Verano de 2026
"Soy la llama sobre el valle
Soy el canto del maíz
la raíz no se arrodilla
vive el sol dentro de mi."
-Leon Valencia
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Obsesionada con la prehispanidad y el tema de la conquista, este verano dedico la mayoría de mi tiempo a bajar videos informativos. También encargué dos libros al respecto, ojalá los hubiera encontrado en español, pero en inglés también puedo leer, no hay de otra. Broken Spears es la visión de Las lanzas rotas, o la versión de los vencidos sobre la conquista de la Nueva España, edición de Miguel Leon Portilla. La Conquista de la Nueva España, es la versión de Bernal Díaz del Castillo, sobre lo que él vivió y observó siendo un soldado en el regimiento de Hernando Cortés, y que al parecer ha sido la versión que se ha venido enseñando como oficial de la conquista. Ya veremos.
Al tiempo, escucho una canción de León Valencia, la escucho, la repito hasta la enfermedad, creo que se llama Furia ancestral, o Furia Sagrada, a estas alturas del partido ya ni el título importa, solo el tema. Aunque el enfoque aquí es más bien una especie de reafirmación de identidad nacional, de conexión con raíces profundas. Mi hijo que a veces cureosea sobre la música que escucho, le dio un vistazo al video que acompaña la rola, inmediatamente se dio cuenta que las imágenes son producción de la inteligencia artificial, que anda de moda, se nos está metiendo por los ojos, por el cerebro, ya no sabemos qué imágenes son auténticas y cuáles son manipulaciones de la tecnología, sobre todo los viejos. En lo personal, admito que la reproducción de lo que fuera la ciudad de Tenochtitlan, es bastante impresionante, más porque esa es la única forma en que nos será posible vislumbrar la increíble y gloriosa arquitectura de Tenochtitlán, la mamá de la moderna ciudad de México.
Ahora que estoy leyendo The Broken Spears, encuentro relación entre las narraciones descriptivas de la ciudad de Tenochtitlán y la reproducción de la inteligencia artificial. No sé si sea bueno o malo, pero me deja boquiabierta, como muchas de las cosas que se están viendo ahora.
Las lanzas rotas, hace referencia a uno de los versos y es título de poema que nacieron a raíz de la brutalidad a la que fueron sometidos los nativos a manos de los llamados conquistadores. Algunos que sobrevivieron atestiguan en poemas, de tan sentida y hermosa forma, y nos dejaron ese legado, así como las narraciones basadas en los antiguos códices que sobrevivieron a los años de la conquista, y las consecutivas guerras por la independencia, las de reforma, la revolución, hasta las últimas décadas de enfermizas políticas.
Aquí dejo un fragmento del texto sobreviviente que diera título al libro que estoy leyendo.
“ Quedaron lanzas rotas, tiradas en los caminos;
nos hemos arrancado los pelos de pesar,
las casas están sin techo ahora, y sus paredes
rojas de sangre están”
Fragmento de Descripción Épica de la toma de la ciudad.
En la edición de Miguel Leon Portilla, aparecen también algunas cartas escritas por nativos, que habiendo ya (por necesidad y por la providencia de los frailes) aprendido el idioma de los colonizadores, buscarían establecer comunicación directa entre los vencidos y el propio rey Felipe II de entonces, más que nada para informarle de los abusos que los españoles cometían, cuando las batallas de la conquista ya habían terminados, y los gobiernos nativos se habían rendido oficialmente ante sus opresores.
La canción suena nuevamente, sus voces contrastan entre el rapeo áspero, rasposo de una voz gutural y varonil, como salida del lodo, con la voz femenina que no logro identificar. Me mata la curiosidad de quién pueda ser dueña de esa voz nítida y perfecta, y me aterra pensar que también sea producto de la inteligencia artificial, que feo sería. Deduzco que la voz varonil es de León Valencia, el tipo que sabe y estudia cosas históricas, para hacer música didáctica que mantenga viva la llama de una raza ancestral, que quizá como dice él, sigue viva bajo el concreto, en la ciudad enterrada, en el niño más inquieto. Un par de veces noto en la pronunciación de la “c” femenil, vestigios de la pronunciación española, por lo que sospecho que la voz femenina podría ser de ascendencia española. Sería preferible a que se tratara de la simple maquinación de inteligencia artificial, no cree usted.
Esta obsesión de verano me va llevando a otras inquietudes sobre mi propia procedencia, no creo que haya sangre azteca en mí, mi familia es de Michoacán, reino Purépecha, al centro, y Otomí al noreste, donde yo nací.
Estudiar la prehispanidad de México, implica estudiar distintos períodos y culturas de un México con mil caras. ¿o serán Méxicos distintos? Considero que esa es mi próxima misión de verano en verano.
PD. Cuando lea La Conquista de La Nueva España de Bernal Diaz del Castillo, escribiré sobre el tema nuevamente.
Beatriz Osornio Morales.
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