viernes, 17 de febrero de 2017

Mujeres en el pasillo



Algo indeseable debe haber ocurrido. Mrs. Keener, una de las maestras de kínder  corre  por el pasillo con cara de pánico, la acompaña  su asistente, Ms Lawson.  No sé de donde  vienen pero van en dirección al salón.

 Pasan junto a mi tan a prisa que al encontrarlas no tengo tiempo de preguntar qué pasa,  ni  puedo estar segura de que me vieron siquiera.

Me quedo perpleja, la mandíbula al pecho, mirando cómo se alejan por el pasillo,   más adelante se encuentran a Ms. West, otra asistente de maestros, tampoco se detienen y pronto también aquel encuentro es  pasado, sin embargo a ella le instruye Ms. Lawson de paso sobre qué hacer con los alumnos de Mrs.Keener. –Que alguien vigile a sus niños, tengo que llevarla a su casa- grita  –Estan en el laboratorio de computación- ¿Qué paso?- inquiere Ms.West –Tengo que llevarla a su casa- repite Ms. Lawson sin detenerse. Siguen corriendo, ella sosteniendo a Mrs. Keener por el brazo derecho, y Mrs. Keener con la mirada fija en un lugar distante,  frente a algo inevitable. Ya se han perdido en la esquina.


Espero a Ms.West para ofrecer mi ayuda y de paso ver si es posible enterarse de algo, pero ella también actúa como si yo no estuviese allí. Qué raro. ¿Habré muerto sin darme cuenta? pienso inmóvil, mientras las mujeres desaparecen del pasillo como un aroma de otro tiempo.

Beatriz Osornio Morales.

sábado, 4 de febrero de 2017

METONIMIA Y SINECDOQUE




La mano pequeña 
sostiene una pluma,
el contenido de la mano
insiste en ablandar un mármol,
con ojillos desiguales
alegría triste
en la boca.

La sombra del mármol
en su dureza de pómulos fríos,
muestra vulnerabilidad
de vidas transcurridas,
más no vacías.

Hay esperanza para la pluma.


Beatriz Osornio Morales.


Como comprenderán me ha estado inquietando el tema de los muros, publiqué un pequeño razonar en aquella ventanita que espera tu vista:Pongo el enlace a continuación pero si no funciona, en la barra lateral esta abierta esta misma ventana con el título PARA EMERGER UN DIA. Gracias.



https://osorniobeatriz.wordpress.com/2017/01/29/despues-de-tantos-muros/

viernes, 27 de enero de 2017

QUEMA EL SILENCIO


Resultado de imagen para el instante


Hay vacíos que te pueden llenar,
así como hay plenitud que te vacía
al instante... el recuerdo.

Para regresar vacíos a la línea de fuego
donde el silencio quema,
servir una sinfonía de espuma
fragante, ángel mío,  mitigar la sed.
A la ciudad del tedio
entregamos una vez más,
la sed de la carne.

Todo está sin memoria
esta noche,
puedo escuchar los latidos
del corazón en la piel,
sopesar el ruido del refrigerador,
el recuerdo ausente, la secadora en el día,
la podadora del vecino a tres casas,
un tick tack sin reloj;
música, después,
el arpa en el árbol
de la noche.

El sonido es justo...
yo subo contigo
al columpio de la sangre,
cuando me besas
en silencio.

Hay vacíos que te pueden llenar,
como plenitud que te vacía...
el adiós, los adioses al instante.





Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.



lunes, 16 de enero de 2017

Órbitas


 Resultado de imagen para barcas al horizonte rojo

Mi diario precisa  letras pequeñas, contenidas en las líneas rojas del cielo raso y el horizonte terrenal. Un sol incandescente irradia de algún punto invisible, esa luz rojiza delinea la hoja blanca de mi diario, marcando  ardientes espacios en ansias de ser poblados.

Las naves viajan en  trayectoria horizontal, pensando que es una ascensión su vuelo, y que tras ellas, su ala oscura ensombrece la hoja.

Así viajan los astronautas, con la esperanza de que sus signos trazados, sean la señal de regreso a la tierra.
Estas letras extraviadas en el infinito espacio de la línea, desearían caminar al comienzo de su travesía, como se instalan las palabras maceradas en la frase,  con la esperanza de retornar al principio. ¿Quién sabe si habrá otros seres orbitando el cosmos, buscando el arribo a su tierra prometida?

Quizá no seamos las únicas entidades solitarias en busca de otros, quizá no sean estas palabras, astronautas desertados de su órbita. Las palomas regresan.


B.O.M. imagen de la red.

sábado, 7 de enero de 2017

Entre el Sueño y la Muerte

Resultado de imagen para movimiento de labios

¿Es verdad que me necesitas?
La sola idea contradice a la realidad de no saber nada; yo no sé nada de ti
y tú no sabes nada de mi, creo que no, pero
¿Cómo es que veniste a decirme que me necesitas de veras?

Por primera vez en nuestras vidas te atreviste,
abandonado a mis brazos y yo sostuve
tu cuerpo enamorado, lo sostuve de rodillas.
Te preguntarás porqué contestar con tanta premura;
querido, a mí la vida me viene a prisa,
ya estuve muerta una vez y sin darme cuenta.

No quiero que otra vez llegue la hora
y tenga cuentas pendientes, aunque....
quién sabe, a la mejor no importa cuanta premura y precauciones
se tomen, cuántas preguntas se apresure uno a responder
o a preguntar, la muerte siempre deja
preguntas sin respuesta.

Me adivinaste los sueños,
hasta unas fotografías mandaste, tú en tu rostro interno,
ese rostro diabólico y travieso que presumes.
Aun no contesto a tu correo pero sé y quiero
que sepas que te creo.
Todos tenemos no solo un rostro interno
sino muchos rostros
y tenemos también la libertad
de mostrar el que mejor nos parezca
la máscara proyectora,
para el resto,
bastará leer el movimiento de los labios.



B. O. M. imagen de la red.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Cualquier Diciembre



Resultado de imagen para miró

Este diciembre es otro extraño que llega por primera vez como el año pasado,
con patrullas de emregencia y su tela de hielo en los patios.

Al otoño lo hechó de la casa, se ha ido a un país donde todos tienen hambre y comen rocas de peces en una lata.

¿Quiénes son todos? Todos son unos cuantos en el muro de lamentaciones, se desnudan de brazos al árbol.

La claridad parece tierna posada en la pared de las casas.

Diciembre está solo como hace once meses, solo como ayer, como cuando se marchó el otoño sin palabras. La única nota de despedida que dejo, fue la hojarasca. La leí todos los días por semanas en el patio, hasta un día que regrese a casa del trabajo y ya no había hojas. Alguien había limpiado, alguien había organizado, alguien había barrido y tirado el otoño a la basura.

Es diciembre y es indudable el invierno Es tan raro este mes, tan primitivo, qué digo...tan civilizado. Voy a salir de compras metida en mi abrigo. No me alcanzará el viento.

Espero encontrarte uno de estos diciembres para tomar café, sin prisas.



Beatriz Osornio Morales. Imagen de Joan Miró.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Sobre el Final del Día

Sobre el Final del Día

Siempre escribo sobre el final del día, aun cuando es madrugada o medio día, siempre es hoy, y el ciclo de luz se cierra, o se abraza a una sábana negra donde borda estrellas. El caso es que es el final al principio, y al fin, ¿ven?.Escribo por eso, porque el tiempo expira en su continuidad, y yo busco un equilibrio en su caída y en la caída de cada instante.

A veces solo quiero describir la realidad atrapada en mis pijamas de rayas café oscuro y claro, intercaladas con rayas de azul. Quiero atrapar su olgada forma en corte recto, es ideal para explotar la frescura del algodón peinado. Así los que lean, recordarán mi pijamas. Esa es la única realidad que escapa o prolonga el final. Afortunados los que pueden escribir sobre la plenitud del instante en los objetos, aquí y ahora, que por cierto, eso también es el final porque ya paso.

Esa es mi historia con el tiempo, tan cómica como un perro persiguiendo su propia cola. Con decirles que mis peores pesadillas son relacionadas con el tiempo, mi imposibilidad de alcanzar la hora del tren, el autobús, la llegada a una carretera, la llegada a un lugar donde me esperan a tales horas, y yo veo de lejos como se escapa el instante sin que pueda hacer nada, aunque corra y corra, y sienta que se me sale el corazón por la boca o por los ojos, el tren se ha ido, el camión partió, el lugar se aleja. Me despierta la sensación de no poder soportar esa realidad, a veces despierto sudando a chorros y con miedo de volver a quedarme dormida, porque cierro los ojos y el sueño comienza nuevamente, así que me levanto, voy a la cocina, o simplemente doy una vuelta por la casa tratando de pensar en otra cosa, hasta que el inconciente se descuide para engañarlo con otro sueño.

Y para no variar, aqui les dejo esto que termina escuchando una canción de Dead Can Dance, like opium. Un placentero final ¿no?


Bueno, el gusto se rompe en géneros. 

Y para terminar, tengo el placer de comunicar que he abierto otro espacio para hablar de música, mejor dicho de algunas canciones y libros en particular que me dejan con alguna impresión o inquietud urgente, no escribo sobre cada canción o libro que se topa conmigo, He subido pocas cosas, a diferencia de que aqui escribo sobre el final del día, allá el blog está en pañales, pero ya iré poniendolo al día. Si gustan pasar a darme suerte, bienvenidos:



Beatriz Osornio Morales