domingo, 10 de julio de 2016

MI TIERRA


Resultado de imagen para despedida

Sé que cuando te marches
quedare flotando en un oscuro
aire de dolor,
soledad sin nombre,
espejo de mis ojos cansados,
no habrá hogar,
ni café recién hecho,
los viajes que nunca emprendimos
seguirán pendientes.
Quedaré sin suelo,
sin tus pasos
sin Roma y sus caminos
que aun llevan a ti,
sin París
sin ti,
sin tierra.
Entonces
flotaré,
flotaré sin brújula
y el incendió que apareció
en tus ojos
al mirarnos,
seguirá ardiendo
tras de mis ojos cerrados;
la tierra que te espera.




Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

Nota: Amigos, estaré de vacaciones unas semanas, por aquí les dejo esta pequeña entrada. Me hubiése gustado que fuera más alegre pero encontré este poema que escribí un día pensando en la despedida del compañero de mi vida. Y como ya les había comentado, la cumputer sigue con problemas de navegación por lo que me ha sido imposible ver blogs o trabajar en este, lo he hecho desde la que tenía anteriormente, a la cual le fallan los ventiladores, se sobrecalienta y apaga más rápido de lo que necesito. Gracias de ante mano.




miércoles, 29 de junio de 2016

EN ALGUNA PARTE DEL MUNDO ES MEDIO DIA



          Mañana salimos a lo que será el último tour de navegación con James. Debo estar en la marina a las 12, medio día, en lugar de a las 11 como habíamos acordado originalmente, no sé en qué estuvo el cambio y francamente, me importa un comino. Empezaremos el verano velas al viento.

          A Lauren le parece ridículo que vayamos a navegar el velero alrededor de Hampton, es una ciudad pequeña en la península “¿Vale realmente la pena todo el tango que toma la preparación para esa corta travesía?” Y es todavía más increíble que nos tomará tres horas más o menos. Encallaremos en algún lugar, y el domingo otras tres horas de regreso, lo que equivale a navegar seis horas en total. En carro el mismo recorrido tomaría solo 30 minutos. No esperen que ella comprenda la inspiración del marinero. Personalmente, no soy marinero, pero hemos llevado amistad con James por muchos años, lo he acompañado en varias ocasiones, a veces navega por unas horas y se regresa, otras veces, como mañana, la travesía implica un par de días. La más larga nos tomó una semana.

          Solo espero que esta vez no nos alcance una tormenta como la vez de Cave Charles: Estábamos prácticamente en alta mar,  era temprano y ya veníamos de regreso cuando a lo lejos vimos que de pronto las olas se convirtieron en enormes paredes verdes, las nubes pesadas se pusieron más oscuras que nunca, y no tardó la lluvia en caer a chorros, obstruyendo la maniobra de las velas, que entre el viento de más de 25 nudos y las feroces olas, se movían de lado; en dos ocasiones estuvo a punto de volcarse el velero enrollado en las olas. Nosotros nos caíamos, nos levantábamos, corríamos de un lado a otro, estibando una vela y desestibando la otra, girando el mástil conforme nos era posible para estabilizar la nave, pero el viento no permitía mantenerlo en una sola posición. La noche anterior habíamos bebido hasta quedarnos dormidos, esa mañana yo traía una cruda tremenda y el cuerpo no tardó en sentir la debilidad.

          Las sacudidas impedían adivinar de donde llegaría el siguiente empujón fuerte, así que enrollamos y dejamos las velas por la paz.

          Esa vez, James perdió su conocida serenidad de hombre en tierra firme y su modo monosilábico que a veces me desespera; maldecía como endemoniado. En una sacudida, caí literalmente vaciado del bote, de no ser porque a pesar de sorprendernos la tormenta, y no dar tiempo de ponernos las mangas de hule, James insistió en que lo primero y más importante era atarnos por la cintura con cuerdas más o menos largas, que nos permitirían maniobrar a lo largo y ancho de la superficie del navío, esto debe ser procedimiento estándar del marinero.

          Mientras yo me debatía con las olas gigantes, el viento, la cuerda mojada, el cuerpo entumecido, las manos escareadas y la fuerza del agua para regresar al velero, James seguía maldiciendo agarrado al timón, más por medida de protección que por otra cosa, una vez enrolladas las velas desistió de cualquier otra maniobra, pues ni con el motor era posible mantener el bote en control. Aquello era una vorágine de agua y viento y movimiento incesante, nuestras voces se perdían en el bufar de los elementos, era inútil gritar o tratar de escuchar los gritos de James que seguía farfullando desde el timón. No sé cómo resistí.  Tarde o temprano y de repente, así como llega la tormenta de pronto llega la calma. Me tomó lo que pareció una eternidad para salir de la conmoción, tirado en la cubierta donde me arrastré y me arrastré hasta quedar como lagartijo muerto un rato, pronto sentí los moretones que me dejo la caída y supe que estaba vivo.


          Cuando por fin, la lluvia ceso por completo, James y yo nos miramos extenuados de un lado al otro del velero, se nos ocurrió decir al mismo tiempo “¡Uff, estuvo cerca!” oírnos decir las mismas palabras nos causó reír a carcajadas, la mía un poco débil “Ésta fue una hija de la chingada” increpó James, refiriéndose a la tormenta y aventando me una lata de cerveza desde la heladera “toma, para el susto” “Pero no son ni las doce de la mañana” replico yo que no acostumbro beber antes del medio día “Si te hace feliz saberlo, en alguna parte del mundo son las doce”


Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

Nota: amigos, mi computadora está fallando, no he podido encontrarle la solución para ver blogs sin que se me congele, esa es una de las razones ajenas a mi por las que he estado ausente. Espero que se pueda ver este post que he hecho con mucho cariño para los amantes del relato.

viernes, 24 de junio de 2016

ESTIVAL





Abre su flor de lili
mostrando intricados santuarios de luz,
el perfume impregna la habitación
del ensueño sempiterno.

Con el corazón en la boca,
enervado por la fragancia
 despierta, cuerpo
partido por un rayo del amanecer,
alienta el fantasma
de la hermosa flor;
en la mesa, el computador inverna.

Al abrir nuevamente
las persianas que separan el mundo de los ojos,
tiende los brazos
contra la luz ciega,
que obstinada pule las formas,
e intenta explicarse de donde proviene
aquel perfume,
aquella sensación
en el cuerpo
de haber escalado montes de niebla,
tan extraña,
tan suya.


Beatriz Osornio Morales, imagen de Monet


sábado, 18 de junio de 2016

Aire Literario



          En literatura no me interesa solamente contar algo, me interesa crear texturas distintas con las palabras. Si es en narrativa, un texto debe contener la historia y sus historias atmosféricas, alternándose, unas dentro de otras, lo material y lo inmaterial en el aire que se respira al leer.

          En poesía, especialmente las texturas con las que representar las emociones y los pensamientos son vitales, tan importantes como complejo es su desarrollo, el cual rádica en encontrar la flexibilidad justa en las palabras, con esto me refiero a su flexibilidad interpretativa, tanto en su fonética, articulativa y ajustable;  un verso puede sugerir más de una interpretación.


          Contar historias sería simple si el único fin fuera contar la historia. Contar una historia consiste en narrar una serie de hechos (reales o inventados) que se aíslan del resto de la realidad. El estilo es particular o impersonal, dependiendo del gusto descriptivo del escritor. La trama escogida proporcionará a la historia su fuerza y movilidad, por tanto hay una parte de planteamiento (identificación del problema o conflicto) que contará con un climax, y el final que puede terminar en la resolución del problema, o en un paisaje abierto, sugerente,  por decir algo. Pero eso es solo el armazón, la receta; las texturas son el verdadero contenido que experimenta un lector a la hora de su lectura, y en parte lo que hará que recuerde un texto por su aire o atmósfera.


Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

sábado, 11 de junio de 2016

Cerati Un Verdadero Virtuoso



El 19 de Diciembre de 2013, escribía algo así:
A un millón de años luz de casa” es el título de una canción de mis bandas favoritas de música, Soda Estéreo. Hace más de una década se desintegró y el líder, vocalista, presumiblemente creador del grupo, Gustavo Cerati, se lanzó como solista, sacó dos o tres albums. “Bocanada” de una excelente calidad, y su obra maestra en mi opinión. Otro de los discos que sacó se llama “Allí Vamos” el último album fue “Fuerza Natural” y al parecer hubo otros previos a Bocanada, los discos posteriores a “Bocanada” permanecieron a la altura intelectual y poética de sus líricas, pero les hizo falta sensibilidad poética en la musicalización, la chispa que había caracterizado a Gustavo Cerati desde su incursión como compositor y voz de Soda Estéreo y después como solista.


Al parecer no es cosa de mi imaginación, algo había cambiado en el modo de componer, sacaba nuevas canciones de forma esporádica, y entre tanto, continuaba interpretando en sus presentaciones, las canciones que había compuesto desde Soda Estéreo, yo notaba que en sus nuevas canciones de algún modo la banda no desapareció ¿Le fue imposible a Gustavo superar su estilo? Pero lo que Bocanada es 100% Cerati.


En el mes de Junio si no me equivoco del 2011, Gustavo Cerati sufrió un repentino desplome mientras estaba en una gira, cayó en un estado de coma del que no ha logrado despertar. Tras el hecho fatídico he pensado que quizá él mismo presintiera en algunas de sus canciones “recuerdo el mar, soñé estar allí, y no recuerdo despertar” sobre todo en canciones de Bocanada es increíble como coinciden sus letras en la anticipación de una manera exquisita y poética al estado en el que se pueda encontrar en estos momentos: El título de una de sus canciones “ A un millón de años luz” pero claro pueden ser puras conjeturas mías y de sus fans que ansiamos que pronto despierte, que regrese de ese millón de años luz donde pueda estar, y podamos seguir disfrutando del genio creador de un verdadero virtuoso.


El 4 de Septiembre del 2014, se acabó para siempre la espera de un despertar. Murió después de una larga coma. Pero su música nos habla de una leyenda del rock latinoamericano que alcanzó a inspirar el resto del mundo.


Hoy encontré esto en un viejo diario de entonces, quise compartir porque conocer su música es un verdadero tesoro, y si uno se siente rico, al punto de querer compartir, contrario a lo que se piense, el tesoro se multiplica.


Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

viernes, 3 de junio de 2016

MÁS QUE PALABRAS



Cuando las palabras son más que eso,
arden y endulzan y son la orilla del mundo,
un trago amargo, una boca, un signo.
En el vuelo siempre
te encuentro, vocablo sin fin
 un lugar abierto, una plaza,
las palomas se bañan confiadas
en el claro de tus pasos.

Si andas perdido en una ciudad desconocida
caminando con las manos en los bolsillos,
tratándo de ocultar  tus destierros,
búsca en el apacible silencio
que voltea a mirarse
la punta de los pies;

el suelo son las palabras
vías extensas para una caída libre, 
rincones íntimos
donde los amantes de abril se besan,
estancias para los solitarios.

Hoy soborno a la memoria por un recuerdo tuyo,
una palabra amable y mil caricias.

 El recorte de los pájaros al cielo
sigue en tus manos,
en mi pecho,
es Junio nuevamente.






Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

sábado, 28 de mayo de 2016

GRACIAS

            

          Rumiando por el blog recorrí algunas entradas pasadas, muy pasadas, de por allá en el año 2010 y más atrás. Y ay!  además de refrescar mi memoria con textos que no recordaba, que a su vez me transportaron a momentos específicos de su génesis, me deleite  releyendo comentarios de lectores de entonces. La mayoría son distintos a los de ahora. Me entró de pronto la necesidad de agradecer su gentileza. Por si no lo hice entonces, lo hago hoy, seguro no llegarán a ellos estas palabras, pero tengo la esperanza de que los lectores del presente sientan la importancia que tiene para mi su presencia por esta su casa.

         Me di cuenta que he aprendido de los comentarios a lo largo del tiempo que llevan abiertos los blogs, que ya es un buen tiempo de nuestra vida. Es dulce y revitalizante escuchar esos comentarios que ustedes, queridos lectores generosamente donan aquí, además del tiempo en leer,  comentar tan enriquecedoramente a los locos que como yo, nos reafirmamos escribiendo, no tiene precio.

         Creo que merece la pena hacer un alto en la correteada vida que llevo recientemente, y agradecer. No puedo responder a cada uno de los comentarios que hay en el blog, ni siquiera los más recientes, pero los tengo en profundo aprecio. Sepan que atesoro cada uno de sus comentarios, para mi son como un gesto de su cara que trasciende la pantalla, crean me que sonrío, ojalá pudiesen ver eso.
                                                                                                                     Sin más alarde GRACIAS POR LOS DULCES GESTOS de ustedes que me dejan ver aqui, los quiero.


Beatriz, imagen de la red