramente él se fue pensando que soy una loca  por verlo como lo vi en la calle. Pido una disculpa a los suicidas.



Beatriz Osornio Morales.

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