miércoles, 10 de septiembre de 2008


CRISIS


Racimo de uvas colgando generosas
colma los oídos y los ojos de metáforas,
desvalidas imágenes estériles
lloran en el limbo o no sé donde,

derraman flores los desiertos
y persiguen los soldados del vacío.

Racimo de uvas frente al mendigo
piel agrietada frente a sus labios inmóviles,
violencia frente a la entrega
voluptuosidad ante sus brazos mutilados,
castigo frente a la inocencia
cronómetro de montaña frente al inválido,


oferta de espejos para ciegos

alegría junto al funeral de una madre,

encuentro sobre la soledad,

austeridad sobre mis entrañas

vigilia sobre mis ansias de Poesía...


Hay más en el mercado del infierno?


Beatriz Osornio MoralesPARADOXIA. Imagen de Edvard Much.

sábado, 9 de agosto de 2008

UN PILAR DE LA NARRATIVA MODERNA

Como ya muchos saben, la semana pasada falleció el escritor ruso Alexander Solzhenitsyn. Nacído en Kislovodsk Rusia en 1918 de una familia extremamente pobre, tras la muerte de su padre seis meses antes.

Aunque Alexander hubiera preferido estudiar Literatura en Moscú, se vio obligado a inscribirse en el Departamento local de Matemáticas de la Universidad de Rostov y graduarse de Físico Matemático. En medio de La Segunda Guerra Mundial, bajo el régimen de Stalin, fue inducido a cursar la escuela de artillería en la armada. Arrestado repentinamente en 1945 porque el censor militar encontró en sus cartas a un amigo, escritas bajo seudónimo, pasajes visiblemente irrespetuosos hacia Stalin, fue sentenciado a 8 años en los campos de prisión. Después de que su sentencia había sido cumplida, una carta administrativa lo envió a exilio al sur de Kazakhstan, donde paso los años del exilio enseñando Matemáticas y Física en una escuela rural, y escribiendo prosa en secreto.

Algunas de sus obras más reconocídas son La Casa de Matryona, Un día en la vida de Ivan Denisovich, El Primer Círculo, Vela al Viento, y muchas más que por ahora les quedo a deber. Su Obra Literaria es extensa para haber sido escrita en secreto. Personalmente, sólo he leído La Casa de Matryona, sin duda me atrevo a recomendarla. Por lo pronto, en seguida les ofrezco un fragmento de la misma:

"A unos ciento ochenta y cuatro kilómetros de Moscú, los trenes todavía marchaban con lentitud seis meses después de lo sucedido. Los pasajeros pegados a las ventanas, o afuera, parados junto a las puertas se preguntaban "Estaran las líneas en reparación o qué? Se retrazará el tren?" Todo estaba bien pasando el cruce. Los pasajeros regresaban a sus asientos. Solamente los operadores del tren sabían de lo que se trataba. Los operadores, y yo"

Este fragmento es el comienzo del libro. No se angustien si no lo conocían, cuando yo leí el libro también desconocía que se trataba de un autor todavía con vida. Aunque como ven el lenguaje del escritor es directo, la obra va creando matíces a lo largo de la narración.

Dos elementos identifican las letras de Solzhenitsyn, por un lado, el realismo de su narrativa contemporanea, la caracterización de sus personajes diferenciados por distintas cláses sociales. Por otro lado, elementos de la novela histórica, utilizando como escenarios hechos específicos en La Historia. Podría seguir hablando, traduciendoles mi World Masterpieces pero creo que se ha dicho lo más importante.

Beatriz Osornio MoralesPARADOXIA

lunes, 4 de agosto de 2008

FLECHAS EN EL AIRE

Sí ya sé, me lo había prometido a mi misma la primera vez que lo ví, que sería la última. Hace apenas dos años y aqui vengo, sintiendome obligada (como casi todo lo que hago ultimamente) a ver un espectáculo aereo militar. Y cómo iba a decirle a mi familia que se fueran ellos, que no tuvieran madre por un rato y me dejaran sola un sabado en la casa, aburriendome como una ostra?

Las flechas rojas ya estan en el aire, ascendiendo y descendiendo disparadas por motores de la RAH (Royal Airforce Hawks). Los espectadores complacidos por el despliegue de humo rojo, blanco y azúl, los colores de la bandera norteamericana, y líneas generadas por un efecto mecánico, especialmente para el evento anual de la base aerea militar Langley, en Virginia; se inflaman entre los estruendos, voces y humo, formando una nube que se expande conforme avanza el día. Veintisiete aviones británicos de combate, los invitados de honor, y un cazador norteamericano, forman figuras simétricas con una presición sorprendente; la simetría del diamante holográfico, el triángulo, el triángulo invertido, la Ve y mi favorito, la simetría del vuelo del águila.

De siete punzones en la placa del cielo, a decenas de flechas propagadas por la explicación agitada del comentarista, se van encendiendo los engranes del entusiasmo espectante ante los halcónes rojos, los cuales ejecutan acrobacias multiplicandose en cada aparición, a la altura de una reputación británica, lograda magistralmente primero en la Gran Bretaña, y luego en varios países del extranjero, al equipo lo respaldan ya treinta y algo años de experiencia.

Trás de las palabras apresuradas del cronista, entre ondas de sonido compreso por el movimiento y la presión de la atmósfera, se logra identificar en los altavóces la euforia de los pilotos, exaltados al momento de lanzarse en giros apretados, a velocidad suicida, mientras se oyen gritos en el público, exclamaciones como "van a chocar!" despúes, ascender en una verticalidad casi total y descender en un rumor de palmeras dibujadas. De manera aislada, la caída haría pensar en el delirio de los kamikazis japoneses de La Segunda Guerra Mundial, entregados previamente en un ritual patriótico, como acto de honor a estrellarse contra embarcaciones enemigas. Pero aqui no hay embarcaciones enemigas, ni guerra, la guerra esta en El Medio Oriente. Aqui solo quedan, nada, instrumentos de guerra entretejiendo homenajes, pensamientos, hermosos sueños etereos, dudas, dudas, una sordera de motores zumbantes, y más humo de colores, difuminando la forma de los árboles en la distancia.
Beatriz Osornio Morales
PARADOXIA

lunes, 21 de julio de 2008


UN SOL VUELVE A CASA
A Markos D

El sol se ha mojado por completo, sumergido en el mar, como nadador experto calienta los brazos para la carrera. Una tinta de luz se disipa en el horizonte de mi mano, en el sigilo de la pluma que omite cuando digo algo sombrío. Otra vez seremos amigos. La amistad es nuestro lugar predilecto.

Un nadador sabe acortar el estrecho entre la arena de un continente y la ínsula virgen, lugar que cruzan a la altura de los aeroplanos, aves exóticas. Los aeroplanos aveces pierden altura, se desploman cerca de alguna isla desierta, a donde solamente logran llegar nadadores en forma y albatroces
El sol vuelve a casa.


Beatriz Osornio Morales (Mazatlan,Mex.Abril 2008)
PARADOXIA

lunes, 14 de julio de 2008

(El Azul Virgen)

Alguien me regalo un libro de Tracy Chevalier, lo puse en el montón de libros que no se antoja leer, en parte creo, por la extraña resistencia a leer litebasura americana, mejor dicho norteamericana, prejuicio auto implantado por el exceso de lectura francesa, o la rica exhuberancia latinoamericana, y otras cosas. El libro estuvo alli por meses. Un día de esos en que uno necesita un cambio de tono, de ritmo, de voz, de idioma, de aire y hasta de realidad, encontre El Azul Virgen, lo ojee con gesto de apatía, pero en una de las primeras páginas me encontre con esta cita:

"Asi como el amarillo esta siempre acompañado de luz, se puede decir del azúl que trae con él un principio de oscuridad. Este color tiene un peculiar, casi indescriptible efecto en el ojo. Como tonalidad es poderoso, pero en el lado negativo, y en su más alta pureza, es como si fuera una negación estimulante. Su apariencia, es entónces, un tipo de contradicción entre entusiasmo y reposo"
(Goethe, The Theory of Colors)

Esta cita blandió un poco la resistencia y desperto la curiosidad por la lectura del libro. Y aqui estoy en la mitad de esta montaña de Azúl Virgen, en la cuesta arriba de una historia que viaja inteligentemente entre dos edades, las referencias en la historia parecen apropiadas aunque el lenguaje es algo plano. Todavia no llego al final, ni lo contare cuando suceda, más que nada, tomo la lectura del libro como pretexto para presentarles la cita de Goethe. Esta teoría del azúl me parece fascinante.
PARADOXIA

miércoles, 28 de mayo de 2008

LA CIUDAD DEL MUELLE

Mayo 25 del 2008

Ayer estuvimos en Norfolk, ciudad conocida solamente por ser si no la más grande, si una de las ciudades navales más grandes del mundo. Queríamos dar un paseo por el muelle aprovechando el día soleado.

En esta ciudad se llega al muelle por cualquier calle, por cualquier brecha o privada. Como parte de la peninsula, Norfolk es una entrada de tierra en el mar, una punta aislada, toda muelle y aparcamiento para barcos de guerra, cargueros aereos y barcos de pesca industrial. Su estructura arquitectónica es moderna, a diferencia de otros lugares en la peninsula de Virginia, Norfolk posee cierto encanto artístico en la construcción de sus edificios, ya sean de concreto, metal, vidrio o cualquier otra combinación. Las calles son acogedoras. Caminando en las calles de Norfolk, el mar parece estar lejos, inmerso en la multiplicación de sus formas simétricas no hay remembranza de agua salada, si no de un mar dulce. Sin embargo, a una, dos, a lo mucho tres cuadras hacia cualquiera de los puntos cardinales esta el mar, aun el acceso principal es un túnel marino, se construyo por debajo del agua para prevenir algun atentado a los barcos navales mientras cruzaran bajo un puente, en caso de que lo hubiera.

Por una esquina de la calle Monticello se aprecia el "Wisconsin" coloso de batalla que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial; con su camuflaje de plomo y los cañones en su eje, forma parte del Museo Nautico, no solamente como un artefacto más de la exhibición, si no como una camara anexa, aunque se encuentre flotando en el agua suspendido por gruesas cadenas. Es enorme.

En el muelle había un evento para recolectar fondos como apoyo a las tropas en Irak. Para caminar por la orilla del agua, los asistentes debían portar un brazalete de $10 dolares por persona. Por el pavimento de una calle aledaña nos colamos, no al muelle pero cerca, y vimos que había puestos vendiendo artesanías, en su mayoría de estílo africano, todo tipo de baratijas vendidas por empresas de renombre, y hasta artículos regalados por otras empresas como medio de publicidad. En el escenario, cantantes jóvenes expresaron su apoyo a las fuerzas militantes, con sus canciones, su exaltación musical, vocal y discursiva, pero sobre todo con ayuda de un mounstruo de sonido, lograron llenar el lugar de asistentes, mayormente afroamericanos, no sé si todos residentes de Norfolk, pero nunca vi tantos juntos.

Por razones obvias, nuestro paseo se redujo a dos o tres calles, pero mas que nada, al trayecto: Cuarenta dolares es una cantidad exorbitante para alguien con ideas anti-militares.

PARADOXIA

jueves, 8 de mayo de 2008

REVOLUCION MECANICA


Un sueter color crema es el protagonísta de este relato, lo he tenido por más de un año. Puedo decir que pasamos buenos tiempos mi sueter y yo. Por su delicadeza exigía fuera lavado a mano, según las instrucciones de cuidado al reverso de la etiqueta. Sin embargo, esta noche me doy cuenta de que no puedo seguir obsecionada en cuidar los hilos frágiles de un sueter, asi que le digo adios, lo acaricio de arriba a abajo, lo presiono contra mi cara y... es mejor asi. Selecciono el ciclo delicados de la lavadora, lo dejo caer sin pensar en el deshilado alrededor del cuello, los puños y la parte inferior del sueter.
Al comenzar el Chaca-chaca, me cubro los oídos para no escuchar la tortura, pero veo por el círculo de la puerta que las mangas se retuercen, se enredan como tratando de estrangularse una a la otra, se estiran, se hacen nudo. Abrazadas al cuerpo retorcido por la revolución de la máquina, las fibras acremadas estan irreconocibles, perdidas entre la espuma del detergente y la aceleración para el exprimido.

Cuando la máquina vuelve a llenar para el enjuague, el sueter, aliviado, acerca el dorso al chorro del agua. Luego todo vuelve a dar vueltas de locura.

El ruido mecánico cesa ligeramente y el sueter respira tratando de safarse de aquel arrollamiento. Yo me apresuro a sacarlo del hoyo como si quisiera consolarlo. En realidad sólo quiero ver el estado en que quedo mi sueter predilecto. Esta inservible, acabado.

Entrada destacada

Con los ojos cerrados

queríamos saber del mar de cómo se acuñan las estrellas  en nuestros brazos entrelazados queríamos espiar entre las ramas como pájaros sabio...