miércoles, 16 de marzo de 2016

Un dios con alas en los pies



           Después de que su familia se marchó a vivir con los suegros, Luis vivía en un continuo estado de alerta, de día y de noche pensaba en el asesino, en las notas escritas, las cuales repasaba en su mente tratando de encontrar conexión con los hechos y la escala que ahora alcanzaban, ¿Estaría dando pistas el fugitivo para otro altercado?: Tres presuntos asesinatos, feminicidios, de los cuales solo un cuerpo sin identidad había sido encontrado, pensaba en los cadáveres de las mujeres, aun las que no habían sido encontratadas, seguro eran fuente de una vida, arrancada de pronto por un psicopata. El inspector Rubio, empezó a beber más de lo ordinario. Cada noche, antes que llegar a casa, prefería ir al bar, donde se quedaba hasta altas horas de la madrugada. Apenas si lograba pegar los ojos por cortos lapsos de tiempo antes de ir por sus hijos para dejarlos en la escuela, tarea que en un principio cumplió religiosamente, pero conforme pasaban las semanas, empezó a fallar un día que otro, hasta que por fin, dejo el trabajo de la transportación de los niños por completo a Sofía, quien se las arregló para conseguir el carro de su padre, con la condición de que ella fuera el chofer de la casa.

        Esta madrugada alrededor de las 3:00 a.m, cuando Luis dejó el bar que acostumbraba recientemente, caminaba distraído por avenida, de pronto un motociclista que apareció de la nada, le pasó rosando muy cerca y a gran velocidad en la banqueta, tanto que el abanicón le hizó darse contra la puerta de un restaurante cerrado, el vidrio estaba frío pero no se rompió con el impacto. El motociclísta se perdió en la siguiente esquina. Luis no comprendió lo que sucedido “el mundo está lleno de locos” pensó, y se marchó de una vez a casa. Al llegar sacó la nota recibida con el último juego de uñas, la leyó una vez más y se quedó repasando las palabras en su mente tratando de leer entre líneas las pautas del prófugo, pero casi en seguida se quedó dormido en el sillón, con la misma ropa del día y hasta zapatos puestos. “A través de nuestros corazones, que estan abiertos,
pasa el dios con alas en los pies”

         Los peritos aparte de concluír que se trataba de la caligrafía del mismo autor de las primeras notas, no dieron más detalles sobre su posible significado, la interpretación fue dejada nuevamente a quien estuvera a cargo del caso. “Peritos de mierda” se quejo Luis.


B.O.M


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