ESTIVAL






Abre su flor de lili
mostrando intricados santuarios de luz,
el perfume impregna la habitación
en el ensueño sempiterno.

Con el corazón en la boca,
enervado por la fragancia
 despierta, como cuerpo
partido por un rayo del amanecer,
alienta el fantasma
de la hermosa flor;
en la mesa, el computador inverna.

Al abrir nuevamente
las persianas que separan el mundo de los ojos,
tiende los brazos
contra la luz ciega,
que obstinada sigue puliendo las formas,
intenta explicarse de donde proviene
aquel perfume,
aquella sensación
de haber escalado montículos de niebla,
en el cuerpo
tan extraña,
tan suya.


Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.


Comentarios

Ester dijo…
La luz trae oportunidades de un "otra vez", los recuerdos pueden ser una llave que abre un "otra vez". Hacía mucho que no coincidíamos y no sé porque, me alegro de haberte leído tu pluma es maravillosa. Abrazos
Jova dijo…
Hola Bety, son los enigmas de la luz y de los aromas, siempre con misterios. Hermoso texto. Gracias.
Aquella sensación de haber recibido más en la vida de lo que era capaz de dar...

Saludos,

J.
taty dijo…
“Sempiterno" es una de mis palabras favoritas. Sugestivas tus líneas hoy.

Un abrazo.
Un acierto al poner en los versos, una flor de tan perfumada esencia, como la flor de lili, que creo no equivocarme, es el mismo lirio. DE todas maneras, lo relevante es la sinestesia olfativa, y esa sensación, que a veces nos pasa, de sentirnos extrañamente odorosos, sin reconocer la procedencia, pero si el proverbial olor. Un abrazo. Carlos

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