sábado, 24 de septiembre de 2016

EL FANTASMA DE UNA GATA


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Si tienes curiosidad por saber que paso con la gata vieja  de la secretaria, yo también. Según la escuche hablar hace tiempo, era tan vieja y decrépita que con trabajos se podía mover, además se quedó ciega. En esas condiciones es casi imposible saber cuando un gato se enferma. Pero ella que la conoce de toda la vida (la de la gata) asegura que llevaba más de una semana enferma, sin comer, y sin poder subirse sola a la cama, el brinco le quedaba corto. Pronto, parecía ya solo  un montón de huesos envueltos en la piel, pesaba apenas un poco más de una libra, y poco menos de medio kilo, ¡imagínate!.

Era una gata ceniza con manchas blancas o viceversa, un lunar un poco más oscuro en la oreja izquierda, debe haber tenido los ojos azules, el pelambre largo para disimular los ijares hundidos y los huesos saltones. Jenny, la secretaria, no tuvo que describirla  para hacer de ella un fantasma de esta página. El otro día la vi echadita junto a la barda. ¿Habrá sido enterrada?



Beatriz Osornio Morales

viernes, 16 de septiembre de 2016

Sacre Bleu



          Uno de los libros que he leído este año es Sacre Bleu, del escritor estadounidense Christopher Moore. Sacre Bleu es una comedia negra de arte, narrada en forma sacrílega e insolente. Yo la leí sin dejar de valorar la creatividad y osadía del autor, quien avisa desde el principio que se trata de un libro de ficción, lo cual puede desalentar a algunos lectores e inspirar a otros.

          Una de las cosas que me inspiró a leer el libro fue, pirmero, que promete ser un libro sobre el color azul, mi favorito, sé que es una excusa trivial pero todo lo referente al color me ha sido atractivo siempre. Segundo, el tema del arte es un artilugio igual o más fascinante que el color. Y ya entrados en el tema de literatura, el uso de la especulación sobre la muerte de uno de los artistas del color más admirados, Vincent Vangogh, quien tras su muerte dejara a la deriva un mundo de color y extravanates rumores sobre sus relaciones con artistas contemporáneos de su tiempo. En Sacre Bleu, se recuerda a Lautrec, Renoir, Vangogh, Pizarro, Gaugin y otros pintores que Moore quiso congregar en esta historia de conspiración, pasión y arte.

          Lo más valioso para mi son las anécdotas y datos sobre la vida de los artistas que aparecen como personajes en este libro, el cual abre con dos citas de Vincent Vangogh.

Siempre me siento como un viajero, yendo hacia algún lado, hacia algún destino. Si siento que ete destino de hecho no existe, me parece razonable y muy posiblemente verdadero” V.V Jul. 22,1888.

Bueno, he arriesgado mi vida por mi trabajo, y me ha costado la mitad de mi razón” V.V. Jul. 23, 1890

          Los preludios del libro son una exquisita recopilación de teorías sobre el color, existentes (algunas) en el preriódo en que se desarrolla la narración. Otros preludios, son alusiones del autor en base al color y la luz. El primer preludio es precioso, si no lo cree, juzgue usted mismo:

Esta historia es sobre el color azul, te puede jalar, ondular esconderse de ti y engañar, llevarte por caminos de amor e historia, e inspiración, pero es siempre sobre el azul. ¿Cómo sabes cuando piensas en la palabra azul, cuando dices azul, que estas hablando del mismo azul que los demás? No puedes agarrarte del azul.
Azul es el cielo, el mar, el ojo de un dios, la cola de un diablo, un nacimiento, una estrangulación, la túnica de una virgen, el culo de un mono, es una mariposa, un pájaro, una broma picante, la canción más triste, el día más claro.
El azul es resbaladizo, relamido, se resbala de lado en el cuarto, es un resbaloso truculento.

Esta es una historia sobre el color azul, y como el azul, no hay nada verdadero sobre ella. El azul es belleza no verdad. “azul verdadero” es un subterfugio, una rima; está allí, y no está. El azul es un color profundamente osado, aun el azul profundo es superficial. El azul es gloria y poder, una onda, una partícula, una vibración, una resonancia, un espíritu, una pasión, un recuerdo, una vanidad, una metáfora, un sueño. El azul es una sonrisa. El azul es como una mujer.” Christopher Moore.

          Como ven, no es cualquier libro, quien se atreva a leerlo vaya con la misma osadía del azul y adelante.

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Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

sábado, 3 de septiembre de 2016

CUARENTA Y DOS VERANOS




Cabe todo en el verano.
Tú a mil millas en tu vida, centro de tu centro,
en plenitud de día y de noche
y lo que se topa contigo.

Cabe la mujer meridional a quien se le fue
una hija a la universidad.
Cabe la desmedida humedad de Hampton,
sus pesadas frondas y el invierno de sur.

A veces pienso que hay dos veranos
como hay dos de todo, lo que sé y lo que no sé;
el verano del sur es el invierno del norte.

El tiempo debe ser redondo, o chato,
en una de sus caras caben tres meses.
De este lado estoy yo
con mi centro universal; las mil y una noches
galaxias por hacer,
corriendome en la sangre.

Caben los migrantes en su nueva latitud,
los turistas, los nativos, las verdes montañas,
el azul que llamamos cielo,
el desierto en su locura de polvo,
Joaquín Sabina, twenty one pilots,
mis raíces lejanas en su cosmos.

Cabe un maestro en lucha, un obrero,
los jilotes de cabello largo,
la juventud que en su vuelo da cuerda
al por venir,
los años maduros que apenas cumplo.

En este verano caben cuarenta y dos veranos.

Este viaje a New York que hoy me parece todo,
desde donde tu estas, es solo un pellizco
una borona de vida. Nada comparado
con la inmensidad de tus días, tus cosas.
Las ideas, resultado de tus pensamientos
tienen un contorno en relieve,
tan claro, tan real, que el resto, incluyendo me
a mi, es la otredad,
aunque parezca mentira, lo otro también
cabe en el verano.


Beatriz Osornio Morales

Les cuento que hace unas semanas fue mi cumple y a manera de celebración he escrito esto. 


sábado, 20 de agosto de 2016

Hablando de Máscaras II


        
        Te propongo algo, hablemos otra vez de máscaras. Lo hemos hecho antes y hemos cruzado con nuestras máscaras fronteras insospechadas: ¿Recuerdas lo de Paris, El Moulin Rouge, El museo del erotismo? ¿Recuerdas Chiapas? allí fue donde nos desconocimos por segunda vez porque un extranjero te llamó estúpido sin que te dieras cuenta. Ahora es mi marido. La primera vez que nos desconocimos fue cuando llamaste para decirme que andabas con otra mujer.
¡Vámos, no seas tímido! Eso ya paso.

        Cuentame en qué momento descubriste tu fascinación por las máscaras. Lo mío fue en la infancia y con resquemor. En un evento de danzas regionales se explicaba el significado de los atuendos antes de cada danza; tras la explicación del significado que se le daba a las máscaras, a cada máscara, había algo de sobrenatural que se posecionaba en dichos artefactos, entonces, fue demasiado para una mente infantil sobre ponerse al impacto de la primera impresión.

        Hoy ha sido un día de gran improductividad, que raro suena esa palabra. No pude empezar algo concreto, ni limpieza, ni preparativos de nada, ni concluí asuntos en proceso, en fin, un desperdicio, pero viví, me ocupe de nosotros, tome un par de fotografías que no son la gran cosa, pero son algo para darnos cuenta del paso del tiempo, mi pelo crece desaliñado. Los niños siguen sin dejarse fotografiar, así que los resultados son estos.
Salió el sol, la temperatura atrajo muchos pájaros y ya se notan los brotes en los rosales de enfrente.

        Si no quieres hablar de máscaras, ya veo que te resistes, quizá quieras abordar otro tema, uno más directo, de la actualidad. Rusia y los Estados Unidos están aun en conflicto desde la situación en Crimea, Ucrania, que Rusia reclama como suelo ruso, y muchos ucranianos están de acuerdo. A mi se me hace que ese reconocimiento de Ucrania a Rusia, es con el fin de debilitar la posibilidad de que USA quiera imponerse como aliada de Ucrania, para engordar su poder contra cualquiera de las otras potencias fuertes en la economía, especialmente Rusia, rival desde la Guerra Fría.
Aunque no escuches hablar mucho sobre ese conflicto en estos días, el conflicto sigue, es otra guerra fría, en receso.

         ¿Lo ves? no es tan difícil hablar de máscaras. La política es otra máscara de la modernidad. Si yo fuera tu, el artista artesano, haría una máscara para representarla.



Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Reloj de Arena



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Cuando era adolescente me gustaba pensar que nuestras manos
eran un reloj de arena, por donde pasaba el mundo, por eso nos gusta tocar, los infantes quieren tocarlo todo; incluso se meten el mundo a la boca.

En este reloj las horas se filtran poco a poco hasta la hora de la vida,
ese pujido constante de la existencia.

Hay un librito que nunca pude escribir, la vida era demasiado cruda entonces.
Ahora escribo, lo escribo después de pasarte la mano por la espalda
y sentir ese repentino escalofrío que te recorre.
Has de saber que no escribo de mi sino de ti, escriben las manos de arena, escriben los granos de la vida, porque hoy escribir no es un acto meramente narcisista, escribir es mirarte a los ojos y saber
que mis ojos son el manantial donde te miras,
o acaso un pabellón de batallas entre ángeles, depende.

Los ruinosos deprecan sobre su vida; también la deprecación es un grano de arena,
un invento honesto del cual dicen ellos vale la pena maldecir.

En la ciudad se codean los instantes, este libro no escrito los convoca como recuerdos exiliados en el tren, ¿recuerdas?
o una copa llena que espera en la mesa de al lado. Y en vida todo, todo pasa por nuestras manos
florecientes, desahuciadas.


Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.


miércoles, 29 de junio de 2016

EN ALGUNA PARTE DEL MUNDO ES MEDIO DIA



          Mañana salimos a lo que será el último tour de navegación con James. Debo estar en la marina a las 12, medio día, en lugar de a las 11 como habíamos acordado originalmente, no sé en qué estuvo el cambio y francamente, me importa un comino. Empezaremos el verano velas al viento.

          A Lauren, mi mujer,  le parece ridículo que vayamos a navegar el velero alrededor de Hampton, es una ciudad pequeña en la península “¿Vale realmente la pena todo el tango que toma la preparación para esa corta travesía?” Y es todavía más increíble que nos tomará tres horas más o menos. Encallaremos en algún lugar para pasar la noche, y el domingo otras tres horas de regreso, lo que equivaldrá a navegar seis horas en total. En carro el mismo recorrido tomaría solo 30 minutos. No esperen que ella comprenda la inspiración del marinero. Personalmente, no soy marinero, pero hemos llevado amistad con James por muchos años, lo he acompañado en varias ocasiones, a veces navega por unas horas y se regresa, otras veces, como mañana, la travesía implica un par de días. La más larga nos tomó una semana.

          Espero que esta vez no nos alcance una tormenta como la vez de Cape Charles: Estábamos prácticamente en alta mar,  era temprano y ya veníamos de regreso cuando a lo lejos vimos que de pronto las olas se convirtieron en enormes paredes verdes, las nubes pesadas se pusieron más oscuras que nunca, y no tardó la lluvia en caer a chorros, obstruyendo la maniobra de las velas, que entre el viento de más de 25 nudos y las feroces olas, se movían de lado a lado; en dos ocasiones estuvo a punto de volcarse el velero enrollado en las olas. Nosotros nos caíamos, nos levantábamos, corríamos de un lado a otro, estibando una vela y desestibando la otra, girando el mástil conforme nos era posible para estabilizar la nave, pero el viento no permitía mantenerlo en una sola posición. La noche anterior habíamos bebido hasta quedarnos dormidos, esa mañana yo traía una cruda tremenda y el cuerpo no tardó en sentir la debilidad.

          Las sacudidas impedían adivinar de donde llegaría el siguiente empujón fuerte, así que enrollamos y dejamos las velas por la paz.

          Esa vez, James perdió su conocida serenidad de hombre en tierra firme y su modo monosilábico que a veces me desespera; maldecía como endemoniado. En una sacudida, caí literalmente vaciado del bote, de no ser porque a pesar de sorprendernos la tormenta, y no dar tiempo de ponernos las mangas de hule, James insistió en que lo primero y más importante era atarnos por la cintura con cuerdas más o menos largas, que nos permitirían maniobrar a lo largo y ancho de la superficie del navío, esto debe ser procedimiento estándar del marinero.

          Mientras yo me debatía con las olas gigantes, el viento, la cuerda mojada, el cuerpo entumecido, las manos escareadas y la fuerza del agua para regresar al velero, James seguía maldiciendo agarrado al timón, más por medida de protección que por otra cosa, una vez enrolladas las velas desistió de cualquier otra maniobra, pues ni con el motor era posible mantener el bote en control. Aquello era una vorágine de agua y viento y movimiento incesante, nuestras voces se perdían en el bufar de los elementos, era inútil gritar o tratar de escuchar los gritos de James que seguía farfullando desde el timón. No sé cómo resistí.  Tarde o temprano y de repente, así como llega la tormenta de pronto llega la calma. Me tomó lo que pareció una eternidad para salir de la conmoción, tirado en la cubierta donde me arrastré y me arrastré hasta quedar como lagartijo muerto un rato, en cuanto sentí arder los moretones que me dejo la caída y supe que estaba vivo.


          Cuando por fin, la lluvia ceso por completo, James y yo nos miramos extenuados de un lado al otro del velero, se nos ocurrió decir al mismo tiempo “¡Uff, estuvo cerca!” oírnos decir las mismas palabras nos causó reír a carcajadas, la mía un poco débil “Ésta fue una hija de la chingada” increpó James, refiriéndose a la tormenta y aventando me una lata de cerveza desde la heladera “toma, para el susto” “Pero no son ni las doce de la mañana” replico yo que no acostumbro beber antes del medio día “Si te hace feliz saberlo, en alguna parte del mundo son las doce”


Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

Nota: amigos, mi computadora está fallando, no he podido encontrarle la solución para ver blogs sin que se me congele, esa es una de las razones ajenas a mi por las que he estado ausente. Espero que se pueda ver este post que he hecho con mucho cariño para los amantes del relato.

viernes, 24 de junio de 2016

ESTIVAL








Abre su flor de lili
mostrando intricados santuarios de luz,
el perfume impregna la habitación
del ensueño sempiterno.

Con el corazón en la boca,
enervado por la fragancia
 despierta, cuerpo
partido por un rayo del amanecer,
alienta el fantasma
de la hermosa flor;
en la mesa, el computador inverna.

Al abrir nuevamente
las persianas que separan el mundo de los ojos,
tiende los brazos
contra la luz ciega,
que obstinada pule las formas,
e intenta explicarse de donde proviene
aquel perfume,
aquella sensación
en el cuerpo
de haber escalado montes de niebla,
tan extraña,
tan suya.


Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.