martes, 16 de diciembre de 2014

Diarios de Abril

Día 10

¿Todos los ingleses hablan con nerviosismo? Pregunté a Ariel después de pedir informes en la estación a uno de los empleados de cómo llegar al centro de Lincoln, sin hacerse esperar, como  en busca de romper el nerviosismo, el hombre instigó la conversación. Esa disposición al dialogo me sorprendió, debo admitirlo. En Estados Unidos, la gente no se presta mucho para las conversaciones, sobre todo si no te conocen. Pero aquí, el pretexto perfecto para iniciar una conversación es el clima, y en la primera oportunidad te cuentan hasta lo que han desayunado en casa, las bromas de tal o cual programa, qué buen lad el señor. Las direcciones no las dan claras, eso sí, te dicen que camines hasta el final del camino, des la vuelta, pases la subidita, el parque y a una o dos casas está lo que buscas, y a tu suerte con sólo esas direcciones. Afortunadamente, el primo de Ariel llegó a tiempo.
De camino al centro, Rudolf nos aclaró lo del acento inglés, a mi me sigue pareciendo nervioso, pero según él, es el ritmo que le ponen en cada región, en el sur hablan ligeramente más pausado. Lo que es yo, no encuentro mucha diferencia, y las damas hablan como si te quisieran cuando te encuentras en una conversación, por lo más casual que sea, no sé si “Darling” es una forma de acercarse o de mantener la distancia. Así, sorteando trechos, distancias, cruzando puentes parlantes,  llegamos al centro de Lincoln, donde pasamos toda la tarde turisteando por una larga calle de escaparates con vitrinas de cristal, casi todas las puertas suenan una alarma tiiilin al abrirse.

 
Día 11

Al siguiente día volvimos al centro. A pesar de ser una ciudad pequeña, construida en una colina con flecos industriales a las afueras, Lincoln puede ser encantadora por su arquitectura. Es bien conocido que los mexicanos son los amantes del adorno, pero llegando a lugares como Lincoln, uno se da cuenta de que a los ingleses no les desagrada el detalle, más simétrico quizá, neoclásico y hasta gótico, pero donde yo creo que radica la diferencia es el color. Aquí todo es sombrío la mayoría del tiempo.
Aunque en abril ya es primavera y se disfrutan algunos soleados eventuales, todavía soplan los vientos nórdicos por todo el país. En la mañana sale el sol o amanece lloviendo, el cambio siempre es inesperado, -nos previno Rudolf de llevar paraguas-
Subimos la cuesta por el gran andador que divide la ciudad en dos. De forma perpendicular, la ciudad está dividida por un río de cisnes, góndolas, terrazas, tabernas, restaurantes, cafés, puentes y una plaza abierta, donde juegan los niños con las palomas, hay  un monumento de algo que parece bronce, donde dos seres  gigantes tratan de alcanzarse desde un lado del río al otro, como lanzados en un abrazo también abierto.
El andador, siempre poblado por transeúntes que gozan del buen vestir, lugareños y visitantes andan sintiéndose observados por los escaparates de vidrio, esos pasadizos que dan a los comercios abiertos. En el exterior todas las tiendas parecen bazares de antigüedad, pero al interior se consigue todo tipo de cosas, desde libros usados, arte, teteras de colección, chocolate Cadbury´s, panaderías de pies rellenos de vísceras –yuck!- , los famosísimos panquecitos con arándanos o moras son otra cosa,  y hasta tiendas de importación china se encuentran, más bien nunca faltan.


En la cima de la colina se sienta una catedral muy grande y los restos de un castillo. Las torres de la catedral son altas y agudas,  para prevenir una caída de cielo -con la cantidad de lluvia que cae en estos lugares, habría aplastados adentro, pero el cielo se rasgará al caer en los picos de las torres, o los techos triangulares, no tendrán que sopesar el cielo- pensamientos como este cruzan mi mente, mientras camino ignorando las explicaciones de Rudolf a cerca del estilo arquitectónico, y las preguntas de Ariel sobre lo mismo.


Beatriz Osornio M. De un viaje que realizamos al viejo mundo en el 2010.
 Imagenes de la red.

viernes, 5 de diciembre de 2014

A FINAL DE CUENTAS (de Simone de Beauvoir)



“No hay muerte natural: nada de lo que sucede al hombre es natural puesto que su sola presencia pone en cuestión al mundo. La muerte es un accidente, y aun si los hombres la conocen y la aceptan, es una violencia indebida.

Durante las vacaciones de finales de Junio y principios de Julio del 2014, me propuse terminar de leer el libro de Simone de Beauvoir “The Prime Of Life” obviamente era un proyecto ambicioso siendo Florida nuestro destino y con un itinerario súper  apretado. Solo una actitud obstinada podría llevar a cabo dicho acto que yo por poco y dejo a medias, pero lo terminé.

El libro es un extenso trabajo autobiográfico narrado no exactamente en forma de diario, es un estilo entre diario y  ensayo,  donde la autora aborda no solamente datos de su vida personal, o con Sartre su compañero, sino que también aborda inteligentemente los periodos de la preguerra,  detalla el proceso previo, y lo sucedido durante esos terribles años de La Segunda Guerra Mundial, así mismo,  el después, las secuelas que a final de cuentas también son parte de toda guerra. 

Es el trabajo autobiográfico que continua "Memorias de una joven formal",  hasta 1944-5. Voy a especular sobre el título que le pueden haber traducido al español “A final de Cuentas”  del inglés al español bien podría llamarse “La Flor de la Vida” naturalmente, tratándose de una autora francesa, el título original debe haber sido distinto al que le dieron al inglés.

No agotaré los argumentos de su narrativa, simplemente quiero compartir que a través de este trabajo, fui descubriendo que Simone era al final de esta etapa una mujer con conciencia social. Supo plasmar en su trabajo literario, no solo su inteligencia consciente sobre los conflictos sociales de su tiempo, sino que abordó sus experiencias con la alta estámina que la caracterizara. Era una viajera y exploradora incansable, le gustaba planear meticulosamente sus viajes y recorridos en su propio país como en otros países de Europa. Cualquier alteración o retraso en la ejecución de sus planes la enfurecía sobre manera. Pude observar que en este ensayo nos descubre también sus propias flaquezas. Su vigorosa energía podía llevarla a extremos puntos de vista sobre otros y hasta sobre sus propias experiencias. Antes de la guerra podría pasar por una mujer frívola por su extremo individualismo. Ella misma reconoce en alguna parte de este trabajo que los conflictos de la guerra le enseñaron la solidaridad y humanización que proyecta en su filosofía social en su madurez.

“Es imposible asignar un día particular, semana o hasta un mes donde mi conversión tomo lugar. Pero no hay duda de que la primavera de 1939 marcó un derramamiento de agua de vida en mí. Renuncié a mi forma individualista y anti humanista de ver la vida. Aprendí el valor de la solidaridad”

Después del libro que termine de leer en el camino de regreso a casa, leí en la red una entrevista que le hicieran a Simone de Beauvoir sobre el feminismo; el cual encontré lamentable (por el hecho de la imposibilidad de tratar el tema de la maternidad como punto importante en el feminismo, ella no tuvo esa experiencia).  En la entrevista se muestra plenamente feminista,  aunque no me sorprende su actitud radical, pues su personalidad fue siempre extrema. Hasta 1945 todavía no adoptaba ideas feministas aunque ya estaba un poco más comprensiva con las mujeres.  Quizá yo encuentro el feminismo radical como algo sospechoso por la razón de que como ella misma, a mi no me ha costado demasiado convivir y entablar una relación más o menos igualitaria intelectualmente con los hombres, incluso en muchos de mis textos los personajes son hombres, por lo que he tenido que pasar mucho tiempo conviviendo y estudiando  de cerca la forma de ver las cosas desde el punto de vista de los hombres,  en situaciones específicas claro. Yo no pretendo haber realizado actos con el fin de influenciar la conciencia de los demás.  Hasta hoy me ha bastado pensar (quizá me equivoque)  que  si  uno es  capaz de mostrar el pensamiento escrito, de alguna manera, eso inspirará el pensamiento de otros, el cual irá mostrando y enriqueciendo el autoconocimiento, parte fundamental para ser realmente libres, o ser lo que se quiera ser. La conciencia es el primer paso a la plenitud.




Beatriz Osornio Morales

miércoles, 26 de noviembre de 2014

HOY ESCRIBI PARA LLORAR UN OLVIDO

 





Para llorar tu olvido
tendría que poner vinagre a la herida
en su momento
antes de que sane el adiós
rociar chile a la ternura en flor
insecticida al climax de la caricia
Si tienes problemas
para llorar un olvido
pica cebolla fresca como antídoto
a la suave mirada
besa, besa
el botón de una flor que abre
la herida que abre
y el pez que nada en sus aguas
al final del comienzo
resbalará su aleta entre malvas.



Beatriz Osornio Morales. Imagen de la red.


sábado, 8 de noviembre de 2014



COSAS DE DIARIO

Es irritante que en los diarios, la persona obligada a narrar los hechos es siempre yo, un yo real y recurrente a lo largo de las fechas. Esta particularidad lo convierte (al diario) en un compendio de disertaciones subjetivas del individuo, a menos que se pruebe la presencia de  fundamentos objetivos, lugares, documentos y personas reales,  un proceso mediante el cual se ha llegado a un razonamiento que no solamente proyecta el interior de un individuo, sino que se trata de una parte de la realidad común.

La forma particular de ver un suceso y narrarlo de forma personal, tiene su encanto, de hecho, muchos prefieren leer algo con toque personalizado, íntimo, a leer algo general e impersonal. Lo irritante es el yoyeo que limita la forma y deja poco espacio para eventualidades imaginarias.

En seguida describiré al personaje que ha venido narrando este diario desde finales del año 2013. Se trata nada más ni nada menos que de una mujer pequeña con figura libresca, de tez moreno claro al que ella prefiere llamar, el color del caramelo. A las personas blancas les gusta esta expresión. Nuestra protagonista ha tenido el pelo corto desde el verano pasado, cambia tono de tinte según el corte, ahora lo tiene color caoba oscuro, lo cual aclara un poco la complexión de su cara y sus ojos cafés enmarcados por el pelo lacio en flequillo. Muchos le han dicho que sus ojos  tienen la coloración del café. Lo que sea de cada quien, nuestra heroína,  llamemos le Brenda para anclarnos en el nombre como punto de referencia, sabe mantener la figura, y no se mata haciendo ejercicio. Su autodisciplina es lo suficientemente seria para ver también por una buena alimentación, a consecuencia, su apariencia física es saludable. Sonríe poco, aunque sonríe más de lo que es consciente. 

Le incomoda sentirse atractiva. A esta mujer recién entrada en la edad media, le interesan primordialmente, la vida en cualquiera de sus formas, los libros,la filosofía individual y la consciencia social, al parecer, los puntos contrastantes del ser humano. No se considera particularmente moral, puede aventurarse en acciones que ante la moral serían inmorales, como seducir a un hombre desconocido en una noche de copas, por decir algo. La única moral que reconoce ante cualquier otra, es el derecho a la vida. Creció en un ambiente religioso, pero de considerarse una persona con fe, vive la religión de manera poco ortodoxa. Para ella la religión es un medio, no un fin.

Con frecuencia se convierte en su propio juez y hace un juicio donde ella toma el banquillo de los acusados.  Le funciona como ejercicio de revisión de sus actitudes más recientes, algunas llegan a complacerla y otras le son motivo de protesta. Su protesta más recurrente ha sido la falta de entusiasmo para finalizar algún proyecto, o escribir continuamente sin saltarse fechas en el diario, pase lo que pase, sin dar paso a la dispersión de sus ideas, lo cual llevaría a formularse la pregunta de si algunos escritores famosos llegan a tener momentos en los que les falta la inclinación a escribir, y si es así, cómo lo superan. Ella atribuye esto a que  quizá el tema no es lo suficientemente fascinante, pero es que acaso ¿no es el escritor el que es capaz de convertir cualquier tema en algo fascinante? También esta entrada es acto de protesta.

Cuando no es juez, Brenda es su mejor amiga. Ha declarado en presencia de conocidos que si no trata de entenderse ella misma ¿quién lo hará?


En teoría, es defensora del juego como una necesidad ancestral de los humanos, en práctica, su tendencia al movimiento físico, consiste más en un baile o caminata que le propicia un grado de placer mayor al grado de esfuerzo físico que requiera su actividad. Si el esfuerzo es extenuante el placer se pierde, lo cual convertiría la experiencia en un acto de masoquismo.
Esto me recuerda a mí misma, en un acontecimiento ocurrido el 3 de julio de este año. 


Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

sábado, 1 de noviembre de 2014

EL CUERPO QUE FUI




Cuerpo desnudo
ante la niebla
alba reclinada en el espacio
senos de vapor
paralelos
en escenas de rostros milenarios

Como aroma
ante los ojos que se nublan
solitarios
me respira el cuerpo
que fui

Perdido en este laberinto
de andar
a media luz
abrazo una imagen
una transparencia
que fue sombra
hasta desentrañar los ojos
evaporar las manos
y arrancar del aire
la ausencia de materia.




Beatriz Osornio Morales

miércoles, 15 de octubre de 2014

Muertas Otoñales







Sera porque a mí me gusta mirar las voces del otoño,  mirar sus movimiento tendencioso y sentir,  pienso que las hojas secas sobre el pasto, no son basura, que hay que arrastrar con la arañita de alambre desde todas las esquinas, para formar una montaña crispada,  meterla  en una bolsa negra y depositarla en el basurero, o en la parte trasera, fuera de la vista y si es posible, fuera de la propiedad…

Son muertas y esas muertas son respetables, su caída cuenta ininterrumpidos arrebatos de belleza,  la delicadeza del cuerpo comprimido al filo de la forma, en comparación ¿Qué peso tienen los prejuicios de arruinar el prado verde que vendrá,  de lo que se les acusa a ellas,  al acumularse secas, donde luego caerá la lluvia y las empapará dejándolas pesadas para lo que el pasto pueda soportar? Sin contar que los perros orinan allí.

Sera porque a mí me gustan las voces del otoño, la respuesta es obvia.

Que sí, que vendrá el invierno y las muertas acumuladas en capas, privarán al pasto del sol. Sus cuerpos comenzarán a descomponerse en manos de los elementos, sin la luz solar, los brotes nuevos del césped no superan la blandura del recién nacido. Finalmente, los pequeños filamentos perecerán bajo una serie de capas de cuerpos descompuestos, pero esos mismos verdugos nutrirán el suelo.

El viento, entre aves y corrientes no para de jugar a tocar instrumentos y olores, de mañana a tarde arremolina sus cascadas de música en las cabelleras. La brisa es una música de baja frecuencia que puede oírse mejor con los ojos cerrados, así como el rumor de las hojas puede oírse mejor con los pies descalzos.


Será porque a mí me gustan los roces del otoño…



Texto e imagen: Beatriz Osornio Morales

viernes, 10 de octubre de 2014

Entre Actos






Entre Actos

Este libro tuvo su buen principio y un buen final. No tanto se puede decir del intermedio, la obra de teatro,  en lo que a teatro se refiere, la encontré  un tanto vana,  además está  narrada en un lenguaje arcaico, victoriano quizá, (se sabe que Virginia Woolf fue admiradora de la literatura de dicha época de pompa y realeza inquisitoria) con todo y eso, es una obra de teatro llena de lugares comunes. Realmente hay opiniones opuestas respecto a la novela en sí, pues fue la última novela escrita y publicada en 1941 donde reina una atmósfera anticipando la Segunda Guerra Mundial. Hay quienes afirman que el tono apunta en cinismo hacia la historia británica, tal vez de allí que su lectura a ratos se encuentre vana.

Lo que sí hace honor al título del libro es la forma en que se descubre la audiencia, se va revelando poco a poco entre un acto y otro, entre reacciones morales y afinidades de personalidad. Alternativamente se va descubriendo e identificando nuevos personajes, que en su lugar juegan prácticamente el lugar de las personas. Un gran merito a la autora que deja a los personajes  expresarse con libertad considerable, dadas las circunstancias.

En este trabajo hay varios elementos sugestivos que tocan al espectador, por ejemplo, las palabras que caen desde el escenario en la audiencia como gotas de  lluvia,  hacen reacción, mueven, impulsan la vida interior de cada persona en la audiencia, de alguna manera la autora nos lo deja  ver. Otro detalle lírico que me quedará en la memoria por largo tiempo, es la imagen de  los árboles atestados de pájaros, convertidos de pronto en rapsodias.

Es un libro con poca trama (como no sea la teatral) pero colmado en detalles de imperiosa belleza, algo que con frecuencia escapa a las palabras.

Podría concluir, de gustarme las conclusiones, que en este libro, la visión de la audiencia es más bella que la de la actuación. Quizá no sea solamente en el libro ¿pues cómo se compara la belleza que percibe el espectador y la que percibe el actor?



Beatriz Osornio Morales. imagen de la red.