
Alguien ha muerto,
dejò de respirar el mismo aire
en nosotros.
Sus mejores amigos le abandonaron:
el fuego se fue,
el aire cerrò la puerta,
el agua se congelò
en sus venas, todos se fueron,
acaso la tierra lo espera aun
en las cèlulas moradas
de un dìa.
¿Què le pasò a su vida?
pregunta la multitud que soy,
como si una vida fuera cuerda
al arpa del corazòn.
Su vida era cuerda, claridad y sombra
aire, luz que se filtra y nutre
el territorio de los cuerpos.
Ya nada le conecta a existir;
acaso su nota en la memoria
de los que le aman, tensa aun
gime larga, larga...
y una dèbil ilusiòn encendida
en mi mente, diminuta luminaria
promesa,
despuès de ver su foto
en el periòdico...
leìmos su obituario.
Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.
13 comentarios:
Ay querida me haz llenado de nostalgia, no concebimos así la vida, pero es real, todos somos parte de un todo. Muy buen escrito. Te dejo un beso.
Nos creemos mucho y tan sólo somos como una mota de polvo en la inmensidad. O a lo mejor ni eso...Saludos.
Ese instante fugaz que es la vida se refleja en tus versos perfectamente.
Un abrazo.
Reflexionemos sobre lo poco e insinificates que somos. Muy buena entrada y foto Beatriz. Feliz domingo.
Abrazos de Espíritu sin Nombre.
Somos uno y somos todos.
Pero también, al final, somos nadie.
Saludos,
J.
Me encanta tu poema, pensar, filosofar, poemizar la muerte demuestra un gran amor por vivir la vida.
Excelso.
Sevillanas del adiós
Algo se muere en el alma, cuando un amigo se va
Cuando un amigo se va
Algo se muere en el alma
Cuando un amigo se va
Algo se muere en el alma
Cuando un amigo se va
Cuando un amigo se va
Y va dejando una huella
Que no se puede borrar
Y va dejando una huella
Que no se puede borrar
No te vayas todavía
No te vayas por favor
No te vayas todavía
Que hasta la guitarra mía
Llora cuando dice adiós
Un pañuelo de silencio, a la hora de partir
A la hora de partir
Un pañuelo de silencio
A la hora de partir
Un pañuelo de silencio
A la hora de partir
A la hora de partir
Porque hay palabras que hieren
Y no se deben decir
Porque hay palabras que hieren
Y no se deben decir
No te vayas todavía
No te vayas por favor
No te vayas todavía
Que hasta la guitarra mía
Llora cuando dice adiós
El barco se hace pequeño, cuando se aleja en el mar
Cuando se aleja en el mar
El barco se hace pequeño
Cuando se aleja en el mar
El barco se hace pequeño
Cuando se aleja en el mar
Cuando se aleja en el mar
Y cuando se va perdiendo
Qué grande es la soledad
Y cuando se va perdiendo
Qué grande es la soledad
No te vayas todavía
No te vayas por favor
No te vayas todavía
Que hasta la guitarra mía
Llora cuando dice adiós
Ese vacio que deja, el amigo que se va
El amigo que se va
Ese vacio que deja
El amigo que se va
Ese vacio que deja
El amigo que se va
El amigo que se va
Es como un pozo sin fondo
Que no se vuelve a llenar
Es como un pozo sin fondo
Que no se vuelve a llenar
No te vayas todavía
No te vayas por favor
No te vayas todavía
Que hasta la guitarra mía
Llora cuando dice adiós
Me gusto mucho el giro de tuerca que le diste, genial!
abrazo
Impresionante...
Un beso.
Presenciar una muerte y callar o hacerla poesía,
notable.
La muerte desconecta de todo. Lo último que queda es un obituario,si algún familiar lo escribe, y lo manda a la página social de un diario que ya nadie lee. Queda la esperanza del cartel de las exequias, que las funerarias dejan como recuerdo.
Un abrazo. carlos
La muerte esa vieja amiga que nos acompaña día a día sin gustarnos su compañía... Como siempre un placer leerte. Un gran abrazo
Querida Beatriz , cuando la vida se nos va , no se muere simplemente se transforma y se materializa en otra cosa , es parte de un todo ya que a mi manera de pensar es energía en continuo movimiento , bonito poema haciendo referencia a la muerte , te deseo una feliz semana santa , besos de Flor.
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