miércoles, 19 de agosto de 2015


REMESA




Hoy mientras desayunaba como muchas otras veces, hojeaba distraídamente una revista, más por costumbre que por ganas de leer. Se trata de el penúltimo número de TIME.

 En fin, como no tenía mucho interés en leer una epopeya, me detuve en un artículo cortito, casi insignificante, con el título “En la Arena” de Joe Klein. El tema principal es que “El congreso votará en Septiembre sobre el acuerdo de sanciones al programa núclear de Irán” Wait a munute! ¿Que no, el acuerdo se llevó a cabo hace poco más de un mes, entre USA, Rusia, China, y algunos países de la Unión Europea? Entonces el voto ¿No tendría que haberse ejecutado antes del acuerdo? O es que como los republicanos esperaban otra invación, no quedaron contentos con los resultados, y ahora se agarran de allí para sus alegaciones contra la decisión que su presidente tomara en materia de política internacional, como si no tuvieran otros asuntos importantes que legislar, invierten tiempo y dinero de los impuestos en remasticar a Irán. Eso, y otra cosa me llamó la atención del artículo, la forma provocativa en que está construído, la especulación de que si el acuerdo falla e Irán hace trampa, USA quedará ante el mundo como una nación débil en poder, como si el acuerdo hubiése sido 100% made by Obama. 

Me pregunto si esta táctica de escritura, es solamete la opinión personal y provocativa del periodista autor, o si en realidad es la opinión pública en general respecto al asunto y respecto a la importancia de una imagen internacional, lo cual sería más grave de lo que parece, pues una postura así, solo se adopta ante los oponentes, en situación de oposición , en tema de conflicto bélico, donde la imagen que se proyecta ante un enemigo, es una vital forma de controlarlo. A mí me gustaría pensar que es parte de la forma de mofarse de un partisanísmo crónico que se vive de momento aquí y que mantiene distraída a la opinión pública en otros asuntos momentáneos. Que si el circo de Donald Trump, o la espectativa de los documentos clasificados que mal manejara Hilary Clinton en su gestión de secretaria de estado...pero volvamos al asunto de Irán.

¿Usted qué opina?



Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.


miércoles, 12 de agosto de 2015

DESHORA



De pronto hallamos los
nombres enrarecidos<
Una atmósfera distante se apodera de ellos
al decirlos
los días
y las noches desbordan recuerdos
aunque somos nosotros
los que nos entregamos a la vida
por libertad propia
o por inercia
nos envuelve un rapto de luz primera
cual gotas de rocío al amanecer
y hay días que
al pronunciar nuestros nombres
nos parece oír el ruido de un animal extraño.

No podemos reconocernos ya
mientras hablamos en este puerto de la ciudad.
Es tan extraño el presente
como si esta hora fuese otra estación
de otro año en curso
avanza entre gentes que se mueven
con la urgencia del reloj y la economía.
Una mujer se sienta a tomar café sola.

Los nombres
llegan a saberse de memoria
son las voces
que distan en significado.

Un desconocido me habla directo a los ojos
que quedan extrañados
por sentimientos de tinieblas
clarividencia y asombro
de cuánto parecido hay entre nosotros
este instante y el que no recuerdo.

Has alcanzado insignificantes logros
a ti te apasionan
y a mí secretamente me enorgullecen
a boca de jarro.

Qué raro nombre tienes.
El de siempre
desconocido epíteto del amor.

Te sucede lo mismo conmigo.
Reconozco tus demonios que me visitan
cuando quieres tocar alas de mariposa
me confunden con ángel desnuda
pero
los demonios no saben qué palabra
nombra a las mariposas.

Así vivimos.
Tú allá y yo aquí
repitiendo nuestros nombres
en la distancia.
Y a veces nos perdemos
en el torrente de nuevos nombres
pronunciados a deshora.




Beatriz Osornio Morales.


Espero que este poema no llegue a deshora por sus vidas. Saludos.

lunes, 3 de agosto de 2015

Entre la mañana y la tarde



Aun las frases quebradas son indicación de que hay algo vivo aquí, donde todo estaba inerte, sumido en el silencio. Después de todo no fue imposible jugar a las palabras, hacerlas salir y entrar por una ventana mediocre, pequeña para el tamaño del edificio, por donde solo una esquina de techo y pared con la oscura fronda de las coníferas, entran en esta mañana nublada donde muchos sin saber, estamos instalados. Los alambres de la electricidad dividen el paisaje en cuentas horizontales que también se cruzan a medias con las palabras. Pero una lámpara apagada en el poste y otra incrustada en la pared del edificio, son los únicos elementos que entran completos en el marco del ojo. Afuera todo parece escueto,  aquí adentro, la vida bulle de salón en salón, provocando mis nervios al punto de una emoción creativa cada minuto más irresistible; observar es siempre un buen estupefaciente contra la ebriedad del vacío interior, los cambios repentinos de planes, la fuerza de la corriente del sistema humano o el auto desconocimiento.

El salón de clases es un enjambre de voces cuando se suponía ser una tumba por el examen nacional de fin de semestre. Al parecer les jackearon el sistema computacional y los administrativos están apurados en repararlo. La maestra de Mate está explicando ecuaciones en otro salón. Su explicación se sale de tono y traspasa las paredes y puertas cerradas. No es para mí. Lo de enseñar a chicos malcriados. Yo monitoreo la paz de los pasillos, para lo cual mato el tiempo escribiendo frases interrumpidas, mirando de una lado a otro, busco sin buscar, o sin saber qué, de la ventana a los muros, las filas de lockers, la bandera a mitad del pasillo, frente al reloj que lee 8:36 am, el am lo imagine yo, el reloj solo tiene números y manecillas. La pared es blanca con mosaicos color crema en la parte inferior. Sobre la ventana, en la pared hay un cuadro amarillo como fondo de un paisaje marrón, donde un velero con vela izada cruza justo frente al horizonte; podría ser amanecer o bien podría ser atardecer, el sol es gigante en relación a los demás elementos del cuadro. Al lado derecho del cuadro en mayúsculas y en forma vertical, también en rojo, se despliega la palabra POQUOSON, el nombre de este distrito.

Sincerándome, es fácil matar el tiempo con palabras. Antes de que empezaran los exámenes, pasó por aquí el director de la escuela, y viendo que me había sido asignado monitorear, señalo que debería haber traído un libro, un libro atestado de palabras naturalmente, es la mejor arma contra cualquier posible ¿Mal tiempo? Le respondí que había olvidado mi libro. Como no quedaba ya tiempo de bajar a la biblioteca a pedir uno prestado, decidí hurgar,  y hurgar los más hondos silencios, los cuales resultaron ser necios en mostrar mi debilidad para sacar algo de sus minas. Pero con algo de la determinación que solía poseer años atrás, logré juntar suficientes cuentas dialécticas, y extraer de mi polvoso estado mental estas frases sin pulir, quizá un día brillarían como piedras preciosas en una hermosa alhaja, quien sabe.

Por lo pronto, sé que ha sido embriagador sacar ventaja de un cambio desafortunado, escribir es mucho más estimulante que leer o asistir una clase donde la mayoría de estudiantes no quieren aprender, a esas alturas del año, Mayo 21 todos están hartos de cumplir con el requisito de asistir a la escuela día tras día. Estoy convencida nuevamente de que escribir es lo mío. Decidido y asentado.

Entre el horario de la mañana y la tarde, tenía media hora para comer y transportarme de la secundaria a la primaria, donde cubriría la segunda mitad del día. Estoy sentada en el carro frente a la escuela, espero y nuevamente la necesidad de matar el tiempo se agarra a las palabras. Leí lo que había escrito en la mañana, aunque podría haber tomado siesta, mi estado emocional está demasiado activo para dormir, que se friegue el cuerpo cansado, seguiré escarbando el paisaje y construyendo sobre silencios. Me encanta la música, ha comenzado a lloviznar y yo escribo apoyada en el volante.


B.O.M. Imagen de la red.

Aviso: Para aquellos que gustan  de la poesía y deseen pasar por el sol de los ciegos, les aviso que hay post nuevo, dejo el enlace para que lo visiten cuando tengan un espacio: www.elsoldelosciegos.blogspot.com

lunes, 27 de julio de 2015

Instinto Fugaz

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        El cerebro humano es tan rápido en su funcionamiento, que la formulación de reacciones aparenta ser fugaz instinto,  conforme surgen los versos, su elasticidad dual acaba en narrativa. Este post por ejemplo, era el final de unos versos que tenían que ver con la memoria, venir a ver en lo que acaba el final de un principio.

        Uno mismo no se da cuenta muchas veces de cómo pasa la mente de un pensamiento a otro, el asunto es que no entendemos cada función del mismo: Puede uno estar moviendo la mano sin pensar que lo está haciendo, o estar parpadeando, el corazón latiendo sin que uno sea consciente. 

     No se necesita la conciencia para respirar, gesticular o hacer uso del cuerpo, el cerebro, una parte oscura se encarga de ello ¿No es para sentirse traicionado o indefenso ante un desconocido? Tal es la naturaleza. Nunca lo viví más claro que durante los embarazos, todo ocurre silenciosamente en el cuerpo de la mujer, sin embargo, es allí donde se experimenta un algo, de que alguien debe estar a cargo de lo que sucede, se experimenta una presencia como recompensa a la soledad en la que nacen los hombres.


Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

martes, 21 de julio de 2015

TODOS SABEMOS DEL TIEMPO


La persistencia de la memoria, salvador Dali.

II

No es que de pronto el tiempo
arrancará en aleteos estruendosos
dentro de un reloj de arena;
o  se lanzara a la existencia desnudo
en su latido de péndulo,
los sordos también saben del tiempo,
lo que no saben es dónde oyeron
hablar de él.

Los ciegos saben del tiempo, pero
¿Cómo esos desarraigados de la luz
miden el tiempo, igual que la distancia?
Los desdichados,
 la única noción que tienen sobre  distancia
es el espacio entre sus piernas, y sus brazos
extendidos son la medida de la luz;
para ellos el único concepto de tiempo
es la oscuridad, un tiempo eterno.

Los mutilados saben del tiempo y es éste,
esa parte , la extremidad que les falta.
Con excepción quizá de los infantes
todos sabemos del tiempo;
sus vestigios,
su perversidad que horadamos
en nuestras prisas, la muñeca del reloj
nos acerca a la hora de nuestra muerte;
donde no hay tiempo más que para morirse.
Pero no queremos decirlo, sería patético,
sería sucumbir al derrotismo.
Preferimos  vivir convencidos
que  existe,
y que todos sabemos del tiempo.  
                              


Beatriz Osornio Morales

Para los que leyeron la primera parte, este es el desenlace de aquel proyecto que subi en el post anterior. Deseo que esten pasando un feliz verano.

miércoles, 15 de julio de 2015

Todos sabemos del tiempo

"Desintegración" Salvador Dalí

I

Una fecha más se cumple todos los días,
la conciencia de ello  lo vuelve inevitable.
Se buscan  antídotos contra el mal  tiempo.
Si es bueno que se detenga el momento preciso,
pero hay casualidades que no llegan
ni con la utopía ni en la  ciencia.
La rueda del tiempo no se detiene,
ha sido por los siglos invencible.

Los humanos hemos intentado  romper el absurdo
untándonos las miradas de los amorosos,
 la caricia,  el beso;
cortamos flores para evitar que se mueran
porque algo nos dice que entre los afectos
todo se salva,

al centro de la mesa o entre las páginas
de un libro, las flores están a salvo del frío,
del calor, el polvo y la ferocidad  del hambre;
un juego inverosímil quizá, y el invento del misil
pudo haberse gestado en charlas de café
a sabiendas del beso,

en medio de guerras nos ocupa enjugar
 lágrimas de hombres, mujeres y niños
sin otro recurso que
 el contenedor de las manos,
 la imaginación, los ensueños en esquirla
o la inocencia del recién nacido,
salvan todo eso, más, pero aun argumentamos

¿Quién estableció el asunto
del tiempo, cuándo?
¿Ya era y  lo descubrió  
un nómada en su aburrimiento,
lo percibió
como pájaro en vuelo?


Beatriz Osornio Morales. Imagen de Salvador Dalí.


viernes, 3 de julio de 2015

Estado Oscilante.



        Ese goteo afuera no es de lluvia. Es el goteo de la disolución. La nieve en el techo tarda en derretirse.

        El martes pasado nevó con intensidad considerable, tanto que cerraron las escuelas de los no sé cuantos distritos a la redonda.

         Hoy es sábado y por fin Salí de casa… maneje el carro a la biblioteca; al carro y a las casas les colgaban hielos transparentes de las orillas. Es corta la distancia de aquí a la biblioteca; un par de canciones en el radio sin anuncios, uno o dos milímetros de hielo derretidos y hemos llegado, proveyendo que los semáforos estén en verde y los hielos alargados y delgados. De aquí a la biblioteca hay tres semáforos.  En la biblioteca conseguí películas para ver en casa, es una suerte que te las presten toda una semana y son películas de actualidad.

        Me aburre tratar de contar las cosas que suceden en forma de diario, es como tratar de vivir la misma cosa dos veces y es que la vida no se detiene, por eso de las cosas que componen tus días mejor no hablar.

        En cambio el goteo que por momentos cesa allá afuera, inventa la lluvia aquí adentro. Pero no es la lluvia torrencial como decía, es el después de la lluvia, el olor a tierra mojada, las gotas abrazadas a las hojas, reverdecidas por un lustro de humedad, es la calma que viene tras la tormenta, y un recuerdo sentado junto a mí como único compañero, con el que hablamos largo rato. El recuerdo busca mis ojos solo de vez en cuando, sin que eso implique inconveniente para una armoniosa conversación, sin protocolos y sin conclusiones. Nos alcanzó el anochecer todavía charlando de las cosas comunes y no tan comunes ni corrientes de la vida.




B.O.M.