miércoles, 15 de octubre de 2014

Muertas Otoñales







Sera porque a mí me gusta mirar las voces del otoño,  mirar sus movimiento tendencioso y sentir,  pienso que las hojas secas sobre el pasto, no son basura, que hay que arrastrar con la arañita de alambre desde todas las esquinas, para formar una montaña crispada,  meterla  en una bolsa negra y depositarla en el basurero, o en la parte trasera, fuera de la vista y si es posible, fuera de la propiedad…

Son muertas y esas muertas son respetables, su caída cuenta ininterrumpidos arrebatos de belleza,  la delicadeza del cuerpo comprimido al filo de la forma, en comparación ¿Qué peso tienen los prejuicios de arruinar el prado verde que vendrá,  de lo que se les acusa a ellas,  al acumularse secas, donde luego caerá la lluvia y las empapará dejándolas pesadas para lo que el pasto pueda soportar? Sin contar que los perros orinan allí.

Sera porque a mí me gustan las voces del otoño, la respuesta es obvia.

Que sí, que vendrá el invierno y las muertas acumuladas en capas, privarán al pasto del sol. Sus cuerpos comenzarán a descomponerse en manos de los elementos, sin la luz solar, los brotes nuevos del césped no superan la blandura del recién nacido. Finalmente, los pequeños filamentos perecerán bajo una serie de capas de cuerpos descompuestos, pero esos mismos verdugos nutrirán el suelo.

El viento, entre aves y corrientes no para de jugar a tocar instrumentos y olores, de mañana a tarde arremolina sus cascadas de música en las cabelleras. La brisa es una música de baja frecuencia que puede oírse mejor con los ojos cerrados, así como el rumor de las hojas puede oírse mejor con los pies descalzos.


Será porque a mí me gustan los roces del otoño…



Texto e imagen: Beatriz Osornio Morales

viernes, 10 de octubre de 2014

Entre Actos






Entre Actos

Este libro tuvo su buen principio y un buen final. No tanto se puede decir del intermedio, la obra de teatro,  en lo que a teatro se refiere, la encontré  un tanto vana,  además está  narrada en un lenguaje arcaico, victoriano quizá, (se sabe que Virginia Woolf fue admiradora de la literatura de dicha época de pompa y realeza inquisitoria) con todo y eso, es una obra de teatro llena de lugares comunes. Realmente hay opiniones opuestas respecto a la novela en sí, pues fue la última novela escrita y publicada en 1941 donde reina una atmósfera anticipando la Segunda Guerra Mundial. Hay quienes afirman que el tono apunta en cinismo hacia la historia británica, tal vez de allí que su lectura a ratos se encuentre vana.

Lo que sí hace honor al título del libro es la forma en que se descubre la audiencia, se va revelando poco a poco entre un acto y otro, entre reacciones morales y afinidades de personalidad. Alternativamente se va descubriendo e identificando nuevos personajes, que en su lugar juegan prácticamente el lugar de las personas. Un gran merito a la autora que deja a los personajes  expresarse con libertad considerable, dadas las circunstancias.

En este trabajo hay varios elementos sugestivos que tocan al espectador, por ejemplo, las palabras que caen desde el escenario en la audiencia como gotas de  lluvia,  hacen reacción, mueven, impulsan la vida interior de cada persona en la audiencia, de alguna manera la autora nos lo deja  ver. Otro detalle lírico que me quedará en la memoria por largo tiempo, es la imagen de  los árboles atestados de pájaros, convertidos de pronto en rapsodias.

Es un libro con poca trama (como no sea la teatral) pero colmado en detalles de imperiosa belleza, algo que con frecuencia escapa a las palabras.

Podría concluir, de gustarme las conclusiones, que en este libro, la visión de la audiencia es más bella que la de la actuación. Quizá no sea solamente en el libro ¿pues cómo se compara la belleza que percibe el espectador y la que percibe el actor?



Beatriz Osornio Morales. imagen de la red.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

El contorno de las palabras




D e tanto hablar
las palabras se llenan de agujeros.
Cuando eso sucede
me las pongo de medias.
Es allí donde sus tejidos
cual ojos de animal oscuro,
se consuman;
circulo sobre circulo,
piel sobre piel,
piquetes de avispa,
cráter en fragancia de canela.
En el andar
van descubriendo las palabras,
un lado más de mi contorno
ilimitado…fluye.



Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

DEL MITO O COMPLEJO DE SÍSIFO


 





















En serio, había pensado hacer un  ensayo decente  sobre el último libro que leí de Camus “The Myth of 
Sisyphus”, que por cierto más que una historia, es una colección de ensayos sobre distintas cosas, temas,  en un contexto encaminado a estudiar el absurdo humano,  primordialmente. Lo leí hace unas semanas y ahora que me siento a llevar a cabo el propósito, resulta que solamente rescate dos o tres citas de todo el libro, no porque el libro sea pobre en contenido, no, al contrario, creo que es rico y denso, pues la riqueza de la mitología ya es de por si densa en un tiempo presente,  ocupado en digerir tantas guerras y tristezas y corrupciones que dejan las guerras y que nomás no se acaban. Otra razón es que habiendo terminando de leer un libro, los bordes filosóficos y escénicos que bien encajan mientras se lee ávidamente, se van decolorando con los días, y fuera de contexto las imágenes pierden fuerza y agudeza. Pero no quiero dejar pasar la oportunidad de compartir con ustedes un poco de esos pensamientos.

Las siguientes citas fueron traducidas en mi mente mientras leía, por tanto, si encuentran erratas de cualquier tipo, acepto la responsabilidad.

Del ensayo de “Paredes Absurdas”

“Y todo el conocimiento sobre la tierra no me dará nada para asegurarme que este mundo es mío. Usted me lo describe, y me enseña a clasificarlo, enumera sus leyes y yo en mi sed de conocimiento, admito que son verdad. Desbarata su mecanismo y mi esperanza crece, en la etapa final, me enseña que este universo maravilloso y multicolor, puede ser reducido al átomo, y el átomo mismo puede reducirse al electrón. Todo esto es bueno y espero que continúe, pero me dice de  un sistema planetario invisible, en el cual los electrones gravitan alrededor de un núcleo, me explica este mundo con una imagen. Entonces me doy cuenta que se ha reducido a poesía. Nunca lo sabré, ¿Tengo tiempo de indignarme? usted ya ha cambiado de teorías, así que la ciencia que iba a enseñarme lo todo, termina como una hipótesis. Esa lucidez se funda en la metáfora, esa incertidumbre es resolvida en una obra de arte”

Del ensayo de El Mito de Sísifo:

“Ya ha comprendido que Sísifo es el héroe absurdo. Lo es tanto a través de sus pasiones como a través de su tortura; su maldición a los dioses, su odio a la muerte y su pasión por la vida lo hicieron merecedor de ese innombrable castigo, en el cual el ser entero es  esforzado para lograr nada. Este es el precio que se debe pagar por las pasiones de esta tierra…() Los mitos fueron creados para que la imaginación respire vida en ellos. En cuanto a este mito, uno ve meramente todo el esfuerzo de un cuerpo esforzándose por levantar la enorme piedra, para rodarla y empujarla cuesta arriba cien veces y más, uno ve la cara desfigurada, la mejilla pegada a la piedra, el hombro rosando la masa cubierta de barro, el pie levantándola, el recién comienzo con los brazos extendidos, la seguridad completamente humana de dos manos cubiertas de tierra. Hasta el mero final de este largo esfuerzo, medido por un espacio sin cielo y un tiempo sin profundidad, el propósito es alcanzado. Entonces Sísifo ve la piedra rodar hacia abajo en unos instantes, hacia el más bajo mundo, desde donde tendrá que volver a empujar hacia la cima”

Del Minotauro:

“Hay algo implacable sobre los desiertos. El cielo mineral de Oran, sus calles y árboles con capas de polvo –todo contribuye a crear este denso e impasible universo, en el cual el corazón y la mente nunca se distraen de si mismos…() Los libros son escritos en Florencia o Atenas. Esas ciudades han formado tantas mentes europeas, que deben tener algún significado, tienen los medios para conmover hasta las lágrimas o enaltecer, ellas aquietan cierta hambre espiritual de quien el pan es la memoria. Pero  ¿Puede uno ser conmovido por una ciudad donde nada atrae a la mente, donde la mera fealdad es anónima, donde el pasado es reducido a la nada?”

Decía Camus que el absurdo es cosa de lo humano, no existe fuera de la humanidad, así  que imagino que en todo caso, el absurdo también muere con el hombre.



Beatriz Osornio Morales, Imagen de la red.


lunes, 1 de septiembre de 2014

De un Domingo de Nostalgias





Imagina el viaje de la espuma 
al romper en la orilla del mar, 
se pueden sentir 
en los pies descalzos sus distancias
y al mismo tiempo su cercanía.

Su caricia es lo más cercano 
a un aliento de plenitud,
su distancia es absorbida por la porosidad
de la arena.

Las distancias se sortean echando espuma,
mientras una caricia permanece
en la memoria de tus pies.





B.O.M. imagen de la red.

lunes, 25 de agosto de 2014

Detective de Sueños

Esta historia le tomará un poco más del tiempo ordinario para leer hasta el final, si dispone de él bienvenido. Si prefiere regresar después, está bien, creo se aprecia mejor un cuento que se lee de principio a fin, que si se lee de prisa o a medias. 


DETECTIVE DE SUEÑOS


       No, no me observo mientras duermo como lo soñé un día,  aunque reconozco que me gustaría  poder hacerlo, así que una noche preparé café.
Para mantener despierta  a una persona toda la noche,  y poder descubrir el mecanismo de los sueños recurrentes que venía teniendo desde poco tiempo  después del accidente,  necesitaba por lo menos 500 gramos de grano molido, pero no había café en la casa,  así que puse una olla de agua a fuego lento y me apresuré a la tienda.
      Había contratado un psicólogo que se hace llamar “el detective privado de los sueños” conocedor del asunto, según su anuncio en la sección amarilla donde lo conseguí. El anuncio me pareció sobresaliente del resto por la simpleza en que está redactado:
“ Si persigue sueños sin conseguir alcanzarlos, Si desea encontrar sueños fugitivos,  Si le asecha la sombra de misteriosos sueños, o si tiene sueños recurrentes que le aterran  y desea revelar el misterio de su significado, no lo piense más…llame al Tel. 755-2230  de día o de noche le atenderemos”
     Cuando regrese de la tienda ya hervía el agua, lista para agregar el polvo insómnico. Subí la flama a la estufa;  el hervor no tardó en resolver los gránulos y,  el intoxicante aroma del café pronto inundó de la casa.
El detective llego a los pocos minutos. Era un hombrecillo flaco de peculiar apariencia,  barba tupida y oscura, estatura regular a baja para un hombre, tez almendrada y pelo crespo relamido hacia atrás con alguna sustancia briosa, vestía un traje oscuro.  Al abrirle la puerta, de inmediato uno se imagina un Freud joven. Pero el nombre que dio no tiene nada que ver con la imaginación. Dijo llamarse El Sr. Martínez.
Habiéndose instalado mi detective secreto, café en mano, me desvestí como si estuviera sola. Saqué del cajón de la mesita de luz,  la ropa ligera de dormir, en octubre puede haber todavía una que otra noche calurosa. Miré al espejo, lo que no hago nunca, pero esa noche era distinto, me sentí como cuando alguien sale de casa y de pronto tiene el presentimiento de que no volverá, regresa de la puerta y se despide de las personas con un beso, o ya en la calle voltea a mirar la casa por última vez.
     Por fin, me metí entre las sábanas limpias, cerré los ojos con la respiración un tanto agitada. Hasta entonces, el detective había sido paciente infiriendo apenas una que otra respuesta monosilábica a mis preguntas: Sí, No, Quizá. Esas eran sus respuestas. Estaba yo pensando en eso, abandonándome poco a poco a la suavidad de las sábanas,  cuando de pronto,  oí el ruido de sirenas de la patrulla que ya circundaba la escena. El detective toma su radio y acercándolo a su boca, comienza a hablar mientras presiona el botón trasmisor.  “Primera fase del sueño: Expresión de repentina agitación” se retira la grabadora y la coloca sobre la almohada con el micrófono receptor hacia la mujer dormida. Era un caos, no sé de donde aparecieron todos esos carros. Grito, grito fuerte pero nadie parece oír, estoy atrapada en el carro volcado, el cinturón de seguridad está atorado. Grito más fuerte. En eso noto que alguien más está junto a mí, es un hombre, no reconozco su cara, la tiene volteada hacia el otro lado, como tronchada, también está herido. No puedo más, el cuerpo todo me duele y algo no está bien con mi pie izquierdo, no puedo moverlo. ¿Porqué nadie de entre  todos esos carros viene al auxilio? Grito al recordar un nombre, grito aterrada, “es Andrés” repito como loca, “es Andrés” Luego, todo es oscuridad.
     La mañana siguiente la alarma del despertador no sonó,  desperté tarde y con el cuerpo adolorido, como cuando has hecho ejercicio o te han puesto una paliza. Ya había salido el sol y por poco no alcanzo el tren para mi trabajo.
     Durante el día no recordé nada de lo que había ocurrido la noche anterior, hasta que, después de un largo día de clases ajetreadas y juntas con padres de familia, llegué al cuartito que rento. En mi portafolio encontré un sobre cerrado, lo abrí de inmediato y no podía creer lo que estaba leyendo, hasta que leí el encabezado recordé lo que había ocurrido la noche anterior, mejor dicho, parte de lo que había ocurrido. El encabezado en la carta leía: Significado del sueño recurrente: “Temor a perder a un ser querido”
Sin dar crédito absoluto a lo que acababa de leer, arrugué el papel y lo tiré al contenedor de la basura junto con el sobre. De pronto me di cuenta de que ahora yo tenía mi propia teoría sobre los sueños y no necesitaba un diagnostico para entender me a mí misma.
     Es posible que en los sueños no se nos presenten las escenas detalladas con la fidelidad de las experiencias vividas. Un recuerdo es más simple de contar, así que lo contaré.
Iba sola en el momento del accidente donde el conductor del otro carro murió, según la ley,  salí libre de cargos porque las pruebas señalaban que había sido la otra persona quien provocó el accidente al pasarse la luz roja. Con todo y la determinación de culpabilidad, el hecho dejó en mí además de unas cuantas lesiones físicas, secuelas de trauma. Después de eso empecé a tener sueños parecidos, que de tan parecidos pensaba yo que eran el mismo, salvo algunas variaciones,  también soñaba  repetidas veces que venía una mujer mayor a mi puerta y me entregaba un objeto irreconocible, otras veces eran fragmentos del accidente lo que traía.
     Vaya a saber si un diagnostico cure las emociones vividas, o simplemente el tiempo dirá.


Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.


lunes, 18 de agosto de 2014

CANDIL


Y ese claro oscuro
puerta,          oído,        secreto
que todos cruzan,
Remolino
lunar
                flota
precipita
acaba en estruendo.
Yo
que estoy de este lado
quizá,                  me dijeron del otro
         estoy
como después de pasar por un filtro
de ese oído.
Antes de afinar            la voz
que lo pronuncia             a uno
le nacen piernas
              y la extremidad del corazón,
allí
brotan                   a  cada brote
las hebras
               del sueño  de la muerte.
¿Qué es ese resplandor?      otro candil
para cruzar

el  oscuro gigante.     


Beatriz Osornio Morales