domingo, 31 de enero de 2016

REVERSOS


I

Tengo un cuaderno de lunas partidas en papel,
escasas monedas en el bolsillo, y un viejo mapa
 con el reverso  
de New York  en mi cartera.
Al doblarse,  cada línea
 marca alguna de sus avenidas principales…  
 cientos de escaparates fortuitos quedan sin trazo,
dilapidados antros de jazz proscritos a plenitud
y  tedio.
Mister Cole  habría descrito eso
en su poesía,
o tal vez no.

Habría omitido que los dioses del Olimpo,
desaparecidos en el Medio Oriente, 
disimulan nuevos nombres, 
combaten por las  bocas,
y  envisten
 como toros bravos en esta ciudad.

Por las vías del tren newyorkino,
una pierna mutilada sangra amapolas
separada de su cuerpo, yo
la echo de menos,
después  que anduvimos juntas
muchos años,  antes  y  después.

 El ipod del olvido que todos llevan
en el metro,
 inútil para escribir, me mira desde sus cabezas,
toca siempre la misma canción,
 lúgubre, fútil, dirán cuando pase de moda…pero
hoy es la única presencia que asombra
nuestra decadente urbe,
 loba olvidadiza.

Parada
en la séptima avenida de Manhatan,
una mujer sola también olvida
la simetría del  abrazo.

Mientras retorna el  mar
 la lluvia evaporada, vaso invertido,
al recobrar victorias ganadas en Chinatown
 la fuerza de gravedad
 yergue los declives
de mi paraguas chino,

imantado por un trueno a sueldo. 


Beatriz Osornio Morales. Imagen de la red.

Nota, no sé si sea un problema para todos en blogger, pero a mi no me esta actualizando las entradas. A veces tengo que republicarlas más de dos veces. 

sábado, 16 de enero de 2016

La Situación Escala (de El Caso)

  

Ya habían pasado cuatro semanas desde el primer crímen, y mientras se comparaba con el segundo y se construía el perfil del criminal, el primer caso seguía donde mismo. Al parecer ahora dos caminos se juntaban y avanzarían en la misma dirección.

A las cinco semanas, los periodicos de otra comunidad localizada a unos 38km de donde se encontró el primer envío de uñas, reportaban el domingo en la mañana que habían hallado el cadáver de una mujer no identificada de entre 22 y 28 años de edad, los restos fueron trasladados a la comisaría, en espera de que alguien reconociera a la víctima, las bajas temperaturas de la zona habían ayudado a conservar el cuerpo relativamente reconocible. No se contaba con datos de desaparecidas registradas recientemente en esa localidad, por lo que se rogaba a la comunidad correr la voz. La mujer mide 1.60m de estatura, el pelo castaño muy claro, casi rubio sucio, tez clara, en la mano derecha le faltan las uñas, y en la otra las lleva pintadas de rojo. Los noticieros recurrieron en el caso del cadáver, que no tardó en llegar a oidos del Detective Luis Rubio, el cual al siguiente día, se puso en marcha con una comisión para investigar el cuerpo hallado, y comparar el ADN de las uñas con el del cadáver. En efecto, los estudios revelaron que las primeras uñas pertenecían a esa mujer. Pero el cuerpo se regresó a la morgue de la capital sin ser aun reclamado por nadie.

Habían pasado tres meses y todavía nada concreto se sabía sobre la identidad de las víctimas. De la primera mujer, se había encontrado el cuerpo, la identidad no del todo, nadie sabe de su procedencia a pesar de los diversos avisos televisivos y en los periódicos. Sin embargo, a unas semanas del segundo juego de uñas, apareció un tercer juego a la entrada de la residencia del inspector Rubio. Luis que hasta entonces, había mantenido la determinación de resolver el caso intacta y firme, se encontró de pronto, al borde de la desesperación por no tener ni una pista concreta sobre el paradero del asesino. El hecho de que haya sido su residencia el punto concreto de envío, era señal de algo que el asesino quedría remarcar; quizá restregarle al inspector en la cara su ineptitud para conseguir o interpretar pistas. Pero lo que más incomoda en dichas circunstancias, es el peligro en el que pueda ponerse a otros miembros familiares, en el caso del inspector, su esposa Sofía y dos hijos pequeños, Luis y Mariela de apenas 9 y 7 años de edad. La situación escalaba a un grado de emergencia y alarma para Luis Rubio. No podía darse el lujo de ignorar el evidente peligro en el que estaba su familia, así que pese a la resistencia de Sofía, los hizo mudarse a lo de sus suegros por un tiempo indefinido, la idea era que se quedaran hasta resolver el caso.

-No será por mucho tiempo, prometo hacer todo....
- ¡Es una pesadilla! Los niños tienen que continuar yendo a la escuela, y la distancia es tremenda-argumenta Sofía.
-Pues tendré que transportarlos yo todos los días por la mañana y veamos si tu padre te presta el carro para recogerlos en la tarde. No creo que haya problema.
-¿Así de sencillo? Lo pones como si fuese cosa de todos los días que uno tiene que estar de arrimado.
-Son tus padres, seguro entienden la situación.
-Ese es el problema, que saben exactamente las razones.
-Y bueno, no es fácil para mi tampoco.
-Fue justo lo que me advirtieron antes de casarnos. “Ese tipo de trabajo es muy estresante y hasta peligroso”
-¡Lo siento!

-No es cierto. El trabajo es tu vida, ¡Admítelo!

(continuará)

B.O.M, Imagen de la red.

sábado, 2 de enero de 2016

El Caso. Segunda parte

           

Evidentemente, ahora se trataba de un crímen serial y el criminal estaba suelto, además de grave, era urgente resoverse antes de que fuera más lejos. Al equipo de Luis Rubio, le asignaron cinco integrantes más, y los respectivos departamentos de criminología forence que debían tomar prioridad en el caso.

Luis presionó con más ahinco a los peritos para que se comparara la caligrafía de las notas escritas impecablemente, sin faltas de ortografía y en una letra consistente, casi como de máquina, pero era evidente que habían sido escritas a mano con tinta azul, por la misma mano diligente de los crímenes. “La verdad solo se encuentra al final del camino” lee una de las dos notas. La otra nota lee “No existe ninguna disciplina que en el presente sea causa de gozo sino de tristezaa, pero después da fruto apacible a los que en ella somos ejercitados” los peritos determinaron que las notas pertenecen al mismo autor. Aunque en la segunda se cita al Apostol San Pablo: Heb.12;11.


Mucho más tarde, determinarón la identidad del criminal. Pero nada se sabía aun de su paradero. El autor de las notas, había trabajado previamente durante una década en unos laboratorios de ingeniería química, donde ejercía el papel de analísta de pruebas. Por su naturaleza callada, nunca se relacionaba demasiado con sus colegas, nada más allá de asuntos de trabajo. Ninguno en la empresa sabía datos de su vida privada o si tendría familiares y amigos. Hace dos años, la empresa paso por un periodo de pruebas económicas y se vio en la necesidad de llevar a cabo varios recortes de personal. Reynaldo Acuña,, hombre de prominente estatura, complexión delgada y pálida, aparenta andar cerca de los cuarenta años de edad, estaba entre las lista de los despedidos. Fue toda la información que se pudo obtener de la empresa, junto con la dirección que dio cando lo contrataron hace ya más de una decada. Cuando los detectives visitaron la dirección dada, fue hecho de su conocimiento que Reynaldo Acuña había dejado de residir allí hacía por lo menos ocho años. 

 (continuará)
NOTA: He destacado la parte anterior a esta en el lado derecho, donde esta el gadget de entrada destacada, y es con el único fin de que aquellos que quieran ponerse en contexto con el seguimiento del relato puedan hacerlo con sencillez. Así cada vez que publique otra parte, destacaré la anterior. Gracias por su comprensión.

Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

sábado, 12 de diciembre de 2015

POEMA EN LA AVENIDA




Para los amantes de la poesía. Un soneto publicado originalmente en El Sol de los Ciegos. Y como ya estan cerca las festividades navideñas, les dejo un millón de buenos deseos, para lo que resta de este año y para el que está a la vuelta de la esquina. 





Salir pensando que vienes conmigo

e igual te quedas colando el silencio.

Si sale o se pone el sol de los ciegos

descubres colores en el éter  frío.


Y si desvela su orilla más sombría

le calientas la mirada al ensueño,

donde yo desde siempre te recuerdo

cual pequeña ninfa de luz, mi alegría.


Falta descubrir lo que en la piel cabría,

de tus dedos, al peligro de los míos

acércate, más, tus manos están  frías,


que  sin ti duda, el calor solo sería.

En lugar de morir construí un recuerdo,

anda conmigo, poema en la avenida.




B.OM. Imagen de la red

sábado, 5 de diciembre de 2015

El Caso.



Las uñas arrancadas al cuerpo de la mujer que hallaron en un claro del bosque, cerca de una población remota a la capital, encontraban finalmente su lugar de origen.

Seis meses atrás, habían sido depositadas en un plastico dentro de un estuche y enviadas a la comisaría por un muchacho desconocido, quien tras dejarlas en la entrada con una nota perfectamente bien escrita, se echó a la fuga antes de que pudieran ver en qué dirección. El caso fue delegado al recién nombrado detective, Rubio. Había demostrado iniciativa y potencial en campo de investigación, bajo el mando del inspector Portales, con quien había realizado sus entrenamientos de cadete en la academía hacía más de una década. El caso del feminicidio, fue apenas el segundo caso asignado en el que Luis estaría a cargo. El primero había sido un asalto a mano armada, el cual resolvió prontamente con exito.

La mañana que le entregarón el estuche con las uñas, lo mandó de inmediato a los laboratorios de la capital para determinar el ADN, si es que en efecto fuesen uñas humanas y no algo prefabricado. Los resultados determinaron que las uñas eran humanas, de eso no cabía duda, estaban pintadas de rojo y en la parte posterior conservaban aun restos de piel humana. Pero no se encontraron records de ninguna mujer reportada recientemente como desaparecida en los archivos de la población, quizá se tratáse de alguien de otro lugar. Los datos fueron regresados a los archivos estatales.


Mientras esperaban resultados de los archivos públicos de la capital, en busca del ADN que coincidiera con el de las uñas, algo aun más inedito sucedió: Un cuidador de la reserva natural en la que se encuentra el zoológico, recibió de manos de un niño indigente conocido por ser sordo mudo, un extraño paquete. El cuidador de la reserva se impactó al descubrir el escalofriante contenido: Se trataba de un juego de uñas de mujer, casi identicas en color y tamaño al del primer feminicidio. De inmediato dio aviso a las autoridades, a quienes entregó el ominoso paquete.  
(Continuará)


B.O.M. 

viernes, 27 de noviembre de 2015

Jellybeans

                                                                         Un dulce para ustedes.


Este corazón no tiene quien le escriba
todo lo hace romantizar, excepto quizá el recuerdo del viento
incesante
intacto.
El mundo se ha vuelto de gelatina
en la casita del árbol,
el librero tiembla con tus pasos,
cuando subes, los escalones tiemblan amenazadoramente,
podrías tropezar con su aroma de cereza,
los recuerdos tiemblan
en la enredadera blanca de anís,
que asoma en la ventana, el polvo
en las superficies desespera,
el pobre añora una carta,
una epístola sobre el corazón dulce
¿Le escribirías una carta al desgraciado que llora
lágrimas de gelatina?
El desdichado huele a limón
como para comerse frío,
mientras canta el viento alicorado
una canción de jerez.



B.O.M, imagen de la red.

domingo, 15 de noviembre de 2015

ULTIMA NOCHE


       

         Me asomo al balcón y sorprendido de darme cuenta de que aun estoy aquí, donde parece una eternidad la caída del sol tras los edificios, se me ocurre que el sol es el testigo más fiel del tiempo largo, al asecho cuando se acerca el día de partir, el día de volver a casa.

       La última noche noto detalles del cuarto que no había notado antes, hay cosas que fácilmente pasan desapercibidas. como la sombra del candelabro que se proyecta en el techo de forma indescriptible; es una sombra hecha de luz, su visibilidad consiste en que las multiples cuentas de vidrio escupen anillos luminosos sin radio propio, unos ligeramente más radiantes que otros. el radio de la sombra es del mismo tamaño que el del candelabro.

        Sirvo un poco de whiskey en el mismo vaso de la tarde, enciendo un cigarrillo y me pongo a fumar el prospecto. ¿Se habrá cerrado el caso? ¿Seguirán buscando al sospechoso de aquel crímen que por poco me deja sin sesos? Espero que dos meses de reposo y una semana de vacaciones en un hotel, no se vengan abajo ante la realidad que por más que lo queramos, no cambia. Siempre habrá delincuencia y unos tontos que creemos que pueden cambiar el mundo. En fin, no se puede contra esas dos fuerzas contrarias, una jala en una dirección, la otra jala en dirección opuesta, y a veces parece que se juntan. Así es la vida, y sin que la vida se considere como un paisaje en blanco y negro,  uno toma el papel, el color que más le acomode, y se pinta de policía, de delincuente, de señora gorda, de cortador de organza, de colaborador, de descidente, de niña con carita de ángel, de borracho, o de imposibles puntos y aparte.

        Es una lástima que el inspector me retirara el caso cuando estaba a punto de resolverse, lo sentía, estaba cerca de capturar al sospechoso, luego vino el breakdown nervioso y el sospechoso se desvaneció entre las sombras del anonimáto (al menos en mi mente).

        Estoy a punto de regresar a ese mundillo turbio de la delincuencia, y no veo otro punto luminoso que la sombra del candelabro encendido en el techo, por ahora con eso me basta para reiniciar la persecución de las sombras, seguro de que las sombras tarde o temprano se rendirán y escupiran la luz. ¿Qué otra opción tiene un pobre diablo que por ahora, solo observa las sombras de la luz en el humo?



Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.