lunes, 16 de enero de 2017

Órbitas


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Mi diario precisa  letras pequeñas, contenidas en las líneas rojas del cielo raso y el horizonte terrenal. Un sol incandescente irradia de algún punto invisible, esa luz rojiza delinea la hoja blanca de mi diario, marcando  ardientes espacios en ansias de ser poblados.

Las naves viajan en  trayectoria horizontal, pensando que es una ascensión su vuelo, y que tras ellas, su ala oscura ensombrece la hoja.

Así viajan los astronautas, con la esperanza de que sus signos trazados, sean la señal de regreso a la tierra.
Estas letras extraviadas en el infinito espacio de la línea, desearían caminar al comienzo de su travesía, como se instalan las palabras maceradas en la frase,  con la esperanza de retornar al principio. ¿Quién sabe si habrá otros seres orbitando el cosmos, buscando el arribo a su tierra prometida?

Quizá no seamos las únicas entidades solitarias en busca de otros, quizá no sean estas palabras, astronautas desertados de su órbita. Las palomas regresan.


B.O.M. imagen de la red.

sábado, 7 de enero de 2017

Entre el Sueño y la Muerte

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¿Es verdad que me necesitas?
La sola idea contradice a la realidad de no saber nada; yo no sé nada de ti
y tú no sabes nada de mi, creo que no, pero
¿Cómo es que veniste a decirme que me necesitas de veras?

Por primera vez en nuestras vidas te atreviste,
abandonado a mis brazos y yo sostuve
tu cuerpo enamorado, lo sostuve de rodillas.
Te preguntarás porqué contestar con tanta premura;
querido, a mí la vida me viene a prisa,
ya estuve muerta una vez y sin darme cuenta.

No quiero que otra vez llegue la hora
y tenga cuentas pendientes, aunque....
quién sabe, a la mejor no importa cuanta premura y precauciones
se tomen, cuántas preguntas se apresure uno a responder
o a preguntar, la muerte siempre deja
preguntas sin respuesta.

Me adivinaste los sueños,
hasta unas fotografías mandaste, tú en tu rostro interno,
ese rostro diabólico y travieso que presumes.
Aun no contesto a tu correo pero sé y quiero
que sepas que te creo.
Todos tenemos no solo un rostro interno
sino muchos rostros
y tenemos también la libertad
de mostrar el que mejor nos parezca
la máscara proyectora,
para el resto,
bastará leer el movimiento de los labios.



B. O. M. imagen de la red.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Cualquier Diciembre



Resultado de imagen para miró

Este diciembre es otro extraño que llega por primera vez como el año pasado,
con patrullas de emregencia y su tela de hielo en los patios.

Al otoño lo hechó de la casa, se ha ido a un país donde todos tienen hambre y comen rocas de peces en una lata.

¿Quiénes son todos? Todos son unos cuantos en el muro de lamentaciones, se desnudan de brazos al árbol.

La claridad parece tierna posada en la pared de las casas.

Diciembre está solo como hace once meses, solo como ayer, como cuando se marchó el otoño sin palabras. La única nota de despedida que dejo, fue la hojarasca. La leí todos los días por semanas en el patio, hasta un día que regrese a casa del trabajo y ya no había hojas. Alguien había limpiado, alguien había organizado, alguien había barrido y tirado el otoño a la basura.

Es diciembre y es indudable el invierno Es tan raro este mes, tan primitivo, qué digo...tan civilizado. Voy a salir de compras metida en mi abrigo. No me alcanzará el viento.

Espero encontrarte uno de estos diciembres para tomar café, sin prisas.



Beatriz Osornio Morales. Imagen de Joan Miró.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Sobre el Final del Día

Sobre el Final del Día

Siempre escribo sobre el final del día, aun cuando es madrugada o medio día, siempre es hoy, y el ciclo de luz se cierra, o se abraza a una sábana negra donde borda estrellas. El caso es que es el final al principio, y al fin, ¿ven?.Escribo por eso, porque el tiempo expira en su continuidad, y yo busco un equilibrio en su caída y en la caída de cada instante.

A veces solo quiero describir la realidad atrapada en mis pijamas de rayas café oscuro y claro, intercaladas con rayas de azul. Quiero atrapar su olgada forma en corte recto, es ideal para explotar la frescura del algodón peinado. Así los que lean, recordarán mi pijamas. Esa es la única realidad que escapa o prolonga el final. Afortunados los que pueden escribir sobre la plenitud del instante en los objetos, aquí y ahora, que por cierto, eso también es el final porque ya paso.

Esa es mi historia con el tiempo, tan cómica como un perro persiguiendo su propia cola. Con decirles que mis peores pesadillas son relacionadas con el tiempo, mi imposibilidad de alcanzar la hora del tren, el autobús, la llegada a una carretera, la llegada a un lugar donde me esperan a tales horas, y yo veo de lejos como se escapa el instante sin que pueda hacer nada, aunque corra y corra, y sienta que se me sale el corazón por la boca o por los ojos, el tren se ha ido, el camión partió, el lugar se aleja. Me despierta la sensación de no poder soportar esa realidad, a veces despierto sudando a chorros y con miedo de volver a quedarme dormida, porque cierro los ojos y el sueño comienza nuevamente, así que me levanto, voy a la cocina, o simplemente doy una vuelta por la casa tratando de pensar en otra cosa, hasta que el inconciente se descuide para engañarlo con otro sueño.

Y para no variar, aqui les dejo esto que termina escuchando una canción de Dead Can Dance, like opium. Un placentero final ¿no?


Bueno, el gusto se rompe en géneros. 

Y para terminar, tengo el placer de comunicar que he abierto otro espacio para hablar de música, mejor dicho de algunas canciones y libros en particular que me dejan con alguna impresión o inquietud urgente, no escribo sobre cada canción o libro que se topa conmigo, He subido pocas cosas, a diferencia de que aqui escribo sobre el final del día, allá el blog está en pañales, pero ya iré poniendolo al día. Si gustan pasar a darme suerte, bienvenidos:



Beatriz Osornio Morales




miércoles, 30 de noviembre de 2016

SIETE HAIKUS


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Oyes la marcha...
flotar en el silencio;
ligero sueñas

de cuerpo estrecho
felicidad continua,
un suelo nuevo.


Sacudi el sueño,
al final de la mente
un loco sonríe.

Adentro llueve
afuera se derrama
la tarde, su ojo.

Tuerta la lluvia
escurre en las aceras,
el beso canta.

La ciudad pena
sobre la muerte a Fidel;
el mar ignora.


De mi agua dulce
bebiste, y de la mano
abierta hacia el sol.





Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

domingo, 20 de noviembre de 2016

CIELO ABIERTO



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Me desconozco, sonrío…
en la mente brotan flores nuevas
desde algún lugar en la tierra,
flores del mismo mineral
del que están hechos los hombres.

Hoy salió un sol con brazos blandos
y azucarados, un sol de miel,
podría uno beberlo por la piel,
esa copa insaciable.

Es densa la rima…
hay que darle más de un repaso,
labio tras labio,
lengua y labio;
cielo abierto a cualquier vuelo.





Beatriz Osornio Morales, imagen Salvador Dalí

sábado, 12 de noviembre de 2016

REMATA-DOS



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        Odio que mi mamá trabaje aquí. ¿Te imaginas a tu madre trabajando en la misma prepa a donde tu vas? Es una bomba, lo digo por experiencia. A penas oigo su voz en los pasillos, o en las áreas comunes y pienso que se está quejando sobre mí, algo he hecho mal, porque no importa cuanto trate de hacer las cosas bien, siempre las hago mal en su opinión, mi mamá odia a su hijo.

        Hoy en la clase de inglés, estaba yo trabajando en el esquema de mi ensayo, el proyecto que empezamos ayer, la maestra nos dejo salir a algunos estudiantes y a mi a trabajar en las mesas del hall, estaba todo muy tranquilo, de repente oí la voz de mi mamá y la voz de Ms. Morrison, la maestra de Historia. La sangre se me subió a la cara. Seguro le estaba preguntando o reclamando sobre mis últimas calificaciones. De por sí, ayer me decomisó el carro y ahora esto...

        Madison que me conoce desde que ibamos en cuarto de primaria, solo tiene que mirarme para saber lo que ocurre, pero siempre la defiende, no sé si porque es mujer, o es parte de esa forma positiva de ver la vida que la hace una buena deportista. Juega voleiball y su equipo está haciendo un buen trabajo, han ganado la mayoría de los partidos, pero Madison aun siente nervios antes de cada partido, y tiene que psicologiarse con ideas positivas. Una de las ideas que me llama la atención de ella, es la de que el voleiball es también cuestión de aplicar la psicologia, para adivinar o estudiar la estrategia de los otros equipos y así jugar cada partido y lograr mejores resultados. Por ese lado, me gusta su forma positiva de ver la vida, ojalá yo pudiese aplicar su filosofía. Pero ella no sabe lo que es que su mamá trabaje en la misma preparatoria, e interfiera en todo lo que hace. Si supiera, seguro entendería cuando se me pone la cara roja al escuchar la voz de mamá, si supiera que estoy a punto de explotar quizá se ahorraría esa jugada:


        “Tal vez lo merecías, cariño” me dice en una voz bajita y melosa, sin levantar la vista de sus notas, como si en lugar de querer amonestarme quisiera acariciarme la espalda o la nuca. Cualquier arranque de furia se desarma con esa dulzura de voz, que coincide con la cara pálida, el pelo claro, la figura fina y alargada de Madison. ¡Qué clavada!


Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.